Quevedo: "Es un partido que no puedes olvidar"

D.V.
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El gaditano recuerda el histórico 3-8 del Real Valladolid en el Carlos Tartiere, con un triplete suyo y otros cinco goles de Peternac

Quevedo, con la elástica del Real Valladolid. - Foto: D.V.

Mami Quevedo no olvida el histórico 3-8 del Real Valladolid en el Carlos Tartiere. Hoy se cumplen 24 años de aquel encuentro y el gaditano ha hablado en la página web del club blanquivioleta sobre la victoria en Oviedo: "Parece mentira lo rápido que han pasado los 24 años. Es un partido que no puedes olvidar. Logramos evitar el descenso y la promoción".

El equipo dirigido por Vicente Cantatore se jugaba mucho aquella tarde del 19 de mayo de 1996 en el Tartiere. El Pucela estaba coqueteando con las zonas de descenso y promoción. Por ello, el triunfo fue todavía más especial, ya que acabó logrando el objetivo. Aquel día, el Real Valladolid logró su mayor victoria como visitante en Primera, la cual sigue vigente, tras golear al Real Oviedo (3-8).

El encuentro se recuerda por eso, por los 2.000 aficionados del Pucela en las gradas y por los cinco goles de Alen Peternac y por los tres del ‘Mami’ Quevedo. Sin duda, un partido para la historia en el que el Pucela jugó con César, Torres Gómez, Peña (Benjamín, m. 84), Iván Campo, Santamaría, Antía, Juan Carlos, Fernando, Quevedo, Raúl Ibáñez (Soto, m. 72) y Peternac.

"La gente que no vio el partido diría ‘qué fácil ha sido’. En la primera parte no lo teníamos tan claro, aunque en la segunda se puso mejor. Hoy se recuerda gratamente, pero fue un partido muy complicado en el que lo pasamos mal", comenta Quevedo.

El ‘Mami’ logró ese día su primer triplete en la máxima categoría del fútbol español, algo que siempre llevará en su interior y que hoy puede contar a su hijo, como relata entre risas: “Exceptuando a los grandes de ahora, que los marcan con una facilidad… Hay que quitarse el sombrero ante estos ‘monstruos’. Para mí, alguien que jugaba en el medio del campo y tenía llegada, marcar un ‘hat-trick’ es un recuerdo que te llevas para siempre”. De todos sus goles, el gaditano se queda con el último, que sirvió para colocar el definitivo 3-8 en el marcador. “El pase de Fernando por encima, el control con la izquierda, ya veo que el portero está adelantado… Y se la pico”, recuerda con una sonrisa.

Más protagonistas
El exjugador blanquivioleta señala que el Real Valladolid llegó a ese partido “con mucha moral y en trayectoria ascendente”. Asegura que se notó “muchísimo la llegada de Vicente Cantatore”, quien cogió al equipo en la jornada 25: “Nos sacó del pozo en el que nos estábamos metiendo. Fue una temporada de sufrimiento. Además, después del año anterior en el que el equipo bajó y se hizo la Liga de 22. Ganar ligas y todo eso tiene que ser magnífico, pero cuando te salvas de esa manera es indescriptible”.

Peternac, pentagoleador de la tarde, fue otro de los protagonistas. “Se salió marcando los penaltis, a cada cual mejor. Por la derecha, por la izquierda, fuerte arriba a la escuadra… Hay que tirar los cuatro penaltis y que el portero te pueda decir ‘ahora me lo vas a tirar por aquí’”, expresa, otorgando al croata todo el mérito que merece.

De hecho, esa temporada fue la primera del delantero en el Pucela. Benjamín Zarandona, otro de los integrantes de esa plantilla que también estuvo en Oviedo, recuerda que Peternac “marcó 8 goles en el partidillo el primer día de entrenamiento”, casi tantos como en el Tartiere en encuentro oficial. “Nos quedamos todos sorprendidos”, admite.

Por otro lado, Raúl Ibáñez se convirtió en el protagonista de esas infracciones, al ser objeto de varios penaltis. “Se salió al final de temporada. Era muy rápido y a los centrales les complicaba mucho”, comenta Quevedo.

Y, por supuesto, los aficionados también resultaron clave aquella tarde. “La grada del fondo donde atacábamos en la segunda parte estaba llena. No pararon de animar y se les oía muchísimo. Cuando marcábamos un gol siempre nos íbamos para ese fondo y nos tirábamos allí. Nos ayudaron muchísimo”, afirma con una sonrisa.

Han pasado 24 años de aquel día y casi los mismos de la etapa del ‘Mami’ en el Real Valladolid, pero el gaditano guarda un pedacito del club en su corazón: “¡Viva Pucela y que esté en Primera muchos años más!”.