Los tres pueblos donde cada vecino es un alcalde

R.G.R
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Pueblos donde cada vecino es un alcalde

Barruelo del Valle, y Villalán y Villamuriel de Campos volverán a regirse como concejos abiertos tras los comicios del 26 de mayo, y celebrarán asambleas trimestrales donde todos los habitantes censados tienen derecho a voto en la toma de decisiones

Todos los vecinos mandan casi por igual en estos municipios. Villalán de Campos, Villamuriel de Campos y Barruelo del Valle están constituidos como Concejo Abierto y sus habitantes censados no votarán el próximo 26 de mayo una lista electoral como ocurre en el resto de localidades, sino que meterán su voto en la urna para las municipales únicamente con un nombre. Se presentan a la Alcaldía todos los vecinos que lo consideran, normalmente uno por cada partido, y eligen directamente al alcalde quien, a su vez, escoge a uno y dos colaboradores de su confianza para gestionar la labor diaria del Consistorio durante el mandato. 
Pero en estas localidades no son estos equipos de Gobierno los encargados de dirigir los designios del municipio, sino son todos los vecinos los que dirigen las acciones y proyectos que se llevan a cabo. Al menos una vez cada trimestre se reúnen en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial para hablar de todas las iniciativas, inconvenientes, asuntos u obras que se vayan a realizar. Cada uno de los vecinos puede expresar las ideas que considere oportunas e intercambiarlas con el resto de habitantes, y luego tiene lugar una votación para elegir cada una de las decisiones. No se trata de elegir representantes cada cuatro años, sino que aquí son los vecinos los que adoptan las decisiones. 
Dos de los tres alcaldes de estos pueblos tienen clara la idea de repetir en las elecciones del 26 de mayo. Son los casos de Villamuriel de Campos y Barruelo del Valle, mientras que Ignacio Sánchez Franco, regidor de Villalán de Campos aún se lo está pensando. «El Concejo Abierto comenzó hace doce años, la primera vez que me presenté», explica al relatar que ya entonces no había vecinos residiendo en el pueblo para formar listas electorales por diferentes partidos. Relata que se celebran «unas siete u ocho» asambleas vecinales cada año entre las 33 personas que están empadronadas en la localidad. 
Evidentemente, todos los vecinos no acuden a estas reuniones, sino que algunos de ellos delegan el voto en amigos o familiares. «Si no fuera así, muchas veces no seríamos capaces de juntar el cupo necesario para su celebración». Para que la asamblea vecinal cuente legalmente tienen que estar presentes al menos la mitad más uno de los vecinos y si no es de forma presencial al menos pueden delegar su voto. «Villalán tiene unas diez personas viviendo en invierno, si no fuera por el voto delegado no podríamos hacerlo», comenta el regidor. Por norma, acuden cuatro o cinco personas con votos cedidos por otros vecinos. «Yo mismo tengo dos hijos censados en el pueblo, pero que no vienen y me delegan el voto». 
Sánchez indicó que los concejos abiertos suelen tener una duración aproximada de unas dos horas y «siempre es fácil ponerse de acuerdo». Cuando llega el verano y se habita mayor número de casas, los vecinos que no están empadronados también pueden participar en las asambleas y dar su opiniones, eso sí no tienen derecho a voto los que no estén censados. «A mí me parece una forma de democracia pura, donde cada vecino tiene un voto en cada una de las decisiones que se adoptan». 
En el caso de Villamuriel de Campos están censados 67 vecinos y su alcaldes, Anacleto Alegre, indica que en el caso de que hubiera listas abiertas tendrían «un lío». Viven unas 24 personas en invierno, pero al entre doce y quince siempre acuden a la cita con las asambleas vecinales.  Es una localidad donde, a pesar de lo reducido de su población, se organizan pequeñas fiestas con motivo de algunas fechas señaladas como la fiesta de la matanza o el día del padre y en cada concejo se adoptan decisiones. «Es algo muy pacífico, es muy fácil que nos pongamos de acuerdo», relata el regidor. 
Tal vez tenga que ver con el carácter afable y servidor del propio regidor. «Siempre he estado trabando por los intereses de mi pueblo, sino para qué voy a estar aquí», comenta delante de un grupo de vecinos que se ha reunido en el Consistorio. Antonio Alegre, Porfirio Pérez, Aurora Pérez y Rosario Villagómez están sentados en las mesas del despacho contiguo al Salón de Plenos. Hablan entre ellos de las cosas que pasan en el municipio en una imitación de lo que es una asamblea. «Nos ponemos de acuerdo enseguida, es por el bien del pueblo. No sé qué ocurrirá en otros sitios, aquí no tenemos problemas», relatan. 
En Villamuriel el día de las elecciones transcurre como en cualquier otro municipio. Se elige entre varios candidatos y la persona que resulta elegida toma posesión como alcalde y elige a uno o dos «colaboradores», que actúan como concejales. El regidor relata que en un pueblo pequeño «es más que suficiente» con dos personas, pero se intenta elegir un número impar, es decir tres, para que no haya siempre acuerdo entre dos personas. «Se ponen de acuerdo entre los vecinos y las cosas que se dicen son coherentes. Hay mayoría de gente mayor y siempre son fáciles de entender». 
El alcalde de Barruelo del Valle, Mario de Fuentes, explica que en el pueblo hay 56 vecinos censados y que los asuntos del Ayuntamiento se adoptan entre todos. Sí es cierto que, aunque considera que los concejos abiertos son  una magnífica forma de gestión municipal, sostiene que algunos vecinos intentan defender asuntos que les afectan de forma directa. «Algunos solo ven la farola que tienen delante de su casa o el bache. Pero hay que intentar mirar por el bien general». Relata que todos los partidos presentan un candidato, aunque sea porque los votos que obtienen también cuentan para la Diputación.
Sentido común. Reconoce que las asambleas funcionan «aplicando el sentido común» y que finalmente todos se ponen de acuerdo y explica que la actividad en un pueblo como Barruelo es mínima. «También nos ha pasado que alguna vez hemos celebrado una asamblea con un orden del día compuesto por la lectura del orden del día del pleno anterior y ruegos y preguntas.Es lo que hay». 
Eso sí, se podría decir que los vecinos de este pequeño municipio de la comarca de Tordesillas tienen más ventajas que el resto de la provincia, ya que su alcalde se organiza de tal forma que los técnicos que realizan cualquier tipo de proyecto acuden a las asambleas. Por ejemplo, hace que los técnicos que elaboran los proyectos de alguna obra en el pueblo vayan a la asamblea y expliquen de primera mano sus decisiones. 
De Fuentes tiene un único colaborador porque considera que entre dos personas es «más que suficiente» para el día a día del pueblo. Las reuniones vecinales se celebran en el Salón de Plenos en un corro de sillas entorno a una mesa. 
Así se tomarán las decisiones en estos tres municipios durante los próximos cuatro años. Como si de un grupo de amigos se tratase hablando de sus cosas.