Los 18 aprendices de torero de Rioseco

R.G.R
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Aquí se forman toreros

Medina de Rioseco cuenta con una de las dos escuelas taurinas existentes en Castilla y León. Se creó en 1995 por la afición de unos pocos vecinos y desde entonces unos 300niños de entre nueve y 21 años han aprendido el arte del toreo

Ilusión y ganas de aprender. Estas son las dos cualidades básicas que deben tener todos los alumnos que llegan a la Escuela Taurina de Medina de Rioseco, única existente en la provincia. Actualmente, son 18 los menores con edades comprendidas entre los nueve y los 21 años que practican todas las semanas pisando la arena del mítico coso de la Villa de los Almirantes. El proyecto nació en 1995 y se podría decir que estuvo en la clandestinidad hasta que hace una década, en el año 2009, se legalizó tras recibir Castilla y León las competencias en materia taurina. La persona que la puso en marcha fue el presidente de la Federación Taurina de Valladolid, Justo Berrocal, quien recuerda que unos 300 jóvenes han pasado por las clases de la escuela durante todo este tiempo. «Lo primero que hacemos es formar personas, valores, responsabilidad, respeto...».
Nació de la afición de los vecinos del municipio. «Durante la mitad del siglo pasado y hasta hoy casi ha habido un festival taurino en Rioseco que era el mejor de España, el de los hermanos Peralta», recuerda Berrocal, mientras rememora cómo esas ganas de resaltar el mundo del toro llevaron a unos pocos aficionados a ponerse el mundo por montera y crear la escuela. 
Todos los años, durante la Feria de la Virgen de San Lorenzo, desde la Federación Taurina se reparte información sobre la escuela de Rioseco a todos los asistentes a las corridas y, gracias a esta publicidad, nunca faltan alumnos curso tras curso. Todos los padres que estén interesados en inscribir a sus hijos pueden llamar al número de teléfono 629058013, donde recibirán toda la información para las inscripciones. Gestos, sabiduría, arte, firmeza, pasos, entereza... Las faenas son completas, los consejos de los profesores precavidos y experimentados. Los alumnos se esfuerzan por mejorar semana a semana y comienzan a coger confianza en sí mismos, en la posición de su cuerpo frente a los astados. Todo suma. 
Los alumnos comienzan sus clases en el mes de octubre, que se prolongan hasta bien entrado junio. Estudian todas las artes del toreo, muleta, capote y espada se convierten en sus herramientas  de trabajo siempre vigilados por manos expertas que ya saben lo que es ponerse delante de un toro. 
El precio que pagan los alumnos es de diez euros al mes. Desde octubre hasta el mes de marzo, el grupo de jóvenes ?acuden a la Plaza de Toros de Rioseco todos los sábados por la tarde desde la cinco hasta las ocho. Carretones, espada..., todos los trastos de la faena salen al ruedo. El toreo de salón sale a escena ?y desde los más pequeños hasta los más grandes emulan a las grandes figuras del toreo. Entran a matar a un carretón cargado con una paca bajo la atenta mirada de los profesores.  Santiago Castro ‘Luguillano’, el banderillero Juan Cantora, que está a las órdenes de Fernando Robleño o Herminio Jiménez ‘Chaca’ son solo algunos de los maestros de la escuela. La muleta, los pases de pechos, los pies quietos, las banderillas... Y además, una vez a la semana también se juntan en la ciudad de Palencia para hacer ejercicio físico. Tres horas de teoría cada sábado que luego ponen en práctica a partir de este mismo mes, cuando comienza un periplo de tentaderos en pueblos y fincas privadas para que los jóvenes se enfrenten mano a mano a una vaca. «Ahí es donde realmente se aprende».
Se trata de un concurso de clases prácticas para alumnos de escuelas taurinas que recorre en diez fechas prácticamente toda la comunidad visitando ganaderías de prestigio donde los futuros toreros ponen toda la carne en el asador. A estas citas llegan jóvenes promesas de todo el territorio nacional hasta que le 25 de mayo tiene lugar la final en la ganadería de Antonio Bañuelos, en Burgos. Matias Tejela, César Jiménez, Morenito de Aranda o Paco Ureña son solo algunos de los nombres que han participado a lo largo de su historia en este concurso.
DIFICULTAD. Berrocal insiste en la dificultad existente en el objetivo que tienen los jóvenes de llegar a ser grandes figuras del toreo. «Es algo extremadamente complicado». Por ello, hace hincapié en la necesidad de que los alumnos aprenden valores además del arte del toreo. «Llegar a figura es un milagro». Sí han salido de esta escuela algunos maestros como Carlos Doyagüe, José Miguel Perez ‘Joselillo’, Mario Campillo y Pablo Santana. «Todos ellos vienen con mucha ilusión y se quieren comer el mundo, cuando son pequeños y tienen un hambre de triunfo».