El rugby como forma de vida

M.B.
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Manu Serrano y Paco Blanco, dos 'rara avis' en el mundo del oval, dan un paso al lado en sus clubes de toda la vida, El Salvador y el VRAC

El rugby como forma de vida - Foto: Jonathan Tajes

One club man es la definición de un deportista que desarrolla toda su trayectoria profesional en un mismo club, siendo fiel a los colores del mismo. Manu Serrano Fernández-París cumple al cien por cien con esa definición. Jugó su primer partido con ElSalvador hace 26 años y el último, con la misma camiseta, hace un mes. Francisco de Paula Blanco Alonso lo cumple a medias, de sentimiento, porque debutó hace 13 temporadas con el VRAC, pero ha estado entre medias un año en Burdeos y tres más en Cisneros. Ambos anunciaron al finalizar la temporada 2018-19 que dan un paso al lado. En el caso de Serrano definitivo. En el caso de Blanco, casi, porque quiere seguir jugando en el equipo B o C.
«¿Qué es el rugby para mí? Mi vida. Todo gira entorno al rugby, mis amigos, mi familia, mi forma de entender el trabajo. Sus valores me han ayudado en todo», responde el chamizo sin titubear. Ha ganado 23 de los 26 títulos de su club: 7 Ligas, 6 Copas del Rey, 6 Supercopas y 4 Ibéricas; pero el deporte del oval es algo más para él y, por eso, seguirá vinculado a él, dentro del staff técnico de Juan Carlos Pérez.
«Es una forma de vida. Mi proyecto de vida ha girado y gira entorno al rugby. También me he aprovechado del rugby para estudiar y empezar a trabajar», apunta el quesero. En sus años en el VRAC ha acumulado 5 Ligas, 3 Copas del Rey, 2 Ibéricas y 3 Supercopas. Ahora, por motivos laborales, no puede estar en primera línea y jugará en los filiales pero... «si Merino me necesita algún día, ahí estaré. No me retiro, es un paso a un lado». Además de dirigir a algún equipo de categorías menores, quizá un sub 16.
Manu y Paco son parte indispensable del rugby vallisoletano. Son de aquí. Crecieron cerca de otros deportes, pero pronto entendieron que su sitio estaba en el mundo del oval. Uno lo hizo en ElSalvador, el otro en el VRAC. Rivales en el campo. Amigos fuera de él. A pesar de la diferencia generacional se respetan y se alaban.
Serrano hizo balonmano y judo en La Enseñanza. Con Carlos Colmenero y Alfonso Lago. «Un día, uno de mis primos, Juanjo, me dijo de probar al rugby. Yo era grande y fuimos a hacer esa prueba. Por entonces conocí a Asís, y el primer día en El Salvador coincidí con Alfonso Mata y Diego Zarzosa. Un año más tarde entraron Juan Carlos y Rubén Pérez», recuerda el chamizo sobre sus inicios. Siempre primera línea, es un rara avis en este mundo, ya que podía jugar de 1, 2 o 3: «Recuerdo un partido que jugué incluso de 4 y una final de la Copa ante la Santboiana que lo hizo de segunda línea», bromea pensando en esas posiciones.
Blanco empezó a hacer deporte con el fútbol en Rioseco, de donde es natural. Su padre había estudiado en El Salvador y les traía (porque su hermano, Alberto, también es jugador e internacional) a ver los derbis. Un día conoció a Edu Francia y le dijo de probar. «Fuimos un día a la plaza Zorrilla, de donde salían los autobuses para Pepe Rojo; y así entré en el VRAC», echa la vista atrás. En su caso siempre ha jugado en la misma posición, de 1.
Los dos han sido capitanes de sus respectivos equipos, se han medido en un sinfín de derbis y han vestido la camiseta de la selección española. En el caso de Manu Serrano acumula 36 Caps. En el de Paco Blanco, 19.
El chamizo, a sus 44 años, era uno de los veteranos en los campos de rugby nacionales. «Pero aún recuerdo ese primer partido. Era de Copa del Rey en casa ante Getafe. Ganábamos por 70-0 o más y me tocó salir los últimos diez minutos. Era un manojo de nervios. Ahí estaban los Candau, Pirulo, De la Viuda...», señala. Fue el capitán del equipo con la marcha de Garachana y hasta que en 2016 les tocó a Fernando González Altés y Jony Carter, «aunque me he sentido igual de respetado en el vestuario».
