Sanidad trabaja para integrar el Río Hortega en Codigo Ictus

S. Calleja (Ical)
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Hospital Río Hortega. - Foto: Ical

La Consejería estudia una alianza estratégica sobre ictus y llevar servicios de telemedicina a hospitales pequeños, mientras trabaja a ritmo de locomotora para que el hospital vallisoletano disponga cuanto antes de este servicio

La Consejería de Sanidad estudia una alianza estratégica entre hospitales para garantizar la máxima calidad en la atención al ictus, al tiempo que valora implantar servicios de telemedicina para garantizar la cobertura en urgencias en los hospitales pequeños. Así lo avanzó a Ical el responsable de este departamento, Antonio María Sáez Aguado, quien precisó que esta decisión se debe a que el ‘Código ictus’ plantea como “prioridad” la actuación en emergencias sanitarias y urgencias, ya que la primera actuación recae en estos equipos.

A ello se suma que su departamento trabaja a ritmo de locomotora para que los hospitales de Segovia y el Universitario Río Hortega de Valladolid disponga cuanto antes de este servicio, paso previo para que arranquen las unidades de Zamora, Palencia, Soria y Ávila que podrían ver la luz a lo largo de este nuevo año 2019, petición que han hecho todos los grupos parlamentarios en pleno a la Junta y que Sáez Aguado, dijo, intentará cumplir. El objetivo es garantizar a todos los ciudadanos equidad en la atención, con idependencia de dónde viva. Además, la proposición insta a la junta a garantizar también el acceso a los tratamientos de neuroreahitlitación a los pacientes, e incrementar los recursos para este abordaje con el fin de evitar demoras.

En estos momentos, Castilla y León cuenta con cuatro unidades de ictus ubicadas en los complejos asistenciales de León, Burgos, Salamanca y Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Estos centros cuentan con unidad de ingreso y personal específico para la asistencia al ictus, con un neurólogo experto en ictus 24 horas y con cartera de prestaciones diagnósticas y terapéuticas específicas.

También cuentan con dos equipos de ictus los complejos asistenciales de Segovia y Soria, y desde el año 2013 existe la prestación teleictus en el Hospital Comarcal de Medina del Campo y en el Complejo Asistencial de Palencia, que ofrece asistencia ‘in situ’ desde la Unidad de Ictus del Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Mediante esta modalidad, se valora a distancia la situación clínica del paciente y las pruebas realizadas en el hospital correspondiente, e indica si es preciso la realización de trombólisis.

El proyecto que ahora estudia la Consejería pasa por crear una alianza estratégica entre el Clínico de Valladolid y el Río Hortega, ya que los dos hospitales comparten los servicios de Neurocirugía y Radiología Intervencionista. “Seguramente sea objetivo de una alianza, incluso de desarrollo del teleictus con las urgencias de algunos de los hospitales pequeños. “Esto pone sobre la mesa lo importante que es, más que contar con una unidad, actuar localmente donde corresponde, que es en las emergencias y en las urgencias del hospital”.

Principal causa de discapacidad

En Castilla y León, la incidencia anual del ictus es de 150-200 casos por cada 100.000 habitantes; constituye una de las principales causas de mortalidad y además es la primera causa de discapacidad, la segunda de demencia y de epilepsia. El tratamiento precoz es esencial para la disminución de la mortalidad y la reducción de secuelas.

Hace ahora diez años, en 2009, se implantó el 'Código Ictus' como procedimiento dirigido a mejorar la organización y coordinación extrahospitalaria en la asistencia de esta enfermedad, para así prestar una atención sanitaria más eficaz a los pacientes que cumplieran los criterios de activación establecidos y, por tanto, potenciales candidatos a tratamiento con trombólisis intravenosa.

El propio IV Plan de Salud (2016-2020) fija impulsar el avance en la atención a la enfermedad cerebro vascular, y entre las medidas propuestas se encuentra la revisión del 'Código Ictus', para mejorar la tasa de activaciones y el número de pacientes que reciben fibronólisis en tiempo adecuado, actualizar el ‘Proceso asistencial al ictus agudo’ y mejorar el acceso al tratamiento intervencionista neurovascular.