El Ayuntamiento estudia reducir el ruido en los carruseles

Óscar Fraile
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El Consistorio tiene sobre la mesa una propuesta para reducir la música durante una jornada en los carruseles de las Ferias, de modo que las personas con trastornos del espectro autista puedan disfrutarlos

El Ayuntamiento estudia reducir el ruido en los carruseles - Foto: J.TAJES

El Ayuntamiento de Valladolid se pondrá en contacto en las próximas semanas con la Asociación de Feriantes para trasladar una propuesta ciudadana que recibió el alcalde, Óscar Puente, en primera persona: reducir el ruido de los carruseles durante una jornada, o, directamente, eliminar la música, para que las personas que padecen algún trastorno del espectro autista puedan disfrutar de las atracciones. El propio regidor respondió a un usuario de Twitter que le hizo la propuesta que se va a estudiar, un extremo que confirmaron fuentes municipales a este periódico.
La idea es imitar lo que ya se ha puesto en marcha en otras ciudades. Por ejemplo, la Asociación de Feriantes de Salamanca ya ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de la ciudad para que, durante las fiestas, en el recinto ferial de la Aldehuela no haya música, y ruido se reduzca lo máximo que sea posible. Lo mismo ha sucedido en otros lugares, como el municipio zaragozano de Utebo, en Getafe y Alcalá de Henares (Madrid) y San Pedro de Alcántara (Málaga), entre otros. Incluso el Ayuntamiento de Sevilla accedió a eliminar el ruido en la calle del Infierno, en la Feria de Abril, durante cuatro horas.
efecto en estas personas. Las personas que padecen trastorno del espectro autista tienen una sensibilidad extrema a estímulos que llegan desde el exterior, como el ruido y las luces. Tanto es así que el exceso contaminación lumínica o acústica puede provocar en ellos una crisis de ansiedad. «Por ejemplo, cuando una ambulancia pasa al lado de un niño que padece alguno de estos trastornos, puede provocar en él una conducta disruptiva», asegura la presidenta de la asociación Autismo Valladolid, María Concepción Galván. En el último manual diagnóstico de estos trastornos, el DSM 5, se incluyó un nuevo ítem: la alteración sensorial que padecen estas personas. «Eso quiere decir que no perciben el mundo a nivel sensorial como lo percibimos el resto, y una de las situaciones que más les puede afectar es el bullicio o, por ejemplo, los destellos de los fuegos artificiales», explica Galván.
Por este motivo, la presidenta ve con bueno ojos esta propuesta, e incluso avanza que la asociación se intentará poner en contacto con el alcalde para instar a que esta iniciativa salga adelante porque es «de lo más acertada».
Por su parte, el presidente de la Asociación de Feriantes, Juan Ignacio Arcos, anticipa que no tendrá ningún problema a escuchar la propuesta del Ayuntamiento, pero recalca que la feria de Valladolid «es una de las más silenciosas que hay en España». Es más, asegura que, a diferencia de lo que pasa en otros recintos feriales, en el de Valladolid hay un hilo musical común, lo que evitar la «distorsión» que provocaría que cada uno de los empresarios ponga su música más alta para que se oiga más que las del resto de atracciones.
Ahora bien, Arcos también puntualiza que el sonido es «muy importante» para algunos negocios. «Por ejemplo, los que se anuncian por megafonía, para la tómbola o para que narra la carrera de camellos con bolas», señala. Por eso considera que una eliminación total del ruido es «imposible».
buena disposición. Ahora bien, el presidente de los feriantes muestra buena disposición a hablar de cualquier opción, dado que, recuerda, «los feriantes quieren que todo el mundo pueda acceder a este recinto». Es más, aventura que, si tuviese que hacer esta consulta entre los empresarios, la mayor parte de ellos estaría de acuerdo con la iniciativa, «e incluso la mejoraría». Arcos destaca la sensibilidad social que tiene este colectivo. «Por ejemplo, todos los años regalamos entradas al Centro de Educación Especial San Juan de Dios», asevera.
Además, recuerda que uno de los motivos que impulsó el traslado de los feriantes desde el barrio de la Rubia al actual recinto fue el ruido, ya que las antiguas instalaciones estaban demasiado metidas en el núcleo urbano «y molestaban». Ahora también se montan algunas atracciones en puntos de la ciudad y en determinados momentos del año, como Navidad. «Y siempre cumplimos con la normativa del ruido que, bien es cierto, durante esos días es un poco menos exigente de lo habitual», finaliza el representante de los feriantes.