El quesero cumple 31 años a finales de mes y, a pesar de esa juventud, cuenta con el respeto de rivales y compañeros. Debutó en la Liga ante La Vila... también en Pepe Rojo: «Tendría 18 o 19 años», apunta. Estuvo como capitán del VRAC tres temporadas, de 2011 a 2014. Al igual que Serrano su voz siempre es escuchada entre las cuatro paredes del vestuario.
Los dos llevan años compaginando su vida laboral con la deportiva. El rugby, salvo en contadas ocasiones, no da para vivir si no se acompaña de otro trabajo. Y ambos han sabido formarse mientras sus carreras deportivas les llevaban a la elite. Manu estudió Educación Física en la Escuela Universitaria de Magisterio Fray Luis de León aunque se ha ido reciclando pese a llegar a dar clase en La Enseñanza: «A través del Programa de Atención al Deportista (PROAD) del CSD busqué una nueva orientación laboral, trabajando primero como comercial en Prosegur y desde hace 8 años como visitador médico, ahora en Alfa-Sigma». Paco es abogado . Estudió en la Universidad de Valladolid y ejerce como tal en el despacho Mariano Reglero%MAG: «Hice un Máster en Derecho Deportivo gracias a los años que me fui al Complutense Cisneros y llegué a trabajar en el departamento de Asesoría Jurídica de la Agencia Estatal Antidopaje (Agencia Española para la protección de la Salud en el Deporte)».
El rugby ha evolucionado desde sus inicios, sobre todo desde los de Manu, que comenzó en el deporte unos años antes. Ambos tienen claro que el principal cambio es la velocidad en el juego y la mejoría física de sus protagonistas. Y los dos desean y esperan que el rugby vallisoletano siga dominando en España.
«Ahora hay más exigencia física que hace años. Los contactos son más fuertes y vienen más extranjeros que ponen ese nivel de contacto muy alto. Además el juego es más rápido», analiza el versátil primera línea de El Salvador. «Técnicamente quizá el juego era más preciso hace unos años, podía haber más estrategia; ahora es mucho más físico, rápido y contundente», añade el 1 del VRAC.
Y los dos saben que la rivalidad entre los dos equipos de la ciudad es uno de las claves del crecimiento, de momento sin techo, del rugby. «Esa rivalidad hace que haya mucha más repercusión en los medios de comunicación; y que las directivas de ambos clubes estén siempre maquinando cómo ser el mejor que el otro», concretan, para reflejar que «la ciudad está dividida entre los que son de ElSalvador y los que son del VRAC».
Serrano comenzará en breve a trabajar en el staff técnico de Juan Carlos Pérez. Entrenará touch y melé: «Me gusta estar dentro del vestuario;y me ofrecieron esta opción y me motiva». De hecho, a primeros de julio acudirá a un congreso a Madrid sobre delanteros. Blanco jugará en los filiales, sin la misma exigencia de entrenamientos que el primer equipo, aunque se ofrece a echar a una mano. «Me gustaría entrenar a chavales», añade.
La Copa del Rey en el José Zorrilla, la entrada de las televisiones y la posibilidad de que la selección esté en el Mundial de Francia de 2023 son puntos donde se apoyan para que el rugby crezca.
«Deportivamente Paco es un jugador muy sólido, con muy buena melé. Es currante y móvil en el campo. Fuera es una gran persona, educado, va de cara y una de las personas que te gusta decir que has jugado contra él y puedes presumir de que es tu amigo», apunta Serrano sobre su ya ex rival en el campo. «Es un líder de su equipo y versátil. Tener a alguien que pueda jugar en las tres posiciones en la melé es brutal. Además de que tiene mucha experiencia. Fuera es muy buena gente. Hemos tenido más trato esta última temporada y es una buena persona», dice Blanco del chamizo.
Rivales y amigos. Dentro y fuera del campo.