La policía de la covid-19

R.G.R
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35 sanitarios componen el equipo de 'rastreadores' en los centros de salud. Se encargan de contactar por teléfono con aquellas personas del círculo cercano de los enfermos por el coronavirus para atajar la expansión de la enfermedad

Equipo de 'rastreadores' del virus en un centro de salud de Valladolid. - Foto: J. Tajes

r. gris / valladolid
Su objetivo es claro. Atajar la expansión de la pandemia. 35 personas en la provincia y 195 en toda la Comunidad. Son los denominados ‘rastreadores’. Sanitarios que se dedican a contactar por teléfono con el círculo más estrecho de los enfermos de la covid-19 para atajar la expansión de la enfermedad. No paran de llamar a familias, amigos, conocidos y compañeros de trabajo de los nuevos positivos para indicarles la obligatoriedad de que permanezcan aislados en sus casas y evitar de esta forma la propagación de los contagios. 
La Consejería de Sanidad ha puesto en marcha este servicio hace unas semanas cuando el número de casos positivos comenzó a bajar. «No se puede llevar a cabo en el pico de la pandemia, hay que esperar a tener menos casos», explica el enfermero Javier Guerra, una de las personas designadas para esta función en Zaratán. Todo empieza con la aparición de los síntomas compatibles con la covid-19. Cuando un  paciente se pone en contacto con el centro de salud, en ese mismo momento se le pide que se aísle hasta que se le realiza la prueba PCR. En el caso de dar positivo por coronavirus, empieza la labor de los ‘rastreadores’, la policía de la covid. 
En ese mismo momento comienzan las llamadas telefónicas. Primero al propio enfermo para conocer los lugares en los que ha estado y las personas con las que ha estado en contacto. Y después a todos los denominados ‘contactos estrechos’. Aquellas personas que hayan permanecido con el enfermo a menos de dos metros de distancia durante más de quince minutos y sin las pertinentes medidas de prevención. No siempre es fácil. En algunas ocasiones, los enfermos no cuentan toda la verdad dependiendo de sus circunstancias personales y laborales. 
En el caso de que haya viajado, se intenta buscar a todas las personas que estuvieron al me nos en las dos siguientes filas de asientos. Es una labor muy complicada, pero se trata de conseguir una línea de trazabilidad, la procedencia del contagio para acotar que se produzcan más en los próximos días. La actuación debe ser rápida y segura. No valen fallos. Se trata de dilucidar qué persona porta la covid-19 y el origen de la trasmisión. Una vez que se consigue localizar a los contactos estrechos es obligatorio que permanezcan aislados durante 14 días para conocer si presentan síntomas. 
Hasta esta semana ha sido más fácil debido a que los enfermos solo podían haber estado en contacto con la familia residente en su vivienda y con los compañeros de trabajo en un principio, pero con la entrada de Valladolid en fase 1 todo es un poco más complicado.  Sergio Fernández es un enfermero especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria que trabaja como ‘rastreador’ desde hace tres semanas en el Centro de Salud de Zaratán. «Dentro de nuestra especialidad se estudia mucho de Salud Pública», reconoce y ese ha sido el motivo por el que ha sido seleccionado para este puesto. 
«Dependemos mucho del paciente», asegura. Los detalles, los recuerdos que tenga sobre su día a día resultan esenciales para conseguir dar con todas las personas con las que un contagiado ha estado en contacto. «No es fácil». Siempre existe la posibilidad de que los pacientes mientan o al menos no cuenten toda la verdad. «Alguna vez sí nos ha ocurrido» indica Sergio, quien se muestra convencido de que su trabajo depende de la evolución de la pandemia. Lo más complicado ha llegado cuando se trata de un enfermo diagnosticado esta semana, con la fase 1, ya que las medidas más permisivas de la ‘desescalada’ hacen que los enfermos hayan podido tener contacto con un mayor número de personas. 
En fase cero se consideraba un contacto estrecho a cualquier persona que haya estado en el mismo lugar que un positivo a una distancia inferior a los dos metros y durante más de 15 minutos. También, en el caso de haber viajado en avión, a todos los pasajeros situados en un radio de dos asientos alrededor del positivo y a la tripulación. 
Sergio Fernández explica que  para evaluar a aquellas personas que pueden ser considerados contactos estrechos se tiene en cuenta «la utilización de las medidas de protección», así como el seguimiento de las recomendaciones higiénicas y de distanciamiento físico recomendadas por los médicos y enfermeras. Este ‘rastreador’ indica que el periodo que tienen en cuenta para buscar nuevos contagios es de dos días desde el inicio de los síntomas hasta el momento en el que el nuevo positivo es aislado. Es decir, se buscan todos los contactos que hayan podido estar con el contagiado durante dos días especialmente. En el caso de las personas asintomáticas, se buscan sus contactos dos días antes de la realización de la prueba PCR en la que se diagnostica la enfermedad. 
trazabilidad.  Una vez localizados se les recomienda que se aíslen en sus viviendas para evitar contagios. «Nuestra función en definitiva es conocer la trazabilidad de los nuevos contagios para saber de dónde ha venido ese virus y evitar que la enfermedad continúa extendiéndose». 
También se tiene en cuenta al propio personal sanitario que haya podido atender a las personas enfermas. Se intenta conocer si se han utilizado de la forma correcta las medidas de protección para saber si algún médico o enfermera puede haber sido contagiado. 
La función de Sergio Fernández se realiza mediante vía teléfono desde el Centro de Salud de Zaratán, donde le acompaña su compañero Javier Guerra. «Es como si se tratara de ramas de un árbol y hay que llegar al final para comprobar que no hay nadie contagiado en cada una de las partes». Insiste en que la labor de los ‘rastreadores’ no puede empezar en el pico de la pandemia, ya que la con un número tan elevado de casos «resulta imposible». Ahora, se centran en las familias, pero también comprobar si se ha ido al bar. «Todavía es fácil porque solo en las terrazas se mantienen los contactos con amigos y conocidos». 
Ni Jesús ni Javier saben cuánto tiempo continuarán realizando esta labor, pero de momento están convencidos de dar el cien por cien de ellos mismos para conseguir controlar la pandemia en Valladolid. Son la policía de la covid-19.

