San Miguel, la única iglesia que tiene un plan de emergencia

M.Rodríguez / M. Belver
-
San Miguel, la única iglesia que tiene un plan de emergencia - Foto: Jonatan Tajes

Los bomberos ya han realizado un simulacro para evaluar el proyecto piloto del plan para la protección de bienes culturales en la céntrica parroquia de San Miguel y San Julián

La iglesia de San Miguel y San Julián, edificada entre los siglos XVI y XVII en el centro de la capital, es pionera en planes de emergencia para proteger su patrimonio. De hecho, es la única de Valladolid que cuenta con uno y es referencia para poder actuar en otros edificios históricos de Castilla y León en casos de intervención urgente. El templo alberga más de 700 obras de arte, más de cien catalogadas como de prioridad máxima para ‘salvar’ en caso de un siniestro como el que se vivió el pasado lunes en Notre Dame.


Este protocolo de emergencias se une a la creación, en 2016, de la Unidad de Gestión de Riesgos y Emergencias de Patrimonio Cultural de Castilla y León (Ugrecyl) por parte de la Consejería de Cultura para dar una respuesta inmediata en casos extraordinarios, es decir, ante situaciones sobrevenidas, como puede ser un incendio. «Es muy importante saber a quien hay que avisar», explica el jefe del Servicio de Extinción de Incendios del Ayuntamiento, Javier Reinoso. 


El Ugrecyl colabora con este cuerpo, y de hecho ya se ha realizado un simulacro en esta iglesia para conocer la efectividad del plan. «Se ha hecho un inventario del patrimonio que guarda el templo y se le ha dado un orden de prioridad a las piezas, un informe que guardará en códigos QR, para que sepamos en qué orden debemos salvar esos bienes», explica el jefe de Bomberos. Este sistema de códigos QR también se puede instalar en las entradas de los edificios y permite a los bomberos acceder a detalles de los inmuebles en los que van a intervenir.


bien dotados. Esta idea surgió de una reunión de servicios de emergencias de Ciudades Patrimonio, pero se ha exportado a Valladolid porque «las personas que lideraban el proyecto consideraban que aquí estamos bien dotados en la prevención de incendios y nos cogieron de referencia», destaca Reinoso. En la capital, ante cualquier incendio en un edificio histórico o que almacene patrimonio se aplica el protocolo de salir con 14 efectivos, un vehículo autobomba, otro con escala y otro de mando.


¿Cómo funcionará? Ante una intervención, los bomberos localizarán el código QR, lo leerán con un móvil o una tableta y allí se encuentran una serie de fichas, esquemáticas y fáciles de consultar, donde pueden ver los planos del inmueble, elementos que pueden ocasionar un fuego, la situación de los hidrantes más cercanos, y -entre otras cosas- los medios de autoprotección y las vías de evacuación. Un proyecto que ahora necesita dotación económica para hacerlo realidad, de la que, de momento, no dispone la parroquía. Este templo también es un buen ejemplo del protocolo de actuación porque dispone de una caldera sin compartimentar junto a la sacristía, una circunstancia que, en caso de siniestro, podría afectar al patrimonio que contiene el museo porque el archivo se sitúa sobre la capilla del Cristo de la Buena Muerte, que cuenta con piezas de Gregorio Fernández, lo que haría que en caso de incendio, las llamas podrían afectar a la bóveda y al retablo.

 

La Catedral, ‘libre’ de un incendio como el ocurrido en Notre Dam 

La Catedral de Valladolid, la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción, está, a priori, libre de un incendio como el ocurrido en Notre Dam. Así lo señalaba esta semana su Dean, José Andrés Cabrerizo, recordando que el tejado de la seo es relativamente nuevo y ya no es de madera, sino de una estructura metálica. «La única parte que se mantiene de madera son los pisos de la torre, la zona ochavada; además del tejado del museo», añade el Dean, que considera que es improbable, «muy difícil», que se dé una desgracia como lo sufrida en París.
Del mismo parecer son desde el Arzobispado de Valladolid. Su delegado de Patrimonio, Jesús García Gallo, recuerda que una cosa son los planes de intervención, en caso de una emergencia, para salvaguardar las obras, como el realizado en San Miguel; y otra, los planes de evacuación al tratarse de un edificio de pública concurrencia, que en este caso sí lo tiene la Catedral, «como en el resto de las mismas características».
Además, recordó que en las iglesias de nueva construcción se están incorporando vías de emergencia, evacuación e, incluso, en algunos casos depósitos de agua para posibles incendios.