La mitad de las discotecas de Valladolid siguen sin abrir

M.B
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Tres de las principales salas de Valladolid, Asklepios, Kerala y Coocon, no reabrirán sus puertas mientras no se flexibilicen las condiciones, que por ahora solo les permiten hacerlo con un 30% de aforo y sin la zona de baile

Una de las salas de Kerala. - Foto: D.V.

«Así no podemos abrir». La mitad de las discotecas y salas de fiesta que hay en Valladolid capital aún no ha abierto sus puertas tras levantarse el estado de alarma. El sector entiende que con las actuales condiciones, que les limitan al 30 por ciento del aforo y sin pista de baile, es imposible que se sostengan los negocios. Si a eso se le une que el verano suele ser temporada baja en tierras castellanas... pues por el momento el cartel de cerrado sigue colgado en Asklepios, Coocon y Kerala, tres de las principales referencias en la ciudad. 
«Hay que ver las condiciones que nos van marcando, sobre todo desde Sanidad», señala Chema Moreno, representante del sector dentro de la Asociación de Hostelería, tanto a nivel local como regional, que reconoce que es injusto que a ellos se les exijan unas que en otros sitios o sectores no tienen que cumplir.
El Plan de Medidas de Prevención y Control para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por la covid-19 de la Junta es claro en el apartado destinado a las discotecas y salas de fiesta. Pueden abrir para «consumo en el interior del local» siempre que no se supere un tercio del aforo; se mantenga la distancia de seguridad interpersonal entre clientes durante el consumo, que «podrá realizarse en barra y en mesa o agrupaciones de mesas»; la pista de baile se podrá usar para instalar mesas o agrupaciones de mesas, «no pudiendo dedicarse dicho espacio a su uso habitual»; la música debe permitir «la conversación a distancia interpersonal de 1,5 metros sin necesidad de elevar la voz»; debe procurarse en todo caso el mantenimiento de la distancia interpersonal de 1,5 metros, «en particular evitando aglomeraciones de personas que comprometan el cumplimiento de la misma, en la entrada o salida del local, o dentro del mismo»; hay que «ventilar el local de forma completa al inicio y final de cada sesión de su actividad»; y si tienen terraza estará bajo las mismas condiciones que el resto de establecimientos de hostelería y restauración, es decir al 80% de su aforo.
Asklepios no tiene previsto reabrir hasta mediados de septiembre.Asklepios no tiene previsto reabrir hasta mediados de septiembre. - Foto: D.V.«No vamos a abrir hasta que no se pueda bailar, hasta que no haya unas condiciones dignas que nos permitan realizar la actividad sin trasmitir pánico o terror», confirma Moreno de Asklepios. Su sala, con un aforo de 500 o 600 personas (y la posibilidad de hacer conciertos), no reabrirá hasta mediados de septiembre. Lo hará reformado, ya que está aprovechando para realizarla estos meses.
Parecido opinan desde Kerala, la sala más grande la ciudad que, incluso ahora, podría albergar a 400 personas, todas sentadas. «Me sale más caro abrir que tenerlo cerrado y eso que tengo unos gastos fijos de 12.000 euros al mes», confirma su dueño, Melchor, que añade que en las actuales condiciones es imposible abrir: «Si no puedo hacer mi actividad principal... entendería antes que me dijesen que no puedo abrir. Pero es como si le dicen a un carnicero que abra pero sin poder vender carne».
¿ Quién va a ir una discoteca a las 4 de la mañana en estas condiciones? Se preguntan desde Kerala, que tienen claro que «somos un negocio complicado. Es mejor que nos dijesen que no podemos abrir. Pero no que sea así y los bares de ocio, por ejemplo, lo puedan hacer al 75%. Y todo sin ayudas; teniendo que llegar a acuerdos con los propietarios de los locales nosotros mismos...». Ahora buscan alternativas, como la celebración de monólogos o pequeños conciertos para gente sentada.
Coocon sigue sin abrir.Coocon sigue sin abrir. - Foto: D.V.Coocon, sala con tres plantas y una capacidad para unas 750 personas, también tiene la valla bajada. Y la mantendrá así mientras no se consiga un aumento del aforo. «En nuestro caso, al tener tres plantas podríamos acoger a unas 80-85 personas en cada una de ellas. Es algo inviable por el momento», confirma Charly. A eso se le añade el tema del Expediente de Regulación Temporal de Empleo que, en su caso, afecta a más de medio centenar de empleados: «De abrir tendríamos que sacar a todos del ERTE». Eso sí, han aprovechado este cierre para darle un lavado de cara al local, arreglando suelos, pintando... «Cuando abramos tendremos vasos de plástico de usar y tirar, mascarillas y guantes para todos los trabajadores, geles, toma de temperatura, contador de aforo y queremos limpiar entre sesión y sesión». 
Sí han abierto ya Sheraton –el 25 de junio–, Maraca –el 26– y Tintín –el 21–. Esta última reconoce que si no cambian las condiciones «nos veremos obligados a cerrar». Lo hicieron el primer fin de semana que se podía: «Lo hicimos por el género y por nuestra plantilla. Pero ahora mismo solo da para pagar a los trabajadores, no nos llega ni para la renta del local». Con un aforo de unas 280 personas pueden tener a 90 a la vez, todas sentadas en mesas altas: «Es un problema porque con la ocupación de las mesas los espacios y las separaciones se complican». Además, aseguran, desde el primer día la vigilancia policial es muy alta. «Abogamos porque se amplíe el aforo porque si no será complicado seguir abiertos».
salas de conciertos. Por otro lado, los representantes de las salas de concierto de la Comunidad, a través de Castilla y León en Vivo, han solicitado que se equipare ya sus condiciones al del ocio nocturno, con un 75% de aforo, ya que actualmente están en un 30% y todos sentados.