«Solo el 18% tiene una idea de lo que cobrará al jubilarse»

Javier D. Bazaga
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La VII Encuesta del Instituto BBVA de Pensiones revela una preocupación importante ante la situación económica que la generación del 'baby boom' tendrá durante su jubilación, ante lo que Luis Vadillo, reclama una reforma estructural consensuada

«Solo el 18% tiene una idea de lo que cobrará al jubilarse» - Foto: Juan Lazaro

Acaban de publicar la VII Encuesta del Instituto BBVA sobre pensiones, en la que han puesto el foco en la generación del ‘baby boom’. ¿Por qué?
Porque supone un reto sociológico y para la sostenibilidad del sistema de pensiones muy importante. Es una generación muy numerosa la que nacimos entre los años 1957 y 1977. Más de 12,5 millones de personas que se jubilarán a mediados de la próxima década. Y una generación que aún va a vivir muchos años.
¿Cuáles son las principales conclusiones que arroja este estudio?
Entre los datos más destacados encontramos que al 67% de los castellanos y leoneses les preocupa la jubilación. Un dato que está unos cinco puntos menos que la media nacional, que se sitúa en torno al 72%. También que al 80% de los encuestados les parece que tiene sentido ahorrar para la jubilación, algo que percibimos como propio dentro de la cultura del ahorro que existe en la Comunidad, y que podría explicar esa menor preocupación por la jubilación que en el resto del país.
¿Preferiríamos trabajar más tiempo a cambio de mantener una pensión alta o estaríamos dispuestos a cobrar menos para jubilarnos antes?
Prefieren jubilarse antes y están dispuestos a renunciar a parte de la pensión. Y además declaran que quieren jubilarse del todo, no quieren medias tintas. Es el 85 por ciento el que quiere una jubilación completa. Y el que quiere seguir trabajando nos dice que el motivo fundamental es para seguir activo, no para tener más ingresos. Es lo que respondió el 60 por ciento de los encuestados frente a un 27 por ciento que dijo querer tener más ingresos. En cuanto a la edad de jubilación, el 50 por ciento de los encuestados asegura que querría jubilarse a los 60 años o antes, aunque la realidad es que solo el 22 por ciento cree que se podrá jubilar antes de los 65 años. El 42 por ciento, por contra, cree que no se podrá jubilar antes de los 67 años, por lo que ese umbral de edad ya está en la mente de la gente, ha calado.
¿Tenemos los ciudadanos una idea aproximada de cómo va a ser nuestra jubilación cuando llegue?
No, tenemos una falta de información importantísima de acuerdo a estos datos. Y eso a su vez genera preocupación. Según la encuesta solo el 18 por ciento de los castellanos y leoneses tiene una idea aproximada de lo que van a cobrar cuando se jubile. Y eso es una barbaridad porque van a vivir con esta pensión como ingreso principal el resto de la vida, que puede ser una cuarta parte o un tercio de su vida debido a una esperanza de vida cada vez mayor. Que solo el 18 por ciento conozca con qué pensión va a vivir es un dato importante. A nivel nacional la cifra es el 25 por ciento, es decir, uno de cada cuatro. Siempre decimos que cuanto más sabes mejor decides, por lo que debemos incidir en esa información, para que el ciudadano pueda tomar mejores decisiones y con más tiempo. Con más información se reduciría la preocupación que existe sobre las pensiones.
¿Pensamos que vamos a vivir apurados tras la jubilación?
El 56 por ciento de los encuestados en Castilla y León cree que va a vivir con aprietos económicos tras la jubilación, es verdad que varía en función de los ingresos, pero que la mitad afirme que no podrá vivir con cierto desahogo es importante. El 18 por ciento contestó que le resulta difícil llegar a fin de mes y el 38 por ciento que llega justo. El 42 restante sí manifestó tener cierta capacidad de ahorro. Pero la gente tiene la impresión de que la Seguridad Social les paga menos de lo que han cotizado a lo largo de su vida, y es al contrario. Según el cálculo, 40 años de vida laboral financian 12 años de pensión, por lo que los que se jubilan a los 65 años a los 77 ya han cobrado todo lo cotizado. Pero eso no es real porque los que cotizamos hoy estamos pagando las pensiones de hoy, no las nuestras de mañana. Ocho de cada diez entrevistados considera que el gobierno debería garantizar el poder adquisitivo de las pensiones ligándolas al Índice de precios al consumo (IPC), mientras que el 37 por ciento opina que el principal objetivo debe ser mejorar las pensiones más bajas para que todos los pensionistas puedan hacer frente a sus necesidades. Solo un 23 pro ciento de los encuestados considera que las pensiones deberían ajustarse más a lo que cada uno ha cotizado.
Y, en ese caso, ¿contemplamos alguna fórmula para complementar esos ingresos?
El 73,4 por ciento de los babyboomers de Castilla y León tiene vivienda en propiedad y el 58 por ciento de ellos estaría dispuesto a utilizarla como complemento a su pensión de jubilación. La mayor parte de los encuestados lo haría por medio de una hipoteca inversa para obtener una renta vitalicia, pero hay una parte importante que también optaría por vender la vivienda e irse a vivir a otra parte.
¿El modelo actual de pensiones es la solución al reto que nos viene de cada vez más población y cada vez más longeva?
Creemos que no. Tenemos un déficit estructural en el sistema de pensiones que en este 2019 está en torno al 1,6 por ciento. Unos 20.000 millones de euros que equivalen a 2.300 euros por pensionista. Es un déficit importante y estructural porque a pesar de los signos de mejora en el mercado laboral el déficit crece cada mes. Y eso debe ser afrontado por una reforma también estructural del sistema. Una que permita que esté en equilibrio. Entre las medidas a adoptar encontramos que las pensiones estén relacionadas con las cotizaciones. Y 3 de cada 4 personas están a favor de eso. Es una decisión de calado que necesitan de un amplio consenso político. Pero algo debemos hacer porque no hacer nada no es una opción. No hay menús gratuitos, y tendrá coste, pero es más caro no hacer nada que hacerlo. Y es mejor que lo hagamos nosotros con tiempo, progresivamente, a que nos obliguen a hacerlo. En Grecia han sido 12 los recortes obligados por Europa. Y es mejor una reforma consensuada a que nadie nos tenga que decir lo que tenemos que hacer. 
¿Sería conveniente mirar a otros modelos como las cuentas nocionales, la hipoteca inversa, las aportaciones privadas...?
La solución puede estar en un conjunto de todas ellas, se tiene que contemplar el primer pilar que es la pensión pública, el segundo pilar que es la pensión de las empresas, y el tercero que es el ahorro voluntario. Es comprensible que cuando empezamos a trabajar en el mundo laboral tengamos un complemento de pensión donde empresa y trabajador pongan dinero, y con sistemas que den facilidad para el ahorro como la adscripción automática que hay en Reino Unido. Hablamos del sistema sueco o británico, pero hay muchos países que trabajan en este asunto, como Irlanda, que están dando una vuelta a sus sistema de pensiones. Hay que analizar bien todas las variables para adaptarlas a la realidad española. Nos podemos inspirar en muchos modelos pero todos tienen un reto común, que es la longevidad y la cantidad de población.