El Ayuntamiento cataloga todos los bienes de Santa Catalina

M. Rodríguez
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050319JT_0074.JPG - Foto: Jonatan Tajes

Ha invertido seis millones en su compra y deberá ajustar el proyecto de usos sociales, culturales, deportivos e incluso hoteleros a la protección patrimonial BIC del céntrico espacio

El centro de Valladolid esconde una joya arquitectónica, que fue uno de los conventos más importantes de la capital y que ahora, tras casi una década sin uso, ha pasado a manos municipales para convertirse en un contenedor cultural compatible con usos sociales, deportivos e incluso hosteleros. El convento de Santa Catalina, que fue fundado por una bula papal otorgada por Inocencio VIII en 1488, está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), algo que no le ha salvado de estado de ruina en el que se encuentra.
El Ayuntamiento acaba de adquirir este convento y la parcela, que ocupan una superficie de algo más de una hectárea en lo que fue el corazón de la antigua judería, por algo menos de seis millones de euros. Hace unos días el equipo de Gobierno visitaba las instalaciones para certificar que se trata de «una operación interesante» para la ciudad y avanzar que será «rentable desde el punto de vista social». Antes de avanzar en cualquier proyecto para este espacio, varios técnicos municipales están trabajando in situ para realizar un detallado inventario de todos los bienes que aún se conservan en el inmueble.
También se han mantenido contactos con el Colegio de Arquitectos para realizar el trabajo de Fotogrametría que sirva para definir con precisión las distintas construcciones que se incluyen en el convento y las épocas de las que datan, pues aunque su primera construcción data del Siglo XV, se han añadido multitud de partes posteriormente, como la iglesia actual que es de principios del siglo XVII diseñada por el arquitecto clasicista Pedro de Mazuecos.  Un tercer paso previo será la limpieza de los patios, de lo que se encargará próximamente el área de Medio Ambiente, y también se deberá apuntalar alguna zona del espacio de las antiguas celdas de las monjas, para lo que será necesario el permiso de Patrimonio.
patrimonio. Un trabajo complejo aunque el que fue uno de los conventos de clausura más importantes perdió hace tiempo la custodia de sus grandes tesoros. Aquí, por ejemplo, se guardó durante siglos un Cristo Yacente de Gregorio Fernández, que tras la salida de las últimas nueve monjas en 2009 se trasladó a la cercana iglesia de San Pablo, donde está expuesto al culto. También a este templo se llevó el Cristo Crucificado, obra del imaginero Juan de Juni, bajo el cual el artista pidió ser enterrado junto a dos de sus tres esposas y su hija. 
Y aunque la iglesia de San Pablo guarda ahora los tesoros de Santa Catalina, en el inmueble todavía hay patrimonio de interés, que avala la catalogación como BIC. Todos estos objetos y el mobiliario que no se trasladó en la mudanza de  las monjas está siendo clasificado los técnicos municipales para asegurar la obligación de conservación que se ha asumido con la compra del espacio religioso. Esta relación es uno de los pasos previos que hay que ejecutar antes de plantear un proyecto de rehabilitación a la Dirección General de Patrimonio de la Junta.
Unos trabajos que necesitarán un presupuesto importante, según explicó el propio alcalde, Óscar Puente, durante la visita que realizó hace varios días al convento. El regidor adelantó que proyecto que se lleve a cabo en el recinto será muy positivo para la ciudad pero también requerirá de «mucho esfuerzo económico» y de un estudio muy serio así como de una «gran inversión», de tal modo que recalcó que ya advierte la necesidad de colaboración externa tanto de otras administraciones como de entidades privadas, según informa Europa Press.
El proyecto municipal para el espacio implica a varias concejalías y todavía no se han cerrado todos sus usos. Puente sí que ha confirmado la posibilidad de que se instale la sede de la Fundación Miguel Delibes, actualmente ubicada en la Casa Revilla. Además, en al esquina de la parcela colindante con la plaza del Archivo municipal se habilitará un espacio extra para este servicio.
El edificio del convento, en el que en los buenos tiempos llegaron a vivir más de cien religiosas, también podría acoger distintos espacios expositivos, alguna dotación para los mayores de la zona centro, zona deportiva en la que cabría incluso una piscina y hasta un hotel, como se detalló en la visita del equipo de Gobierno. Pero todo ello, puntualizó el alcalde, se deberá llevar a cabo con «sostenibilidad» tanto para la financiación de las obras como para el mantenimiento de las instalaciones una vez se aborde la rehabilitación.
En este sentido, la opción  que se abre de uso hotelero ya se barajó en la etapa de León de la Riva, que inicialmente lo propuso como posible sede de un Parador Nacional. Una idea que se descarta, aunque después la Junta Local de Gobierno sí que concedió, en 2011, una licencia de obras para la ampliación rehabilitación del convento en la que constaba que el edificio histórico era compatible con el uso de hospedaje, con un presupuesto de 1,7 millones. 
Ahora la pretensión del equipo de Gobierno es poder aprobar un proyecto «atractivo y útil» con el que cubrir algunas de las necesidades que considera que tiene la zona centro de la ciudad. En este sentido, el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, que se muestra muy satisfecho por esta compra, apuesta por «usos de centralidad», aunque no concreta más. Por su parte, el alcalde ha puesto sus ojo en el proyecto que Bilbao desarrolló para la antigua Alhóndiga, que actual acoge espacios culturales, de exposiciones, salas de cine, piscinas y bares.

050319JT_0041.JPG Jonatan Tajes
050319JT_0041.JPG - Foto: Jonatan Tajes
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050319JT_0059.JPG - Foto: Jonatan Tajes
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050319JT_0060.JPG - Foto: Jonatan Tajes