Mirar al futuro

Agencias
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Con la entrada en la 'nueva normalidad' llegará la hora de gestionar el estrés, el miedo, la ansiedad o la tristeza sentidos durante el confinamiento, y el momento de preservar al máximo las energías para lo que se prevé una carrera de fondo

Mirar al futuro - Foto: Jesús Diges

Era imposible predecir que 2020 sería el año en el que llegaría una nueva pandemia. Imaginar que un virus procedente de China iba a contagiar a más de cuatro millones de personas en todo el mundo y a matar a más de 300.000. Pensar que los ciudadanos se tendrían que confinar en sus casas y sus países y ver limitadas sus libertades durante meses y mermada su economía drásticamente.
En la actualidad, el planeta atraviesa una etapa vital para la que ninguno de sus habitantes estaba preparado. Una fase de crisis, a la que seguirá una época de incertidumbre, que coloquialmente llaman nueva normalidad, que será toda una prueba. «Estamos viviendo una situación excepcional que requiere de toda nuestra capacidad de resiliencia. Lo estamos pasando mal, muchos han perdido a sus seres queridos, no sabemos qué va a pasar y el futuro económico que nos espera no parece muy alentador», sostiene el psicólogo Tomás Navarro en Eres más fuerte de lo que crees. Kit de rescate emocional para afrontar la crisis (Zenith), un libro electrónico cuyo objetivo es ayudar a afrontar esta situación. 
Este experto defiende que ahora habrá que ser capaces de gestionar el estrés, el miedo, la ansiedad, o la tristeza sentida durante el confinamiento, aparte de preservar al máximo nuestras energías para lo que se prevé una carrera de fondo. «Por si todo esto fuera poco, esperamos que nuestra salud no se vea comprometida, y no sufrir las terribles consecuencias de una infección por coronavirus complicada. Nadie confía tanto en sus capacidades, nadie tiene experiencia en algo similar. Hay muchas cosas que escapan a nuestro control, pero eso no supone que no podamos tenerlo sobre algunas», sostiene.
Pero, como apunta este experto, las personas son más fuertes de lo que creen, y aún no se han dado la oportunidad de conectar y de desplegar toda su energía emocional y sus virtudes. «Es normal que tengamos miedo condicionado tras más de dos meses de estado de alarma. El coronavirus es algo que no podemos ver y que puede estar en cualquier sitio», reconoce, al tiempo que recuerda que la función del temor es, precisamente, «mantenernos vivos y sanos frente a la amenaza exterior». 
En este punto, Navarro ve vital fortalecer la capacidad de resiliencia de cada uno, desplegar nuestras funciones superiores y aprender de la evolución. «Si somos capaces de aprender de los problemas y de salir reforzados, saldremos adelante», mantiene. 
Aquí destaca también el psicólogo que la reacción frente a esta pandemia de quienes han pasado un trauma es muy distinta respecto a los que no. «Quienes han superado un cáncer o han tenido que emigrar, por ejemplo, tienen esa resiliencia a flor de piel», indica. 
Otro de los puntos fundamentales sobre los que trabaja Navarro es que todos debemos confiar en nosotros mismos, vernos competentes a la hora de superar esta situación, pues solo así podremos adaptarnos aunque no lo hayamos vivido antes, siguiendo estrictamente, por ejemplo, las medidas higiénicas que dicta Sanidad. 
«Por otro lado, requiere esfuerzo el adaptarnos a la nueva realidad, el cerebro es cómodo y es más fácil quedarnos en casa y no afrontar la situación que, además de generar miedo, en ella me siento incompetente y requiere un esfuerzo», señala este especialista. 


Dejar las quejas atrás

«Dado que las cosas han cambiado, aunque todo es temporal pero sin fecha de fin, y a pesar de que no nos guste la situación, debemos aceptarla como viene y no afincarnos en el sentimiento de la queja y de la culpa, aconseja Navarro, 
Por ello, propone asumir la situación y adaptarse lo antes posible. «Lo que no hagas tu no lo hará nadie», apunta, insistiendo en que hay que intentar no predecir el futuro. «Ahora debemos tomar decisiones en el día a día», afirma.
Así, será clave no equivocarse mucho en los juicios: «dale dos vueltas a lo que piensas, a lo que percibes, porque al mezclar ideas de miedo y de deseo resulta muy fácil bloquearse». 
También es importante no descartar nada. Si no se contempla algo, es una opción que se pierde. «Pensar que tenemos más alternativas. Si creemos que vamos tirando con el paro, no nos esforzaremos en buscar un trabajo nuevo», asevera Navarro. Asimismo, llama a concentrarnos en lo que sí podemos controlar, no empeñarse en lo que no podemos hacer y en ser creativos. «Piensa en nuevas funciones, procesos, escenarios y soluciones a nuevos problemas. Practica la lluvia de ideas», aconseja. 
Otro punto clave para Navarro es desaprender lo aprendido, que siempre funciona como un corsé, con la seguridad de lo que se ha hecho siempre. «Despierta tu espíritu analítico y conviértete en un solucionador. Cuestiónalo todo», mantiene. Y es que, a su juicio, hay que ser conscientes de que nadie va a venir a salvarnos y de que tenemos más alternativas de las que pensamos. «La queja no sirve de nada, tampoco culpar a otras personas», explica, para invitar a dar salida a nuestras emociones: «si no lo hacemos supondrá un freno, tenemos que liberar la presión pero debemos hacerlo a partir de la microgestión, a pequeñas dosis, poco a poco; no explotar de una sola vez».
Por último, este experto insiste en tres aspectos más: no tomar las cosas como algo personal para evitar que se cronifique; poner la imaginación bajo control, ya que ésta puede jugar una mala pasada (hay que aferrarse a la realidad); y preocuparse solo por lo importante, transformando esa inquietud, que es normal y humana, en una acción que pueda minimizarla de una manera concreta.