26M: La regulación de la movilidad, asignatura pendiente

M.R.I
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El Plan de Movilidad vigente en el Ayuntamiento data de 2004 porque en este mandato no se ha conseguido aprobar un nuevo Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible y Segura (PIMUSSVA). En este tiempo se han desarrollado ordenanzas sectoriales

La regulación de la movilidad, asignatura pendiente - Foto: Jonathan Tajes

La regulación de la movilidad es una de las asignaturas pendientes de Valladolid. El Ayuntamiento tiene pendiente de aprobar su Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible y Segura, un proyecto que ya procedía del mandato de León de la Riva, al igual que la revisión del PGOU a la que está vinculado, y que se ha atascado este mandato, aunque sí que se han aprobado ordenanzas como la de la bicicleta o diversos planes sectoriales.
La realidad es que actualmente en Valladolid esta vigente el Plan Integral de Movilidad Urbana que se aprobó en noviembre de 2004. El futuro PIMUSSVA (Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible y Segura) será una herramienta de planificación estratégica para el Ayuntamiento, a la vez que un instrumento de concienciación y sensibilización para los ciudadanos, administraciones públicas y el resto de agentes implicados en la movilidad. Existe un análisis de cómo se mueven los vallisoletanos y también propuestas para mejorar la calidad del transporte público, la promoción de los modos no motorizados (a pie y bicicleta). 
De hecho, la idea del actual equipo de Gobierno es dotar a la ciudad de una única ordenanza de Movilidad, que agrupe el reglamento municipal de Tráfico, la ordenanza de movilidad ciclista y la futura regulación del tráfico, además de incluir los derechos y deberes de los peatones. El Ayuntamiento lleva meses trabajando en las bases de la nueva normativa municipal «para dar cobertura a todos los usuarios, pero siempre respetando el espacio de cada uno», como explica el edil de Movilidad, Luis Vélez. Aunque no se ha presentado el borrador antes de las elecciones municipales del domingo 26. Unos retrasos que el Partido Popular critica y considera que la actuación del Gobierno municipal en seguridad vial para peatones y ciclistas «se merece un suspenso absoluto, así como el diseño de carriles bici».
ciclocarril. La capital ya dispone de una red de más de 100 kilómetros de carriles bici y ciclocarriles. La apuesta del equipo de Gobierno para avanzar en la ampliación de la red de carriles-bici segregados se ha materializado en nuevos tramos, que hacen que el circuito global sumen los cien kilómetros. A esto hay que sumar otros casi cuatro kilómetros de los nuevos ciclocarriles de uso preferente para los ciclistas, y limitados a 30 kilómetros por hora para el resto de vehículos, que este año se extenderán por otros 2,5 kilómetros de calles del centro. Además, se ha encargado un plan director de la bicicleta que completará el diagnóstico e inventario de senderos verdes e itinerarios ciclistas entre Valladolid y sus municipios más próximos para la puesta en marcha del Anillo Verde, que capitanea la concejalía de Medio Ambiente. Esta era una de las apuestas de la extinta Comunidad Urbana de Valladolid (CUVA), que ahora se ha constituido como Mancomunidad de Interés General (MIG). Lo que no se ha regulado es el uso de los patinetes eléctricos a la espera de las directrices de la DGT. La idea que se manejaba era abrir un proceso de participación ciudadana para esa nueva regulación.
auvasa. Lo que sí que se ha llevado a cabo en este mandato es la reordenación de las líneas de Auvasa. En enero de 2018 entraron en vigor unos cambios que buscaban reducir los tiempos para recorridos como el del 1, 3, 4, 6, 8 y todos los que pasaban por la Plaza Mayor, cerrada al tráfico desde hace casi año y medio al tráfico. Además en esta reordenación se suprimió la línea 15 entre Puente Duero y la plaza Circular, pero los vecinos de este barrio pasaron a disponer de un bus cada media hora con las líneas 18 y 19. También se mejoró el servicio a la zona del Cementerio de las Contiendas.
A estos cambios se sumó una nueva política tarifaria con congelación de precios y nuevas tarjetas como el Bono30 Ordinario, el Bono30 Joven y el Bono Social, para personas mayores de 45 años y desempleadas de larga duración, con precios reducidos, además del nuevo Bono Infantil, que permite que los niños de entre 4 y 12 años empadronados en la ciudad viajen gratis desde 2016. En este tiempo también se han implantado nuevos servicios de bus, pero no se ha puesto en marcha la propuesta de la ‘parada a demanda’ por las noches para las mujeres por las «dudas legales», según el edil del área.
Unos cambios que han propiciado que el año pasado la empresa de transporte público de Valladolid tuviera 25.599.092 viajeros, una cifra que mejora en un 0,14 por ciento el dato de 2017. Eso sí, este volumen de viajeros todavía no ha llegado a los niveles alcanzados entre 2013 y 2016, donde el número de pasajeros nunca fue inferior a los 25.500.000.