Herrera pide «no dar un paso atrás» en el autonomismo útil

SPC
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El presidente de la Junta de Castilla y León apela a preservar los «cauces de diálogo» político y social y reivindica la Constitución como respuesta ante «quienes quieren imponer» la ruptura territorial

Foto de familia de los premiados junto al presidente de la Junta. De izquierda a derecha, Alberto Amigo, José Luis Puerto, Vicente Rives Arnau, JuanVicente Herrera, María Dueñas, Álex Grijelmo y Luis Iglesias - Foto: Ical

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, apeló ayer a preservar en el futuro los cauces de diálogo político y social abiertos entre todos en la Comunidad desde la lealtad al proyecto de la España constitucional y el autonomismo útil. Herrera, en su último discurso institucional como máximo responsable de la Junta en el marco de los Premios Castilla y León y en la víspera del Día de la Comunidad, pidió no «dar un paso atrás» en la apuesta realizada en estos años de autonomía por la cohesión y el equilibrio de la sociedad castellana y leonesa.
Herrera -afectado por una afonía que le obligó a dejar una parte de la lectura de su mensaje a la consejera de Cultura y Turismo, María Josefa García Cirac- se despidió con una cerrada defensa de los principios de la Constitución, de la que emana el Estado de las Autonomías, y de lo que ha supuesto para mejorar la vida de las personas, así como a que la Carta Magna es la respuesta ante «quienes quieren imponer» la ruptura territorial.
En su discurso, hiló «Comunidad y palabra» -la que representan «los mejores de los nuestros» y cuando la conmemoración coincide con la muerte de Miguel de Cervantes- para poner en valor lo realizado en estos años a través del diálogo político y social. También recordó algunos de los «grandes retos y problemas», donde no se olvidó de la despoblación que sufre Castilla y León para exigir en que hay que ser «más eficaces en todas las actuaciones». Un problema al que se refirió el Premio de las Ciencias Sociales y Humanidades, el burgalés Álex Grijelmo.
«Creo que de cara al futuro es fundamental preservar esos cauces de diálogo que aquí hemos acertado a abrir entre todos», reivindicó el presidente durante su discurso recogido por Ical, convencido de que la Comunidad seguirá siendo leal al proyecto de la España constitucional y apostando «con fuerza» por el autonomismo útil para prestar los «grandes servicios» del Estado del Bienestar y también para su mejora a través de una financiación más justa.
Ni un «paso atrás».

El presidente de la Junta se mostró seguro de que no se dará «un paso atrás» en la apuesta realizada para garantizar la cohesión y el equilibrio de la sociedad, para conciliar en «todo lo posible» los servicios públicos y la iniciativa social, para corregir las desigualdades y prestar atención a los que están en riesgo o exclusión, para garantizar la integración e igualdad de oportunidades o para combatir «lacras tan reales» como la violencia de género.
La defensa de los principios centrales de la Constitución, como la unidad, diversidad, pluralismo, libertad, convivencia y solidaridad fue uno de los ejes del discurso, en el que pidió que «nuestra voz» sea tenida en cuenta, como lo fue en 1978, a la hora de tomar cualquier decisión que afecte «sustancialmente a lo que somos y a nuestro futuro común». «La Constitución debe ser siempre la respuesta a quienes pretenden imponernos con tanta frivolidad y contumacia un proceso de ruptura territorial y personal sin sentido, que nos conduciría al desastre», recogió.
En esa línea, puso en valor la importancia del Estado de Derecho para la convivencia en libertad, que evita que «las minorías sean sometidas», y la trascendencia del Estado Social, cuya «prioridad absoluta son las personas». «Es importante que su despliegue tenga en cuenta las necesidades específicas de cada territorio», afirmó.
Balance positivo.

Juan Vicente Herrera rechazó de nuevo que, durante la crisis, se presentara al Estado de las Autonomías como «chivo expiatorio» y que fuera «desprestigiado por los excesos de otros» y recalcó que su balance global es «absolutamente positivo» en términos de una atención más cercana y de «buen y útil servicio» a los ciudadanos.
Miró a Castilla y León y sus 36 años de autogobierno para defender su «marcada personalidad histórica y cultural» y subrayar que nunca ha buscado justificarse desde el «cultivo de la diferencia», sino en su apuesta por la «cooperación, proximidad y lealtad».
El presidente del Gobierno regional apeló a creer más «en nuestras propias capacidades y posibilidades» y defendió que «nadie nos ha regalado nada» para ser líderes en algunos sectores, como la agricultura y ganadería, la industria del automóvil, las energías renovables, el patrimonio o el turismo de interior, pero exigió ser «más eficaces en todas las actuaciones, inversiones y medidas fiscales» para combatir la pérdida de población, porque, aunque sea un problema de España y Europa, «presenta características propias» en Castilla y León.