'Peluso': de íntimo del 'Rubio' a cultivador de marihuana

A. G. Mozo
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'Peluso' y 'Rubio', grabados juntos durante un reportaje de La Sexta - Foto: La Sexta

La Policía detiene al histórico narco de Pajarillos, vinculado a los 'Monchines' y a los García Carro, y que estuvo fugado 16 meses. Tras salir de prisión, había okupado la casa de al lado de su suegra, en Girón, y montado un laboratorio de droga

El día que los policías del Grupo VIII se toparon con el ‘Peluso’ entrando en una casa-laboratorio ‘indoor’ de marihuana del barrio Girón casi tuvieron que frotarse los ojos. Uno de los míticos del tráfico de cocaína y heroína de Pajarillos, vinculado en sus inicios con los ‘Monchines’ y luego íntimo colaborador del mismísimo ‘Rubio’ (del clan salmantino de los García Carro y que llegó a ser el padrino de uno de los hijos del 'Peluso'), se había pasado al cultivo de marihuana. Les sorprendía eso y que hubiese obtenido ya la libertad condicional, apenas cinco meses después de haberse entregado tras pasarse año y medio fugado, en busca y captura por su relación con la Operación Inferno, en la que se desarticularon varias bandas de narcos de la región, arrestando a 66 personas. Un castillo de naipes que se empezó a desmoronar el día que la Policía interceptó a ‘Chema’, una de las ‘mulas’ del ‘Peluso’ volviendo del madrileño barrio de Puente de Vallecas con medio kilo de coca. 
Fue un 22 de junio de 2017. En el vehículo ‘lanzadera’ -el que va por delante de la droga avisando de la presencia policial- iba José Antonio R.E. (‘Peluso’) y su mujer Mª Milagros V.P. (‘Marujina’), que ni se enteraron de que un equipo de la Brigada de Policía Judicial de Valladolid había interceptado a su ‘mula’ con el medio kilo con el que pensaban sacar unos 90.000 euros. La falta de noticias sobre Chema les hizo tomar la decisión de irse de su piso de la calle Cuclillo (en el ‘29 de Octubre’) antes de que, a la mañana siguiente, les visitase la Policía.

OPERACIÓN INFERNO

La pareja no lo sabía, pero estaba a punto de desencadenase una de las mayores operaciones contra el narcotráfico en Castilla y León. Su caída había derrumbado el castillo de naipes en el que vivían otros clanes como el vallisoletano de los ‘Paturros’ -que operaba en Huerta del Rey-, varios de Salamanca y el zamorano de los ‘Chinches’. Los investigadores de la Operación Inferno colocaban al ‘Peluso’ en la cúspide -o muy cerca de ella- y hasta creían que se había convertido en uno de los grandes suministradores de cocaína de este entramado de traficantes locales.
‘Peluso’ y ‘Marujina’ se fueron de Pajarillos horas antes de la visita de la Policía, dejando sus viviendas ‘limpias’ de pruebas, aunque sin saber que los investigadores tenían pruebas de su relación con aquel medio kilo de cocaína ‘madrileña’, porque les habían ido vigilando con hasta cuatro coches camuflados.
La fuga de la mujer se prolongó durante casi catorce meses, hasta agosto de 2018, mientras que el hombre no se entregó hasta octubre, tal y como ha podido confirmar El Día de Valladolid. José Antonio R.E. ingresó en prisión, pero no tardó en obtener la libertad condicional a la espera del juicio por su papel en la Operación Inferno.
A principios de marzo, en las primeras tareas de vigilancia a un presunto laboratorio ‘indoor’ de marihuana en Girón (que había sido denunciado por un vecino con una llamada al 091) se le detectó.
Las pesquisas sirvieron para descubrir que ese número 21 de la calle Oriental había sido okupado por el clan del ‘Peluso’ para montar allí una completa infraestructura. La casa estaba dividida en diferentes zonas con invernaderos adaptados al estado de las plantas y había  51 lámparas, 25 transformadores, seis ventiladores, cuatro climatizadores, dos radiadores y un calefactor. La luz, por supuesto, era un enganche y ahí no había ningún contrato. La Policía calcula que con esos nueve kilos y medio de marihuana, iban a obtener unos 50.000 euros.
ACUDEN A COMISARÍA

La casa elegida para montar el laboratorio no es casual, ya que en el número 23 vive la suegra del ‘Peluso’ (39 años), María Lourdes P.J. (57 años), que es otra de las cuatro personas detenidas por el Grupo VIII de la Brigada de Policía Judicial en el marco de la Operación Ácaro. Ellos dos, así como un hijo (Alejandro R.G., ‘Jandri’, de 19 años) y un cuñado del ‘Peluso’ (A.V.P., de 39), no estaban en Girón durante el registro de la mañana del miércoles, pero todos se presentaron voluntariamente atendiendo la citación que les dejó allí la Policía. Los cuatro quedaron en libertad con cargos.

'Peluso': de íntimo del 'Rubio' a cultivador de marihuana
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