El Ayuntamiento presenta un estudio que avala peatonalizar

D.V.
-

Un informe encargado por el equipo de Gobierno concluye que la peatonalización del centro incrementará el negocio de los comerciantes, mejorará el bienestar de los residentes y se reducirá el riesgo de accidentes viarios

Trabajos de peatonalización de la calle Menéndez Pelayo. - Foto: D.V.

El Ayuntamiento de Valladolid presentó hoy las conclusiones del ‘Estudio de evaluación sobre actuaciones en materia de movilidad urbana en la ciudad de Valladolid. Peatonalizaciones del casco histórico’, que analiza la peatonalización en dos fases de varias calles del centro del municipio. El informe concluye que otorgar prioridad a los ciudadanos que se desplazan a pie o en sistemas de transporte no motorizados en el casco urbano “aportará importantes beneficios a la convivencia y la tranquilidad del espacio público, así como a la calidad ambiental urbana”.
Entre los beneficios citados en el documento se refiere la mejora del bienestar de los residentes al reducirse el ruido y la contaminación atmosférica y aumentarse la superficie destinada a su movilidad; la mejora de la calidad de vida de los comerciantes de la zona e incremento de su volumen de negocio; y de los itinerarios peatonales y reducción del riesgo de accidentes viarios para el conjunto de la ciudadanía, aunque no habiten o trabajen en el casco histórico, según la información recogida por Ical.
Las calles afectadas por el proceso de peatonalización son, en la fase 1, Claudio Moyano, Licenciado Vidriera, Menéndez Pelayo, Constitución y Doctrinos (tramos entre calle Santiago y calle María de Molina). En la fase 2 el proceso afectará a las calles María de Molina, Pasión, Veinte de Febrero, Pedro Niño y San Lorenzo.
Entre las conclusiones obtenidas, se apunta que la mayoría de la gente que visita el centro histórico de la ciudad de Valladolid reside en la propia ciudad. Estos realizan el viaje por diferentes motivos, siendo el trabajo, las compras, el turismo y la residencia los principales motivos existiendo pequeñas diferencias entre ellos.
El 50 por ciento de los viajes se realizan diariamente y el 25 por ciento entre 2 y 3 veces por semana, siendo el resto de los viajes básicamente esporádicamente o una vez por semana, siendo el tiempo medio de viaje entre 6 y 15 minutos. La encuesta de opinión muestra que más del 50 por ciento consideran atractivo el proyecto de peatonalización, estando únicamente el 25 por ciento en contra.
Se cree que beneficiará al turismo, la población en general y posteriormente a los comerciantes. Por otro lado, se ven algunas desventajas, ya que se plantea que este proyecto aumentará el tráfico en las calles de alrededor y preocupación por parte de los comerciantes en las operaciones de carga y descarga de mercancías.
Además, recomienda compartir con la población a través de diferentes medios de difusión información sobre el proyecto de peatonalización; hacer una planificación de las rutas alternativas disponibles a partir de la implementación de las diferentes etapas del proyecto; fomentar el uso de los modos blancos en el centro histórico, así como promover la movilidad sostenible entre la población. Es conveniente seguir con esta investigación y realizar un nuevo estudio de opinión cuando este proyecto tenga por lo menos un año desde su implementación para ver la opinión de la ciudadanía.
Este impulso de una política de recuperación del centro de la ciudad para el peatón, está justificada de acuerdo con el informe por tres razones fundamentales. En primer lugar, porque el flujo de peatones en la zona es mayor que el de vehículos, ya que se trata de una zona poco accesible con importantes puntos de atracción, como grandes almacenes e importantes tiendas de marcas textiles. Del conjunto de viajes atraídos el 65 por ciento se realizan a pie, un 21 por ciento en transporte público y finalmente solo un 12 por ciento en vehículo privado, siendo este último el que más espacio público ocupa en estas calles.
En segundo lugar, por formar parte de un área comercial y pertenecer al casco histórico, resulta razonable potenciar los desplazamientos a pie, además de crear espacios estanciales donde se favorezcan las relaciones entre los habitantes y se mejore su calidad de vida. Y finalmente, porque de esta manera se contribuye a completar una zona peatonal que actualmente se encuentra dividida en varias islas a través de las calles María de Molina, Menéndez Pelayo y Claudio Moyano.