Las escuelas taller volverán para activar el empleo

M.Rodríguez
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El proyecto municipal, que implicará a varias concejalías, busca compaginar la inserción laboral de los alumnos y actuar en la recuperación de determinados espacios de la ciudad

Obras de restauración del Arco de San Martín a cargo de la Escuela Taller Ciudad de Burgos - Foto: D.B.

En 1985 los alumnos de una escuela taller se encargaron de una parte de la restauración del monasterio de San Benito. Un proyecto, y un concepto de formación e inserción laboral, que quiere recuperar ahora el Ayuntamiento de Valladolid, que ha diseñado un nuevo programa, dirigido a jóvenes desempleados, pero también a mayores, para mejorar la oferta de empleo en la ciudad. Se actualiza así la idea que, hace 35 años, puso en marcha el arquitecto José María Pérez Peridis para complementar los trabajos de recuperación de este edificio histórico. 
El concepto, pionero en su época, conjugaba formar e insertar laboralmente a los parados, centrándose en el campo de la restauración de monumentos. Una iniciativa vanguardista, que todavía sigue funcionando en distintas localidades españolas y europeas, y que el propio Peridis actualizó después con la puesta en marcha de las Lanzaderas de Empleo, que llevan años implantadas en Valladolid, aunque estas ahora se centran en sectores estratégicos como las nuevas tecnologías.
El nuevo proyecto municipal de escuelas taller, diseñado desde la Concejalía de Planeamiento Urbanístico y Vivienda -que se desarrollará en colaboración con la de Servicios Sociales, Medio Ambiente y la de Innovación, Desarrollo Económico, Empleo y Comercio- recupera ese espíritu inicial, pero centrándose en la especialización en la rehabilitación energética, en sus distintos campos. Además, se pretende vincular, también, a otros tipos de propuestas nuevas, innovadoras, como la posible construcción de viviendas colaborativas.

 

FINANCIACIÓN
La financiación de este programa, que se propuso, pero no ha sido incluida, en las medidas del grupo de trabajo municipal para afrontar la crisis de la covid-19, inicialmente será municipal. Aunque no se descarta con ayudas del Gobierno regional, central y de posibles fondos europeos porque, fuentes municipales explican, que lo habitual es que los consistorios pongan entre un 15 y un 20% del presupuesto y que el resto corresponde a la Comunidad Autónoma, con fondos del Estado y del Fondo Social Europeo. «La idea es que de este proyecto se haga cargo, inicialmente, el Ayuntamiento al 100%. Si luego llegan las subvenciones se ampliará el número de alumnos», explica el concejal de Planeamiento, Manuel Saravia. 
gestión. El presupuesto final es uno de los flecos que falta por cerrar, después de haber mantenido reuniones con las distintas administraciones y entre las áreas municipales. De hecho, eso determinará el número de grupos, de alumnos y de áreas de trabajo que se puedan poner en marcha. El estudio previo fija el coste por alumno entre  15.000 y 20.000 euros. Para realizar este cálculo se ha tenido en cuenta el coste más bajo, de 10.000 euros, en las escuelas taller de Pamplona y el más alto, de 25.000 en Calatayud.  El tamaño,  el número de grupos, de alumnos y de temas, dependerá de la financiación que se fije.
En el caso de Valladolid, se plantea la firma de un convenio específico entre la Concejalía de Innovación y Empleo y la Fundación Laboral de la Construcción, en el marco del Diálogo Social, para la gestión y organización del programa. A su vez, se ha decidido que sea la Concejalía de Servicios Sociales la que lo dirija, por su experiencia reciente en los cursos de formación, aunque la financiación provenga del área de Planeamiento. Pero este programa compromete a  más áreas municipales, que serán las que se encarguen de financiar las obras que desarrollen los alumnos.  En principio, se han planteado varias del área de Medio Ambiente,  pero también se plantea la posibilidad de ampliar a las de Educación y Espacio Público. 
 

FUNCIONAMIENTO

La recuperación del modelo de escuelas taller forma parte de la estrategia municipal de empleo. «Es una apuesta por la formación y la capacitación necesaria para aquellos que han quedado excluidos del mercado laboral, pero con criterios de innovación», detalla Charo Chávez, concejal de Innovación, Desarrollo Económico, Empleo y Comercio.
Inicialmente, se concibe como  un proyecto «temporal», de dos años de duración. «Se prevé que esté limitado en el tiempo, pero podría extenderse más adelante, si se consigue que funcione adecuadamente», avanza Saravia.  El calendario formativo se ha fijado en seis meses de formación para después  desarrollar la fase de cualificación con el trabajo de campo. Así, las personas inscritas en el programa tendrían contratos de formación y aprendizaje para que a la vez que se forman puedan desarrollar actuaciones en determinados espacios de la ciudad. «Esto, en principio, no implicará ninguna limitación respecto a la posibilidad de que los participantes puedan acceder a ayudas de otras administraciones», concreta Saravia.
Las posibles actuaciones planteadas para que desarrollen los alumnos de la escuela taller serían obras en espacios naturales. Una de esas actuaciones se plantea en las márgenes del río, cerca del Puente Mayor, donde está previsto construir un nuevo sendero y mejorar el existente, además de posibles obras de rehabilitación en los parques. 
Otro proyecto en el que se considera que podrían trabajar los alumnos sería en el mantenimiento de la antigua Azucarera Santa Victoria. «En el área de protección del patrimonio hay varios edificios que podrían incluirse en esta línea de trabajos», detalla el concejal de Planeamiento. También se plantea que una parte de los participantes puedan trabajar en obras menores de mantenimiento de equipamientos municipales, como podría ser en el caso del mantenimiento de colegios.
Aunque el planteamiento más ambicioso para este proyecto de inserción laboral es el de formar a los alumnos en innovación y sostenibilidad. Por eso, se plantea la posibilidad de poner en marcha la construcción de un grupo de viviendas colaborativas intergeneracionales en el Barrio España, con estándares de ‘passive house’.