Los restaurantes están casi llenos para las cenas de Navidad

Óscar Fraile
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Los negocios comienzan a cobrar una señal en las reservas de grupos para intentar reducir pérdidas por cancelaciones de última hora

Restaurantes contra las ‘espantadas’ en Navidad - Foto: J.TAJES

La historia se repite año tras año. Una llamada para reservar una comida o cena de Navidad. Un hueco vacío en el restaurante y una llamada de última hora que anuncia que el grupo no acudirá a la cita, con una excusa sacada de un catálogo inacabable. Los hosteleros parecen haberse cansado de esta situación y han empezado a tomar medidas. Una de ellas es empezar a cobrar una señal a los grupos numerosos para, en cierta medida, conseguir su compromiso de asistencia.
Por ejemplo, en el restaurante Don Bacalao ya piden una reserva del diez por ciento del valor del cubierto y avisan de que si faltan más de dos comensales, esos menús se cobrarán también, salvo que haya motivos de fuerza mayor que justifiquen las ausencias. «Con Internet hay gente que reserva en tres o cuatro sitios a la vez y luego elige uno, como si lo hiciera al mejor postor», se queja el responsable del negocio, Alfonso García.
Una medida muy similar han tomado en La mafia se sienta a la mesa. Desde el año pasado exigen un número de tarjeta en las reservas de cenas y comidas de empresa. No se cobra señal, pero se advierte de que si se cancela la cita con menos de una semana de antelación, se cargará en esa tarjeta una cantidad equivalente a cinco euros por comensal. «Esto se debe a que siempre hay cancelaciones o, lo que es peor, el grupo no se presenta el día reservado», explica el encargado, Pablo Sahornil.
Otros dos ejemplo son los del restaurante Aquarium y el Gastrobar Sabores, que comparten cocina en la Acera de Recoletos. Como quiera que «las cancelaciones se repiten cada año», se cobra una señal de 50 euros, ya sea en efectivo, en los propios locales, o con tarjeta de crédito.
Bien es cierto que no todos han dado ese paso todavía. En el Antiguo Merino todavía no lo hace, pero no porque no haya tenido cancelaciones, sino por las dificultades que implica a nivel de reservas. «Deberíamos hacerlo, porque a veces nos pasa que nos llaman el mismo día para anular una mesa de ocho personas», dice Esteban Oliveira, el propietario.
Pese a estas medidas, las cenas de empresa vuelven a servir este año para que los restaurantes hagan el agosto en pleno mes de diciembre. Los fines de semana más solicitados son los del 13-14 y 20-21 de diciembre, pese a que la tendencia es no concentrar tanto los días a final de año, ya sea porque, simplemente no hay mesas o porque es mejor para el bolsillo. García, del Don Bacalao, reconoce que este mes de noviembre ya ha tenido comidas de empresa que renuncian al menú específico que suele preparar en diciembre y se adaptan a otras propuestas. Por ejemplo, un menú degustación de setas que sale por 45 euros por cabeza con bebida.
En el Don Bacalao ya no hay sitio para el día de Navidad. «Si tuviéramos ocho comedores, los llenaríamos todos», dice el dueño. Lo mismo sucede con el 1 y el 6 de enero. Respecto a los dos fines de semana ‘fuertes’, el día 13 ya no hay sitio y el 14 están ocupadas el 75 por ciento de las plazas. Lo mismo sucede con el siguiente fin de semana: lleno el viernes y casi lleno el sábado. Este restaurante ofrece un menú con tres entrantes y seis segundos, con postre y bebida.
Sahornil, de La mafia se sienta a la mesa, señala que lo que sucede en este restaurante es muy similar.  Los días 13-14 y 20-21 el volumen de reservas es «multitudinario». «Este año, los días 6 y 7 de diciembre tenemos menos, por lo que aún hay disponibilidad tanto para grupos pequeños como grandes», añade.
Por otro lado, tanto el Gastrobar Sabores como el restaurante Aquarium empiezan a quedarse sin sitio. Ambos salones están llenos para las cenas de los días 13 y 20 de diciembre.  Además, «las comidas de esos dos días están casi llenas, a falta de completar muy pocos sitios y, en el caso de Aquarium, el día 14 está completo, tanto en horario de comida como de cena», explica Carlos Rosado, camarero.
En el Antiguo Merino las dificultades para comer son todavía mayores, ya que su comedor solo tiene plazas para 23 personas y su menú de arroz con bogavante, que mantendrá en Navidad, tiene muchísima demanda.
Tanto es así que no es que solo tenga lleno los fines de semana del 13-14 y 20-21, sino que cualquier comensal que llame hoy en día solo podrá comer allí «algunos días sueltos entre semana». Si quiere hacerlo en fines de semana, tendrá que esperar, al menos, hasta el 25 de enero.