Valladolid registra la cuarta primavera más seca del siglo

A.G.M.
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La provincia solo registró lluvias 18 de los 91 días de una estación que ha sido especialmente seca. En cambio, en catorce jornadas se superaron los 25 grados y en otras seis, los 30

Valladolid registra la cuarta primavera más seca del siglo - Foto: Jonathan Tajes

Los meteorólogos ‘acusan’ a un mes de mayo muy seco del balance hidrológico tan pobre con el que se despide una primavera de 2019 que se ha convertido en la cuarta más seca del siglo XXI, después de que solo se hayan registrado lluvias 18 de los 91 días de una estación que echa el cierre con menos de 60 litros por metro cuadrado en Valladolid.
Los 68 que contabilizan los pluviómetros de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) son casi cien menos que lo anotado en la primavera de 2018 (145,6 litros) y la mitad de lo registrado (122) en las de 2015 y 2016. En cambio, están por encima de los datos de 2017 (30,8), 2014 (48,6) y 2013 (52,6). El delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Castilla y León, Juan Pablo Álvarez Alonso, detalla que se trata la octava primavera más seca desde 1951 y la cuarta del siglo y, en declaraciones recogidas por Europa Press, Álvarez Alonso lo puso en relación con el «caluroso y extremadamente seco» mayo, lo que ha lastrado a una estación que acaba con un déficit de lluvias del 42%, ya que lo habitual son 118.
La mitad de días de lluvia. En la comparativa con la primavera de 2018 también destaca que la cifra de jornadas con precipitaciones fue justo de la mitad (se ha pasado de 36 a 18), con un máximo de cuatro días seguidos lloviendo (en 2018 llegaron a ser cinco) y con picos que no pasaron de los 11,8 litros por metro cuadrado registrados el 24 de abril, cuando en la estación del año anterior hubo hasta cinco días por encima de esas cifras, con un pico de 16 litros durante el 10 de abril de 2018.
Otros detalles que dan idea de lo seca que ha sido esta primavera que ya es historia es que la estación arrancó con una racha de catorce días sin agua, tuvo otros once entre finales de abril y principios de mayo, para cerrar la estación con 17 días sin llover (entre el 17 de mayo y el 4 de junio) y otros doce en el tramo final de la primavera.
Once grados por encima. En cuanto a las temperaturas, desde la Aemet se destaca el hecho de que ha concluido hasta 11,1 grados por encima de la media, lejos de los 12,6 grados registrados en las de 1997, 2011 y 2017, pese a lo cual se ha convertido en la décimo sexta estación más cálida de la serie de treinta años analizada.
En este sentido, destaca que, en veinte de los 91 días primaverales, el mercurio estuvo por encima de los 25 grados, seis de ellos incluso más allá de los 30. En concreto fue el 15 y 31 de mayo (con 30,1 y 31,6 grados, respectivamente) y el 1,2,3 y 17 de junio (33,7, 32,4, 31,5 y 30,1 grados). Son datos que contrastan sobremanera con lo ocurrido en la primavera de 2018, cuando apenas se superó durante unas horas del 20 de junio esa barrera de los 30 grados. Y hubo otros doce días, con máximas por encima de los 25. El contraste es aún mayor si se echa la vista atrás, hasta la primavera de 2017, cuando se superaron los 25 en hasta 23 fechas.
Esta primavera de 2019 dejó una buena tanda de días fríos, en los que no solo no se superaron los 20 grados, sino también estuvieron por debajo de los diez: el 5 de abril el mercurio se movió entre los 3,6 de mínima y los 7,5 de máxima; y el 6 de abril, entre 2,5 y 9,1. Suponía, además, una caída superior a diez grados respecto al caluroso final de marzo y arranque de abril, con el termómetro en la franja de los 20 grados.
En cuanto al análisis de cómo se han comportado las temperaturas mínimas?, destaca el hecho de que solo en una ocasión, a las 8.10 del 4 de abril, el mercurio se quedó en cifras negativas, mientras que hubo otras tres fechas en que lo rondó (0,3 el 22 de marzo; 0,5 el día 21; y 1,6 el pasado 11 de abril). Situación  opuesta a la registrada el 2 y el 3 de junio, cuando las mínimas fueron de especialmente altas, de 15,6 y 16,6 grados.