Bayer presenta un tratamiento para el cáncer de próstata

Javier D.Bazaga (SPC)
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La compañía anuncia un medicamento, todavía en fase III de estudio, que retrasa hasta dos años la aparición de metástasis en tumores que no responden a tratamientos hormonales

Bayer presenta un tratamiento para el cáncer de próstata - Foto: Oriol Campuzano Manobens

Bayer presentó hace unos días un nuevo tratamiento para el cáncer de próstata con el que abre una ventana a la esperanza para los pacientes con esta enfermedad y una mejora en su calidad de vida. En los países desarrollados, este es el tumor más común entre hombres y representa la quinta causa de muerte, y con una prevalencia similar a la del cáncer de mama en las mujeres. Tanto es así que, según el informe Las cifras del cáncer en España, de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que en 2019 serán diagnosticados más de 34.000 casos.
La farmacéutica presentó en Europa, en el marco del Congreso de la Sociedad Europea de Urología celebrado en Barcelona, los resultados del estudio fase III ARAMIS, sobre la darolutamida, el nuevo medicamento para tratar el cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico. Un antagonista del receptor androgénico que actúa de una forma «muy selectiva y muy eficiente» en ese receptor, por lo que consigue respuestas importantes» a pesar de que el paciente ya no responda a tratamientos clásicos, tal y como explicó el doctor Antonio Alcaraz, Jefe del Servicio de Urología del Hospital Clínic de Barcelona.
Alcaraz resaltó además un perfil de efectos secundarios muy positivo de la darolutamida. «Se trata de un fármaco muy limpio», apuntó al respecto, y destacó el hecho de que, según el estudio presentado, «aumenta en un 60 por ciento el tiempo que tarda el desarrollo de la metástasis, por lo que está retrasando en torno a dos años la aparición de la metástasis. Algo que no duda en que tendrá su traslación a un aumento de la esperanza de vida para los pacientes.
No obstante, puso de relieve como elemento diferencial que se han cumplido los estudios preclínicos que anunciaban que «no pasa prácticamente la barrera hematoencefálica», con lo que los efectos en el sistema nervioso central casi desaparecen, como el deterioro cognitivo, algo que preocupa mucho a los pacientes con otros tratamientos para esta alteración.