Made, a la expectativa del acuerdo

R. Gris
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Los trabajadores de la factoría de Medina esperan con «optimismo y desconfianza» la llegada del nuevo inversor Imdexsa. Es la primera vez que se les da cifras concretas, pero falta la posición de la entidad financiera

Made, a la expectativa del acuerdo - Foto: Jonatan Tajes

Optimismo, pero con ciertas reticencias. Los trabajadores de Made en Medina del Campo ven esperanzados la llegada de un nuevo comprador que reflote la planta después de más de un año de problemas continuados y más de cuatro de retraso en el pago de las nóminas. Piensan en trabajar de nuevo en la fábrica medinense en tan solo unos meses, pero al mismo tiempo explican que han escuchado «tantas buenas noticias» que al final no se han cumplido… Son optimistas, pero a la vez quieren ver «de una vez por todas» la fábrica en marcha. 
Los 96 trabajadores que forman la plantilla de la planta de carpintería metálica tienen cada uno su historia. Han pasado meses de incertidumbre, de noches sin dormir y, por qué no decirlo, de muchos apuros económicos que en buena parte de los casos les han llevado a pedir apoyo a familia y a amigos. Ahora ven cómo el plan industrial del grupo Imedexsa (Industrias Mecánicas de Extremadura) para la factoría de Made de Medina del Campo (Valladolid) contempla una inversión de 12 millones de euros y alcanzar una plantilla en año y medio o dos años de entre 120 y 140 trabajadores. 
Es la primera vez que conocen un nombre, que se habla de cifras concretas, pero ellos quieren ver las puertas de la planta abierta. Saben que aún falta un largo camino por recorrer. El presidente del Comité de los Trabajadores, Ángel Santos, manifiesta que aún resta un plazo de días para que el administrador concursal dé el visto bueno y después se abrirá un periodo de dos meses para que el proceso continúe y pase por las alegaciones que se pueden presentar. «Habrá que esperar a ver qué ocurre todavía con la postura de la entidad financiera Abanca y con el administrador, son los dos escollos que aún nos restan por pasar», declara el presidente del Comité de Empresa de la fábrica, Ángel Santos. Reconoce que ha pasado unos meses «muy malos» tanto en lo personal como en lo laboral, ya que en gran parte se ha sentido responsable de los 96 trabajadores. La propuesta de la compañía se basa en ir incorporando personal de forma progresiva y asumir la subrogación en sus condiciones anteriores de antigüedad a 73 de los 96 afectados, mientras que otros 16 se prejubilarán, y siete quedarán fuera, aunque tendrán un lugar prioritario a la hora de realizar nuevas contrataciones tanto en la propia Medina del Campo como en la planta que la empresa tiene en Cáceres. «Hubieran preferido continuar, pero no ha quedado más remedio». 
José Ángel Escobar, miembro del Comité de Empresa, explica que a pesar del principio de acuerdo restan dos escollos importantes para que finalmente se abran las puertas de la fábrica. Uno es el administrador concursal que tiene un plazo de diez días para dar el visto bueno y otro la entidad financiera Abanca, principal acreedor de Isowat Made. «Esperamos que todo salga bien, pero tenemos sentimientos enfrentados. Por un lado, somos positivos, pero por otro queremos verlo ya hecho». 
Ante esta situación, el sentir de los trabajadores es algo contradictorio. «Yo hasta que no vea la primera nómina en el banco casi no me lo creo», apunta José Martín, natural de Medina, que lleva 18 años trabajando en la planta. «Es difícil porque no han dicho muchas cosas. Espero poder jubilarme en esta empresa porque llegue el inversor con el dinero y que al final se cumpla todo lo que han dicho», apunta Juan Ramón Paniagua, tras 20 años en la empresa. 
Incluso aquellos trabajadores que gracias al acuerdo pasarán a prejubilarse esperan que la actividad continúe para sus compañeros. Es el caso de Justo Álvarez, de 62 años. «No tengo otra solución que irme ahora a cobrar el paro durante los dos próximos años hasta los 63 y luego prejubilarme. Pero me iría contento si al menos eso sirve para que la fábrica y el resto de compañeros continúan en Medina», admite. 
Juan Carlos Coca llega 18 años en Made y tiene 41. «Media vida aquí metido». Desconfía de las decisión que pueda adoptar el juez de Galicia sobre la operación y afirma que hasta que no vea todo en marcha no tendrá la sensación de salvación para la planta. Por otro lado, expone que al menos ahora hay algo concreto» y se habla de cifras económicas.
Esperan la llegada del nuevo inversor «haga justicia» con la plantilla que se ha tenido que bajar el sueldo una vez más después «de tenerlo congelado desde el año 2011. «Solo espero que esta gente tenga un poco de justicia, nada más», manifiesta Javier Jiménez conocedor que él se prejubilará a sus 61 años y después de 44 en Made. «Si es verdad que se reparte justicia a estos chicos con esta planta tienen que darle una poca porque han hecho muchos esfuerzos durante los últimos años para que todo salga adelante». Ahora, solo resta esperar.