De misión solidaria a vivir las revueltas de Ecuador

M.Rodríguez
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El vallisoletano Rubén García, presidente de la ONG SAR Navarra, se quedó atrapado en el país por los disturbios en Guayaquil

De misión solidaria a vivir las revueltas de Ecuador

Los doce días de enfrentamientos y revueltas en Ecuador por las protestas del movimiento indígena contra el Gobierno atraparon en Guayaquil (Ecuador) a un grupo de cooperantes de la ONG SAR Navarra, presidida por el vallisoletano Rubén García. Los cinco voluntarios llegaron el pasado 9 de octubre a Guayaquil, la segunda ciudad más grande del país, y donde se trasladó desde Quito la sede del Gobierno de Lenin Moreno por la presión de los manifestantes.
El vallisoletano, técnico de emergencias sanitarias desde hace 20 años y que lleva más de 10 años en esta ONG, relata que cuando aterrizaron «ya había movimientos» en en la ciudad. En principio, la única medida de seguridad que tomaron, aconsejados por el jefe de Seguridad de la Embajada de España, fue cambiar su hotel del centro a las afueras para evitar posibles revueltas o incidentes. De hecho, su idea era salir al día siguiente hacia Cuenca, una ciudad del sur de Ecuador, ubicada en los Andes, donde tenían previsto realizar un curso de formación. «Llevamos 12 años trabajando con el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y este año habíamos empezado a colaborar con el de Cuenca. A principios de año dimos varios cursos, que ahora se complementarían con este», detalla Rubén García.
El equipo de voluntarios llevaba varios meses preparando el material y recaudando fondos para financiar este viaje. Pero una vez en Ecuador comprobaron que era imposible desplazarse a su destino porque las carreteras estaban cortadas y había «mucha inseguridad». «Nosotros estamos acostumbrados a trabajar en situaciones críticas y de caos ya que hemos estado en Haití o en los terremotos de Chile y Ecuador, pero esta situación es totalmente distinta». 
De misión solidaria a  vivir las revueltas de EcuadorDe misión solidaria a vivir las revueltas de EcuadorDe hecho, al día siguiente de su llegada contactaron con el Consulado, para el que solo tienen palabras de agradecimiento. El cónsul y el jefe de Seguridad les aconsejaron salir de Guayaquil y les propusieron desplazarse a un pequeño pueblo, Salinas, donde consideraban que estarían «más protegidos». Allí esperaron hasta que consiguieron nuevos billetes de avión para salir del país. Algo que sucedió a principios de semana, y ya todos están en sus casas recuperándose de esta experiencia.
caos. La capital y las principales ciudades de Ecuador vivieron doce días de batalla campal frente a las fuerzas de seguridad, con quema de neumáticos, barricadas y espesas cortinas de humo por el masivo uso de gas lacrimógeno que hicieron las fuerzas del orden, según informan los medios del país. En esos días, según distintas fuentes, murieron entre 5 y 7 personas, y más de un millar resultaron heridas. Los daños de las revueltas todavía no han sido cuantificados, pero los destrozos en la capital son masivos.
Una situación que Rubén García vivió con cierta tranquilidad gracias a las indicaciones del Consulado y porque en todo momento pudo comunicarse con España para tranquilizar a su familia. De hecho, la embajada de España les ayudó a gestionar los nuevos billetes y evitarles penalizaciones por el cambio. Aunque reconoce que vivieron momentos tensos: «No sabes que te puedes encontrar». Uva vez en España ya están preparando un nuevo viaje a Guayaquil en noviembre y estudiando fechas para retomar el curso de Cuenca. «El ayudar a la gentes es algo que nos engancha. Es el motor que nos mueve», concluye.