 

Trazar todas las posibles líneas de contagio de cada positivo

La pandemia está en una fase clave. Han comenzado las medidas para dotar a la población de una nueva situación donde las libertades son mayores. Movimientos por toda la provincia, encuentros de amigos y familias y apertura de bares.
Estas medidas dificultan el papel de los rastreadores en gran medida y, a su vez, convierten en imprescindible. Se trata de trazar todos los posibles contagios que tiene cada uno de los contagios. Las conversaciones son básicas. Se le pregunta de todo a los nuevos positivos. Incluso por la comida que han preparado y dónde han comprado los alimentos para su preparación.   
Por teléfono. Se hace todo desde las zonas limpias de los centros de salud. Una sala y un teléfono. Así de simple. Los denominados ‘rastreadores’ no se mueven de sus centros y utilizan el teléfono para ponerse en contacto con todas las personas cercanas a los enfermos. Familia primero, saber si una persona vive sola o acompañada, si ha recibido alguna visita. Dónde han estado los miembros de su familia, dónde han acudido, con quién han podido estar. Lo peor es conocer si el enfermo está diciendo toda la verdad. Algo que no siempre ocurre. La única forma que tienen los ‘rastreadores’ de saberlo es contrastando las versiones de varias personas. 
Contactos estrechos. Los ‘rastreadores’ tratan de conseguir dar con los denominados contactos estrechos. ¿Quiénes son estas personas? Se busca a cualquier persona que haya proporcionado cuidados a un positivo. Personal socio-sanitario que no haya utilizado las medidas de protección adecuadas, miembros de familias o personas que tengan algún tipo de contacto físico similar. Se busca a cualquier persona que haya estado en el mismo lugar que un positivo, a una distancia menor a dos metros y por un periodo superior a quince minutos. Y en el caso de que se haya viajado en avión, las personas que hayan estado sentadas en dos asientos alrededor.  
Tiempo de rastreo. El tiempo en el que se detienen los ‘rastreadores’ para determinar la posibilidad de nuevos contagios y para saber qué personas es el huésped original que ha propiciado un nuevo contagio se ciñe a dos días, principalmente. Por un lado, se estudian dos días antes del inicio de los síntomas en un paciente hasta el momento en que el resultado de las analíticas es positivo y se aísla. Por otro, en los casos asintomáticos que son confirmados por PCR, los contactos se buscan desde dos días antes de la fecha de diagnóstico. Es decir, los dos días previos al conocimiento del positivo resultan fundamentales para conocer otros contagios.