Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos

R.G.R
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Los regidores de Marzales, Cuenca de Campos, Bercero y Roturas no han dejado el bastón de mando desde que lo alcanzaran en 1979

Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos - Foto: Jonatan Tajes

Un objetivo común entre los cuatro; buscar lo mejor para sus pueblos. José Luis Rico, en Marzales. José Antonio González, en Bercero. Faustino González, en Cuenca de Campos y Lucas Aguado, en Roturas. Los cuatro son los únicos alcaldes que arrancaron su andadura al frente de sus consistorios con la celebración de las primeras elecciones democráticas allá por el año 1979. Eran jóvenes y lo único que buscaban era mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. Cada uno con sus circunstancias, pero con ese objetivo común. 
Desde entonces no han soltado el bastón de mando y esperan volver a aprobar un nuevo examen durante la jornada del 26. Todos ellos han visto de forma irremediable cómo sus municipios han ido perdido población y servicios durante las últimas décadas y, sin embargo, han continuado teniendo la confianza de sus vecinos. Aseguran que han puesto toda la carne en el asador durante todos estos años, con cambios de concejales durante este largo recorrido e incluso también de partidos políticos, pero «sin cobrar ni un duro». 
Han actuado según les decía su instinto, sus conocimientos y las opiniones que les han llegado por parte de sus vecinos. Muchas veces han pensando en tirar la toalla. En dejarlo todo y dedicarse a descansar, a pasar tiempo con su familia, pero siempre hay un proyecto pendiente, algo que les anima a continuar, algo inacabado. Ninguno de los cuatro sabe cuándo terminará esta maravillosa aventura que comenzaron hace más de 40 años. Aunque son perfectamente conscientes de que tienen que ganar primero el día 26, ninguno de los cuatro descarta volver a presentarse en 2023, a pesar de que los años no pasan en balde. 

Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos
Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos - Foto: Jonatan Tajes
José Luis Rico solo tenía 25 años cuando decidió presentarse por primera vez en Marzales. Dio el paso después de que unos amigos vinieran a buscarle a la gasolinera donde ha trabajado durante los últimos 47 años. «Lo hizo porque veía lo mal que estaban las cosas del pueblo. El cementerio estaba completamente dejado. Veía que las antiguas escuelas, además de no tener críos, estaban en muy mal estado...».  
Afortunadamente, no tiene enemistades en el pueblo generadas por su acción política. Puede ser, al menos en parte, porque no ha recibido ninguna aportación desde que entrada en la Casa Consistorial por primera vez. «Nunca he cobrado nada». Afirma que se trata de algo completamente vocacional. «Lo haces por el bien de tu pueblo». Le gustaría traer una cosa al pueblo que considera fundamental para los próximos años: Más vecinos. «Cuando me preguntan desde el partido o alguien que tiene algún cargo en la Junta qué me hace falta, siempre le digo lo mismo, necesito más vecinos». 
Tiene más ganas que nunca a pesar de las dificultades porque después de su jubilación tiene «tiempo de sobra». Los quehaceres diarios en el Ayuntamiento no son muchos a excepción de los miércoles por la mañana cuando visita la secretaria municipal el pueblo y se ve obligado a firmar documentación. La atención a los vecinos en un pueblo pequeño como Marzales es diaria y se hace en la calle en la mayoría de las ocasiones. Los encuentros por la calle y los comentarios en el bar son frecuentes para solventar los problemas que van surgiendo. 
Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos
Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos - Foto: Jonatan Tajes
José Antonio González llegó a la Alcaldía en el año 79 casi por casualidad. En Bercero, su pueblo, no se presentó nadie a las primeras elecciones democráticas y los vecinos tuvieron que escoger alcalde 30 días más tarde, algo insólito en la actualidad. «Me vinieron a buscar unos amigos para convencerme y la verdad es que yo nunca me había preocupado de estos temas». «Les comenté que no quería saber nada, que me dejaran tranquilo, pero me convencieron al decirme que si no se presentaba nadie al final nos iba a absorber Tordesillas y que el pueblo iba a desaparecer». 
Se presentó por Alianza Popular y después pasó al PP, donde actualmente milita. «Durante todo este tiempo, en ocasiones he dicho que ya era bastante, que ya estaba bien, pero ahora ni queriendo me podría ir porque no hay nadie que quiera hacer una candidatura». Tiene la fortuna de que Bercero «es un pueblo tranquilo», donde la inexistencia de tensiones o rencillas por asuntos políticos facilita la labor del regidor. «No he tenido momentos conflictivos en todos estos años». 
Sus equipos han ido cambiando con el paso del tiempo, los concejales han ido y han venido, pero él siempre se ha mantenido firme a pesar de las adversidades y la decadencia del medio rural. «Un momento complicado para mí fue cuando bajamos de los tres niños y nos quedamos sin escuela. Luego el médico comenzó a venir solo unos días a la semana… Son aspectos que sí te hacen daño».
Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos
Cuarenta años como alcaldes de sus pueblos - Foto: Jonatan Tajes
Tiene otros cuatro años asegurados como alcalde, ya que la suya ha sido la única candidatura completa que se ha presentado en el pueblo. «La idea es estar estos cuatro años siguientes y luego dejarlo, aunque ya he dicho eso otras veces». A sus 68 años, ya tiene una edad para decir las cosas claras y por eso afirma que la relación que ha mantenido durante todos estos años con los de ‘arriba’   ha sido buena con la Diputación e indiferente con la Junta. «Ellos están a otras cosas».
El alcalde de Cuenca de Campos lleva siendo Faustino González los últimos 40 años, aunque en esta ocasión no las tiene todas consigo. «Para saber si voy a continuar o no, primero tengo que ganar el día 26». El motivo de que se animara a presentarse a las elecciones de 1979 fue el cierre de la escuela del pueblo. Era el encargado del grupo de amigos del pueblo que se encargaba de representar al pueblo en las pruebas que se llevaban a cabo en las competiciones deportivas entre municipios. «Me parecía impresentable que cerraran la escuela y como era el jefe del grupo me tocó a mí». 
Tan solo un mes más tarde de que se celebraran las elecciones, la escuela volvió a abrirse. «Ese era el objetivo que tenía y enseguida lo cumplimos». Ni por un segundo se le pasó por la cabeza que la elección fuera por tanto tiempo, pero el hecho de conseguir algunas proyectos para el municipio le hizo pensar que debía continuar. «Lo vas disfrutando como alcalde, pero también como vecino». Destaca la residencia de ancianos como el mayor logro que ha conseguido durante todos estos años. «Hace que la gente mayor que ya no se vale por si misma pueda mantenerse en el mismo entorno que ha tenido durante toda su vida. No tenemos que irnos del pueblo, podemos permanecer aquí». Pero también resalta el Albergue de Peregrinos. «Por el pueblo pasa el Camino de Madrid y el albergue hace que podamos conocer a personas extranjeras que nos aportan conocimientos y nos enriquecen. Es algo bonito». 
El regidor se presenta por el PP, pero en estos 40 años no ha tenido una ideología fija más allá de conseguir lo mejor para el pueblo. «Mi primer mandato fue por la UCD, pero el 83 me presenté por Unión Liberal, que llegó a desaparecer. Luego en el 87 por CDS y en el 95 cuando el PP fue un poco más al centro con ellos y hasta ahora». Nunca ha recibido ningún tipo de retribución económica por ser alcalde. «Los alcaldes somos gente enamorada de su tierra». No sabe qué pasará en el futuro, pero tiene claro que continuará trabajando de una forma positiva por el bien de los vecinos. «¡Claro que ha habido momentos duros en todo este tiempo! Pero me quedo con lo bonito».
Lucas Aguado vive en Peñafiel. Tiene 75 años y desde hace 40 es alcalde de Roturas. Todos los días  se monta en su coche particular y recorre los 11 kilómetros que separan ambas localidades. No hay mucho que hacer en el pueblo, donde ya solo residen 34 vecinos, pero él acude llueva o haga sol. «A mí me gusta dar un paseo por mi pueblo, hablar con algún vecino, aunque no haya nada que hacer en el Ayuntamiento». Lo hace por pasión, por devoción hacia el pueblo que le vio nacer. Cuando se presentó por primera vez lo hizo, al igual que en los anteriores casos, por el apoyo de los vecinos. «Yo lo único que quería era defender los intereses de Roturas». 
A sus 75 años espera que esta sea la última vez. «He pensado muchas veces en dejarlo, pero la gente me ha animado». Reconoce que le gustaría vivir un poco más con la familia y tener tiempo par sus cosas, pero no niega de forma categórica que vuelva a presentarse. «Esto es por vocación. Nunca he cobrado nada durante todo este tiempo». 
Cariño a sus vecinos, apego a la tierra. Más de media vida con el bastón de mando sin tener mayor retribución que la satisfacción personal de ver algunos proyectos hechos realidad en sus pueblos, en esas calles que les vieron nacer.