La procesionaria y el chinche acaban con la campaña de piñas

R.G.R
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Las orugas están produciendo «daños importantes» en la masa forestal de la provincia. El Ayuntamiento de Valladolid actúa en los pinares y zonas verdes?

Nueva campaña sin piñas por la procesionaria y el chinche

«El sector se puede ver reducido en un 90 por ciento». Así de contundentes se muestran en la Asociación Forestal de Valladolid en relación con las empresas y autónomos que trabajan con la superficie de pinos piñoneros en la provincia, ya que reducen «casi a la nada» la campaña de piñas de este año debido a los problemas existentes en la provincia tanto con la procesionaria como con uno chinche americano denominado  ‘Leptoglossus occidentalis’. Ambos patógenos están causando importantes daños en los árboles, lo que ocasionará un año más que la campaña de piñas sea prácticamente inexistente.  
El técnico de la Asociación Jesús Alberto del Río indicó que la afectación de las orugas de la procesionaria va en aumento desde hace cinco o seis años. «Otoños largos con inviernos cortos hacen que la población de la oruga logre completar su ciclo y aparezcan bolsones en esta época». Desde la Asociación apuntan que en el caso de la ciudad no se  han producido daño de especial relevancia, pero en la provincia hay dos zonas con «bastantes daños», sobre todo al sur del río Duero y en la comarca de Medina del Campo. 
Del Río indicó que históricamente se habían venido realizando tratamientos en la provincia mediante el uso de avionetas, pero esta medida se ilegalizó a partir del año 2009 y actualmente se trata de forma «muy escasa» en las inmediaciones de las áreas recreativas o espacios donde se pueden concentrar los vecinos. «Nosotros, en las parcelas de terreno pertenecientes a nuestros socios, hemos tratado este año en la provincia unas 1.500 hectáreas». Algo que consideran claramente insuficiente debido a la elevada densidad de pinos existentes en la provincia. «Los particulares no tratan y muchos ayuntamientos tampoco lo hacen». 
El técnico de Asfava indicó que en la ciudad se pueden llevar a cabo tratamientos «efectivos» con determinados productos químicos, pero en la provincia debe actuarse durante el verano. «En las ciudades tienen un tratamiento efectivo con cualquier producto químico autorizado para ellas. Pero los medios que se ponen para el control son discretos». 
Sin embargo, en la provincia la procesionaria se alimenta de las hojas de los pinos y eso ocasiona que ahora en primavera no crezcan las piñas, ya que el árbol «se centra en volver a echar hojas en vez de dar frutos». Eso hace que desde el primer momento, la cantidad de piñas en los pinares se vea reducida y, además, hay que añadir el efecto del chinche americano que también actúa en el interior de las piñas. «No logra matar los pinos, nunca se ha dado un caso, pero los debilita porque come las hojas en invierno y ahora en primavera lo que hacen es producir esa hojas que han perdido. Destinan  sus recuerdos a producir hojas y no a madera o piñas».

Zonas como Medina del Campo, Nava del Rey, Olmedo, La Zarza verán «tremendamente» reducida su producción de piñas. Por eso, desde Asfava reivindicaron que las administraciones realicen un esfuerzo a la hora de realizar tratamientos para evitar que se licite el aprovechamiento del monte público y no se obtenga ningún beneficio por parte de los ayuntamientos. «Antes obtenían dinero a través de esta vía, pero eso se está perdiendo».



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