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Mujeres que miran hacia arriba

P. Velasco
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Un grupo de mujeres castellanas y leonesas que viven en el medio rural se forma como pilotas de drones de agricultura de precisión para buscar mejores empleos o aplicarlo en sus fincas

La burgalesa Natalia Valdivielso y la palentina Nazaret Mateos realizando prácticas como pilotas de drones.

Conscientes de que deben renovarse para quedarse en sus pueblos con un buen trabajo, para luchar por fijar población o para conseguir mejor rentabilidad de sus explotaciones, cuatro mujeres castellanas y leonesas se han convertido recientemente en pilotas de drones de agricultura de precisión. Una nueva salida laboral que permite aplicar en el campo las nuevas tecnologías y conseguir que la revolución de los drones beneficie para lograr cultivos más sostenibles.

La burgalesa Natalia Valdivieso y la palentina Nazaret Mateos son dos de las cuarenta mujeres de toda España que tuvieron la suerte -hubo más de 200 solicitudes- de ser elegidas por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) para participar en el primer curso de pilotas de drones para la agricultura de precisión. Aunque optaron por esta formación por motivos diferentes, ambas reconocen que este tipo de oportunidades las ha servido para conocer la realidad de otras mujeres en el mundo rural y compartir muchas experiencias.

Valdivieso vive en un pueblo cerca de Burgos, Villalmanzo. Estudió ingenieria técnica forestal y su objetivo es quedarse a vivir en su pueblo. «Lo que pasa es que vivir en un enclave que sobre todo es terreno agrícola como forestal es un poco complicado, entonces buscó todas las opciones que me cuadren para seguir trabajando aquí», indica la joven de 34 años que vio el curso como «una buena oportunidad que podría encajar con lo que hace allí». Ahora piensa seguir formándose sobre el sector, «ver qué dron o material tengo que comprar para poder trabajar con ello y la idea sería ofrecérselo a terceros, ya sean cooperativas o explotaciones grandes».

En el caso de Nazaret Mateos, palentina de 38 años, su aspiración es aplicar las técnicas sobre las que se ha formado en su propia explotación. Ella reside en Paredes de Nava, donde se dedica al cultivo y comercialización de setas gourmet. «Hace tiempo que llevaba detrás del curso, tenía ganas de sacarlo porque es una opción muy buena para nosotros que nos dedicamos a las setas y así conocer el estado de los bosques», detalla, tras lo que añade que «un dron te facilita mucho el trabajo». Ella aplicará estos conocimientos en su finca, pero reconoce que «una vez que lo tienes es una tontería no ponerlo a disposición de los compañeros». «Una vez que has acabado, la proyección que tiene es infinita y a otros agricultores les puede venir bien», añade.

Ambas reconocen que la formación ha sido bastante extensa como la interpretación y análisis de indicadores agrícolas a partir de imágenes multiespectrales obtenidas con equipos RPAS. «Los conocimientos han estado muy bien, porque la mayoría no sabíamos nada de teledetección, entonces nos ha servido como introducción y para tener una visión de lo podemos aportar cada una», indica Valdivieso. «Lo primero que se nos dio fue una información de interpretación de la tecnología para saber qué se ve con las cámaras, saber leer lo que estás viendo porque es un poco complicado, sobre todo las cámaras de espectro porque son de infrarrojos y tienes que interpretar lo que ves», explica Mateos, que ya tenía algunos conocimientos previos al respecto y hablaba con otros compañeros que ya usan estos aparatos para «fitosanitarios o el control del agua».

Respecto a sus conclusiones, Natalia Valdivieso incide en que «ha sido una experiencia conocer a mujeres de toda España que se dediquen a la agricultura y la ganadería, y ver distintos tipos de explotaciones», además de «aprovechar la tecnología para sacar un mayor rendimiento a la tierra o ver las necesidades hídricas que tiene...Parece de ciencia ficción, tener tanta información me parece maravilloso». También Nazaret Mateos valora su aplicación en el campo: «Hay muchas cosas que puedes hacer y muchos trabajos, hay un desconocimiento del hábitat rural y muchas veces no ves más allá».