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Julio Valdeón

A QUEMARROPA

Julio Valdeón

Periodista


Salir vivos

29/10/2021

La crisis ha disparado el número de vallisoletanos en concurso de acreedores. Suman 100 en año y medio, para un total de 221 desde 2015. Algo habitual en países como Estados Unidos, que premia la rectitud pero también la toma de decisiones y el riesgo, llegaba a España para evitar imágenes como las de 2008. Aquel año hubo familias ahogadas por los créditos, hipotecas transformadas en cepos para leones, ancianos desahuciados por un contrato violento y padres de familia a medio minuto de repetir las postales del 29 y arrojarse por el viaducto. Fue nuestro bautismo de fuego con el capitalismo de casino, desbocado de subprimes y cheques regalo para comprar las casas que no podíamos permitirnos. Los viejos avalaron a los hijos, los nietos vampirizaron a los padres y el país terminó ahogado en un charco de cierres por derribo, antesala de las tiendas campaña que incubaron el populismo zurdo y los tambores plebiscitarios. Hoy los ahogados por las deudas gozan de algo parecido a una segunda oportunidad. Siempre que no hayan obrado de mala fe, no hayan estafado al fisco y no oculten beneficios o pufos. Tampoco conviene ponerse líricos. Es un proceso chungo. Los valientes tendrán que demostrar rectitud y acumular papeles. A la bala de plata, al concurso, nadie llega por voluntad propia. Antes toca acumular un rosario de insomnios, letras no pagadas, descubiertos y llamadas de un cobrador torvo. Frente al runrún gubernamental, cuando aseguraban que de esta saldríamos mejores, salimos más flacos, más tristes, más pobres y, encima, cornudos de paranoias, negaciones, mentiras y cintas de vídeo. Una ventaja suplementaria al hecho de que algunos podrán acogerse al concurso y volver a empezar es que coagula la posibilidad de que surjan campeonas tan aguerridas y ridículas como Ada Colau, que pasó de luchar contra las hipotecas trucas y vestirse de abeja Maya a alcaldesa en prácticas de la segunda ciudad de España y chacha vergonzante del nacionalismo. Ya sólo falta que el gobierno no anule la misma reforma laboral que permitió los Eres y a lo mejor hasta salimos vivos de esta.