"España no podría soportar otro cierre"

Europa Press
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El actor, que regresa hoy a las tablas con 'La Fiesta del chivo', pide medidas específicas para reflotar la cultura

El intérprete da vida en el escenario al dictador Trujillo. - Foto: Marta Fernández Jara

Un espacio seguro. Así describe Juan Echanove el teatro, un sector que, asegura, no puede sostenerse con los límites de aforo implantados.
El actor, que vuelve hoy a subirse a las tablas del Infanta Isabel de Madrid para representar La fiesta del chivo, alerta además de que España «no podría soportar otro cierre» por la pandemia de coronavirus debido a la situación económica actual.
«Lo que no podría soportar otro cierre sería el país, eso es importante que lo sepamos todos», señala el intérprete, que reclama que el sector cultural necesita medidas específicas para reflotar.
Echanove insiste en la importancia de que el público acuda a las salas de teatro, un «espacio seguro». « Entiendo la importancia del transporte aéreo, pero no es normal por ejemplo que coja un avión con 150 personas pero luego tenga que actuar delante de 60 en un recinto que se sabe que es seguro 100%», lamenta.
El artista, que criticó durante el inicio del confinamiento en marzo al ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, -y a quien posteriormente alabó-, alerta de que «pese a que se están haciendo cosas (desde el Ministerio), sus efectos no llegan». «Y la situación a día de hoy se ha multiplicado por 17», añade en alusión a la responsabilidad de las comunidades autónomas en la gestión.
«¿Qué reclamaría yo ahora y con la misma vehemencia que lo hice en el estado de alarma al ministro? Unidad. El peor momento de la pandemia es en el que se demuestra que un país no puede responder de forma unitaria a los problemas que le afectan», afirma el actor, que da vida en el escenario al dictador Trujillo.
Echanove reconoce no sentirse «ni bien ni a gusto» con la actuación de las administraciones públicas en la gestión de la pandemia. «Me pasa lo mismo que a cualquier ciudadano en este país que se levanta y coge el periódico o escucha una radio: no me siento bien pensando que se está priorizando la lucha política frente a la lucha contra la pandemia», sostiene al mismo tiempo que defiende las ayudas económicas al sector cultural, que «recibirá de la misma manera que otros ámbitos como la banca o la sanidad». «Nosotros formamos parte de la empresa privada, es tan fácil que la gente lo pudiera entender. Pero hay tanta intoxicación que comprendo que a veces se crea que esto de la cultura solamente funciona porque papá Estado te da una subvención por ser afín a su color político», explica.

 

El populismo 

La pandemia ha generado un momento crítico que, según el intérprete, es propicio para las dictaduras. «Los movimientos populistas han surgido en la Historia tras las grandes catástrofes. Y del populismo a la dictadura hay una delgadísima línea roja», alerta.
«Hay actitudes que se aprovechan de la zozobra y angustia de la gente, proponiéndoles situaciones unitarias de defender lo tuyo frente al otro, como el America first. Tenemos a un referente, que es Trump, que nos viene muy bien porque es un referente que todo el mundo entiende como un horror. Pero no solo es Trump, es la gente que le vota. La aparición de figuras mesiánicas y tiránicas está a la orden del día», concluye