Sanidad investiga los 'secretos' de la longevidad

Óscar Fraile
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Sanidad investiga los ‘secretos’ de la longevidad - Foto: J.TAJES

Salud Pública inicia por primera vez un estudio entre la población de más de 95 años para determinar qué factores genéticos, medioambientales y de estilo de vida influyen para llegar a esa edad

La búsqueda de la eterna juventud es una utopía que ha guiado a la humanidad durante cientos de años a buscar métodos para retrasar el envejecimiento y que este llegue en unas buenas condiciones de salud. Y los resultados son palpables, con un incremento de la esperanza de vida de más de 40 años en el último siglo. Pero esta evolución demográfica plantea retos importantes para la Administración, especialmente en comunidades tan envejecidas como Castilla y León.
Por este motivos, La Consejería de Sanidad, a través de Dirección General de Salud Pública, ha iniciado por primera vez un estudio para determinar qué factores genéticos, medioambientales y de estilo de vida tiene la población de más de 95 años en Castilla y León. Una investigación en la que también participan el Centro Nacional de Genotipado y el Banco Nacional de ADN Carlos III. «El resultado de este estudio ayudará, probablemente, a entender el proceso de envejecimiento y a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de las personas que llegan a edades avanzadas», señalan desde la Consejería.
Para ello, Sanidad comenzó el pasado mes a enviar cartas a toda la población de 95 años con la intención de que den su consentimiento para participar en un programa en el que se deberán someter a una entrevista personal sobre sus antecedentes personales y familiares, su historial laboral, su estilo de vida y su situación socioeconómica, entre otras cosas. Además, se recogerá información de su historia clínica y se le pedirá una muestra biológica, que puede ser de sangre, saliva o frotis de la mucosa de la boca. «Se va a pedir autorización a entre 1.300 y 1.400 personas de Castilla y León», explica el responsable del proyecto, el doctor Tomás Vega. Ahora bien, el objetivo es conseguir una muestra de 700 personas, dadas las limitaciones físicas y cognitivas que tendrán muchas de ellas para participar, las que puedan fallecer durante el desarrollo del estudio y las que declinen participar. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en Valladolid hay 1.726 personas con más de 95 años, por las 1.015 de hace una década.
«Es la primera vez que se hace esta investigación», asegura Vega, aunque forma parte de una filosofía de trabajo encaminada en los últimos años, por parte de la Red Centinela, a conocer los problemas de salud que aquejan a la población de más edad. «No deja de ser uno de los graves problemas que tenemos en nuestra Comunidad, donde viven tantas personas mayores y tan longevas, lo que incide de forma importante en el gasto del sistema sanitario», añade. Es decir, los datos obtenidos permitirán establecer una radiografía de un sector de la población que cada año consume más recursos asistenciales, de modo que se pueda abordar su atención de forma más eficiente.
Los participantes se someterán a un exhaustivo cuestionario en el que responderán a la percepción que tienen sobre su estado de salud y otros aspectos sobre su vida. Por ejemplo, la profesión en la que trabajó más tiempo, si ha realizado actividad física después de la jubilación, si ha sido fumador y la cantidad de alcohol ingerido, así como la frecuencia con la que consume cada tipo de alimento. También deben responder si han tenido hijos, dónde han vivido y otras consideraciones de carácter social, como si han sufrido a lo largo de su vida «algún tipo de privación», ya sea en materia de vivienda, educación, trabajo, alimentación, etcétera.
El investigador responsable de este trabajo recuerda que en estudios previos ya se han identificado «bastantes marcadores genéticos» que aparecen con frecuencia en las personas longevas que, a su vez, tienen antepasados que llegaron a esa misma edad. Es decir, parece claro que hay factores genéticos que influyen, aunque el margen de mejora de conocimiento en este campo todavía es muy amplio. «Nuestro objetivo principal no es detectar los genes implicados en la longevidad, porque probablemente ya se está trabajando en muestras mucho más grandes que la nuestra», señala Vega. Sin embargo, el hecho de que estos participantes formen parte de un población general de una región muy extensa, muy rica en diferentes estilos de vida y hábitos de alimentación, da la posibilidad de «estudiar cuál es la posible interacción entre el medio ambiente, su estilo de vida y su carga genética».
El factor geográfico dentro de estos estudios tiene su importancia por varias razones. «La primera es que las poblaciones pueden ser diferentes genéticamente», señala Vega. Otras son la alimentación y el entorno en el que vivan las personas estudiadas. No es lo mismo que lo haya hecho en la ciudad, en el campo, junto al mar o al lado de una fábrica. Bien es cierto que los resultados, probablemente, servirán para reforzar certezas como que la longevidad está asociada a trabajos físicos moderados, buena alimentación y escaso consumo de tabaco y alcohol.
Según el INE, Valladolid es la quinta provincia del país con mayor esperanza de vida, con 83,97 años, solo por detrás de Soria, Madrid, Salamanca y Málaga. En 1975 la esperanza de vida era diez años menor. Con todo, Vega puntualiza que hay que tener en cuenta que para el cálculo de la esperanza de vida se tienen en cuenta las defunciones en todas las edades, de modo que los niños que fallecen tienen más influencia en este indicador que una persona de avanzada edad. Por eso, según él, la esperanza de vida suele ser más alta en los sitios donde nacen menos niños.