La región recupera el 30% de inmigrantes perdidos

David Alonso
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Dos inmigrantes trabajan en unas obras en una capital de la Comunidad - Foto: Ana M. Diez

El colectivo repunta en más de 7.000 personas en dos años, pero sigue todavía lejos de los más de 86.000 que había en Castilla y León antes de la crisis

Castilla y León vuelve a ser atractiva para los inmigrantes, después de que durante la crisis abandonaron de forma masiva la Comunidad en busca de otras regiones con más oportunidades o, directamente, partieran de vuelta hacia sus países de origen. En la actualidad, en la región viven casi 70.000 extranjeros procedentes de países de fuera de la UniónEuropea, una cifra que ha repuntado un 30 por ciento en dos años pero que todavía sigue lejos de las casi 87.000 que había en 2009. Una subida del colectivo que  ha ayudado a frenar la incesante pérdida poblacional que asfixia a la Comunidad que en la última década ha perdido casi 140.000 paisanos. Sin embargo, los 5.000 nuevos inmigrantes que durante 2018, según los últimos datos oficiales, llegaron hasta la región siguen siendo insuficientes para evitar el declive poblacional y la despoblación, y que solo en un año se ha llevado por delante a 13.000 castellanos y leoneses.
Al respecto, desde la UGT aseguran que la población inmigrante «aporta juventud mientras la de nacionalidad española va reduciendo el porcentaje de menores de 19 años y aumenta el de mayores de 65 años, con la población extranjera ocurre lo contrario». Sin embargo, alertan que en los últimos tiempos se están «llevando a cabo campañas con una clara tendencia xenófoba a través de la difusión de noticias falsas sobre las ayudas y otras cuestiones relacionadas con las personas inmigrantes». Una situación que el sindicato denuncia que «está contribuyendo a minar las relaciones entre las personas, relaciones que deben basarse en la convivencia pacífica más allá del origen de cada una de ellas».
Por origen, los africanos han consolidado el primer puesto con más de 24.000 compatriotas, seguido de cerca por los sudamericanos. Precisamente estos últimos protagonizaron el gran éxodo inmigrante durante la crisis, pasando de los más de 41.000 existentes en 2009 a los casi 23.400 actuales, acaparando gran parte de la pérdida de población. Centro y Norteamérica, con 11.000, asiáticos, con casi 7.000, y europeos de fuera de la UE y otros, con 3.800 y 150, completan la nómina del colectivo.
Por provincias, León se sitúa como la que mayor número de inmigrantes acoge, con 12.500, por delante de Valladolid, con 11.300, y Burgos, con 11.000.Estas tres provincias acaparan casi la mitad de todos los residente en la Comunidad, mientras que Zamora, con apenas 2.800, Soria, con 4.300, y Palencia, con 4.500, son las que menos inmigrantes tienen.
Despoblación.

Según el estudio ‘Situación de la población inmigrante en las zonas rurales españolas y su contribución al desarrollo rural’, recientemente publicado por  la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), queda patente que la inmigración ha «amortiguado» la despoblación en el medio rural aunque «no es la solución». Una realidad que desde las administraciones regionales se ha hecho especial hincapié como una de las soluciones al problema que agarrota los pueblos de la Comunidad. 
El estudio, que ha analizado la situación en zonas rurales de Galicia, Castilla y León, Extremadura y Aragón, constata la necesidad de mejorar la vida en las comunidades rurales no solo para los locales sino también para atraer a la población extranjera.