La productividad del trabajo apenas avanza un 1% de cada año

SPC
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Santiago Aparicio advierte de que "hay que apostar por la investigación y la cualificación de la mano de obra y abaratar la energía"

La productividad del trabajo apenas avanza un 1% de cada año - Foto: Alberto Rodrigo

La economía de Castilla y León debe ganar en competitividad para afrontar el futuro con garantías y la productividad de sus trabajadores constituye un aspecto básico para lograrlo, lo que pasa esencialmente por la innovación en sus empresas y la cualificación de su capital humano.

La necesidad es perentoria en un mercado laboral cada vez más precarizado, donde el empresario tira de salarios para lograr mejorar sus ratios. La patronal autonómica urge a que se adopten medidas en esa dirección, ya que la productividad aparente de la mano de obra en Castilla y León se situó en 2018, en 56.580 euros por puesto de trabajo equivalentes a tiempo completo, frente a los 59.388 euros de la media para España, es decir, la Comunidad alcanza el 95,2 por ciento del dato nacional.

Asimismo, la cifra autonómica, fruto de dividir el Valor Añadido Bruto (VAB) entre el número de ocupados equivalentes a tiempo completo, con guarismos del sistema estadístico del Ejecutivo autonómico, revela que en los últimos cinco años, la productividad aparente avanzó un 5,6 por ciento (53.595 euros de 2013), lo que supone un aumento de poco más de un punto de media cada año. Ese crecimiento se concentró, no obstante, entre 2017 y 2018, ya que en ese último ejercicio, la productividad aumentó un 3,4 por ciento en la Comunidad.

Sectores

Más preocupante si cabe es el análisis sectorial, que revela que el aumento de la productividad de la Comunidad, llegó de la mano de los servicios, la construcción y la actividad primaria, mientras que la industria, la gran apuesta política de Castilla y León, la redujo un 15,3 por ciento durante el periodo. No obstante, la productividad de la industria transformadora se situó muy por encima de la media del resto de sectores, con 68.397 euros por trabajador en 2018.

En este sentido, la industria energética, con el mayor ratio de productividad por trabajador, 185.867 euros por empleado el año pasado, cayó en su productividad durante el lustro de análisis un 13,8 por ciento. Asimismo, en la misma línea la industria manufacturera también contrajo su producitividad un 12,1 por ciento, hasta los 64.020 euros por trabajador.

Por el contrario, el sector primario logro incrementar su productividad durante los últimos cinco años de forma importante, un 15,8 por ciento, aunque se mantiene como la más baja entre las actividades económicas, con 40.534 euros por ocupado el año pasado.

En cuanto a los servicios, la productividad aparente de estas actividades, las de mayor ocupación con diferencia, creció entre 2013 y 2018, un 9,7 por ciento, y se situó al cierre del año pasado en los 55.625 euros de media.

Por último, el sector de la construcción, que sufrió una importante reconversión durante los años de la burbuja inmobiliaria, acabó el año pasado con una productividad de 52.082 euros por ocupado, lo que supone un aumento del 7,9 por ciento en relación a los ratios de cinco años atrás.

La comparación sectorial con la media nacional, obtenida a partir de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), revela que los servicios alcanzaron un 98,6 por ciento del ratio para el conjunto de las autonomías, y el sector primero el 94,4 por ciento. Asimismo, la construcción se situó en el 86,7 por ciento, y la industria, sólo en el 83 por ciento.