CyL pone a prueba la estabilidad de su tablero político

SPC
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Los bloques electorales izquierda-derecha apenas se han movido en Castilla y León durante el transcurso del periodo democrático, pero la irrupción de nuevos actores alimenta las incertidumbres sobre los resultados

CyL pone a prueba la estabilidad de su tablero político

Los más de dos millones cien mil castellanos y leoneses que están llamados a las urnas hoy pondrán a prueba la imagen de estabilidad electoral que se ha convertido en seña de identidad de la cultura política de la Comunidad. Los bloques electorales permanecen fijos desde que se configuraran a mitad de los años 80 y desde entonces el centro derecha ha venido sumando poco más del 50 por ciento del electorado de Castilla y León, mientras que las izquierdas se ubicaban en torno al 40 por ciento de los votantes. Sin embargo, la irrupción de nuevos actores alimenta la incertidumbre sobre los resultados y deja en el aire los juegos de mayorías.
Desde el PSOE ven en estas elecciones el fin de la larga travesía en el desierto electoral en una autonomía en la que fueron primera fuerza política, pero en la que tras la investidura de José María Aznar en 1987 como presidente de la Junta no levantaban cabeza. El PP, mientras tanto, intentará mantener una fortaleza que ha resistido incluso en los peores tiempos para su formación. Ciudadanos ha visto en estos comicios la posibilidad de romper este fortín e intentar romper la hegemonía de los populares y disputarle alguno de los escaños que desde hace 20 años se reparten de la misma manera. Podemos, por su parte, que logró tres escaños en 2016 ha apretado a última hora para intentar mantener alguna renta en la Comunidad. Si en ese momento, la formación morada era la gran incógnita, mañana lo será el resultado que obtenga Vox en una Comunidad con fama de conservadora, informa Ical.
En esta etapa democrática, el PP de Castilla y León monopolizó el espacio electoral del centro derecha con la desaparición del CDS a partir de las elecciones de 1995, lo que le ha permitido ganar todas las elecciones que se han celebrado en la Comunidad desde las elecciones europeas de 1989 en una fortaleza electoral que parecía inexpugnable y que comenzó a truncarse en los últimos comicios europeos, donde se quedó en el 37% de los votos, coincidiendo con el empuje de Ciudadanos. Desde entonces, el voto de los populares ha estado siempre más cerca del 40% que de los históricos 55% que alcanzara a principios de este siglo y en las generales de 2011 cuando avanzó en la Comunidad el castigo que los castellanos y leoneses tenían preparado a Rodríguez Zapatero.
El PSOE, por su parte, emprendió su propia travesía en el desierto a partir de 1989 que le ha mantenido quince años con porcentajes de voto más cercanos al 30 por ciento que al 40 por ciento. Son, precisamente, los periodos en los que un socialista presidía el Gobierno nacional los que han trasladado un mayor respaldo al partido en la Comunidad. Su mejor resultado histórico se ha producido durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004. 
En los comicios de hoy también se dirimirá la pugna que mantienen Ciudadanos y Podemos, que en las autonómicas de 2015 se decantó por la formación morada con el 12% de los votos que le permitió tener una gran cosecha de 10 procuradores, frente a los cinco que obtuvo el partido naranja con el 10% de los sufragios. En las nacionales de 2015 y 2016, ambas formaciones se situaron en torno al 15%.