17 años al vallisoletano que mató a una joven en Canarias

D.V.
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El tribunal le condena por delitos de asesinato y hurto, al no darse por probada la tesis del joven militar oriundo de Aldeamayor de San Martín, que esgrimió que todo había sido un accidente durante un "juego sexual" en un piso de Fuerteventura

El forense y la Guardia Civil cerca del domicilio de Valle de Santa Inés, en Betancuria (Fuerteventura) donde se encontró a una joven muerta. - Foto: Carlos de Saa (Efe)

La Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a 17 años y tres meses de prisión al militar vallisoletano destinado en la isla de Fuerteventura por matar el 23 de octubre de 2016 a una joven argentina con la que mantenía relaciones sexuales a cambio de dinero, así como por quedarse con algunas de sus pertenencias.

De este modo, de acuerdo con el veredicto unánime emitido el pasado 25 de abril por el tribunal popular encargado de enjuiciar el caso, el magistrado y presidente del Jurado, Pedro Herrera, ha declarado al joven de 30 años como culpable de un delito de asesinato con alevosía y de otro delito leve de hurto.

Además la sentencia le impone al acusado, natural de Valladolid y vecino de Aldeamayor de San Martín, la obligación de indemnizar a la familia de la fallecida, Lorena Mazzeo, con un total de 100.000 euros, según recoge la sentencia.

El fallo declara probado que entre el verano y el otoño de 2016 el acusado contactó en varias ocasiones con la joven fallecida, que se dedicaba a "la prestación de servicios sexuales a terceros a cambio de un precio", encuadrándose dentro de tal ámbito "la proximidad y relación que hubo entre ellos".

Además, se recoge que el 23 de octubre de 2016 el militar, tras contactar con la víctima, se personó en su domicilio y tras mantener una relación sexual, "aprovechó un momento en el que ella, por causa desconocida, se encontraba inconsciente o con pérdida del conocimiento, para trasladar su cuerpo inerte o inactivo hasta el cuarto de baño", dejándola tirada en la bañera, expone el magistrado.

Posteriormente, el acusado, "sabedor de la situación de desprotección y de la previsible falta de reacción de la víctima", colocó el cable de la ducha alrededor de su cuello y, "con la finalidad de acabar con su vida, presionó con fuerza hasta provocar su estrangulamiento y finalmente su muerte por asfixia".

Así, tras este "letal" resultado y después de que el cuerpo de la joven sin vida quedara en la bañera, el militar cortó los cables del router y de línea telefónica, además de revisar las diferentes dependencias de la casa, saliendo de la misma pasadas las 16.00 horas y llevándose consigo las sábanas, el móvil de la fallecida y otros efectos.


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