Adiós al sueño con la cabeza alta

M.B
-
Adiós al sueño con la cabeza alta

El Carramimbre CBC Valladolid perdió el quinto y definitivo partido de su eliminatoria de playoff ante Melilla (77-71)

El Carramimbre CBC Valladolid perdió el quinto y definitivo encuentro de su eliminatoria de playoff ante Melilla por 77-71. Los dirigidos por Paco García llegaron a ir perdiendo por más de 20 puntos pero en una gran recta final estuvieron cerca de volver a asaltar el Javier Imbroda.

Finalmente fueron los de la Ciudad Autónoma los que se han llevado el triunfo y con ello su clasificación para la Final Four de ascenso a la ACB.

Como en la primera visita al Javier Imbroda, el Carramimbre llegaba sin presión, pero con el lastre mental que supuso la derrota del pasado sábado en Pisuerga. Y en los compases iniciales primó más la alegría carmesí ante un Melilla atenazado y errático que evidenciaba nervios y ansiedad. Así, el CBC Valladolid aprovechó dichas sensaciones para cargar la pintura, sostenerse con el rebote ofensivo y mantener la igualdad (11-12) durante todo el primer periodo, a pesar de que los locales apretaron el acelerador en la recta final del mismo (19-14). 

No tardaron los melillenses en afinar la puntería y comenzar a desarbolar al Carramimbre desde la larga distancia. Dos triples de Josep Franch y otros de Jonathan Guilling pusieron tierra de por medio un Ciudad de Valladolid que entró en barrena en ataque y se diluyó defensivamente. Los de Paco García se encasquillaron en los 20 puntos y ni siquiera dos tiempos muertos consecutivos del vallisoletano pudieron reanimar a un Carramimbre visiblemente cansado y tocado mentalmente (35-20).

Intensos en defensa y liderados por un inspirado Jonathan Guilling (15 puntos, 17 de valoración y 5/7 en triples al descanso), los melillenses dinamitaron el partido con un parcial total de 17-0 que rompió Jonathan Kazadi (8 puntos), el único jugador visitante que parecía mínimamente acertado de cara al aro. Los vallisoletanos, a merced de Melilla durante el segundo periodo, volvieron en sí en la recta final y acabaron salvados por la campana del descanso (46-25). La situación casi crítica no invitaba al optimismo, aunque en el partido inaugural de la serie, las ardillas ya fueron capaces de remontar 20 puntos en contra. Las sensaciones, no obstante, eran distintas; la frescura de piernas, también.

Aun así, lo cierto es que los primeros minutos de la segunda parte recordaron por momentos a la remontada que propició la campanada inicial en el Javier Imbroda. Un parcial de 0-9 encendió todas las alarmas en el conjunto dirigido por Alejandro Alcoba, quien se vio obligado a pararlo cuanto antes. Buscando objetivos cortos, el Carramimbre había dado un paso adelante para meterse en el partido, aunque faltaba lo más difícil: darle la vuelta. Ese era el objetivo para un último periodo al que se llegó 60-49, después de haber logrado media remontada.

Los nervios afloraron en ambos bandos y después de dos minutos sin que se moviera, el Carramimbre golpeó con un parcial de 2-6 que tuvo que enfriar de nuevo el entrenador local. Melilla Baloncesto, ya con el miedo en el cuerpo, se encomendó a un Caleb Agada valiente que sostuvo a sus compañeros. La enésima gran actuación del exterior nigeriano, sumada a varias decisiones controvertidas, evitaron el sorpasso carmesí en los momentos críticos (68-60).

A pesar de todo, la cuerda se tensó y el Carramimbre amenazó de nuevo las opciones de los locales, pero Txemi Urtasun cogió el testigo de Caleb Agada y acabó con las últimas esperanzas. Cinco puntos consecutivos del escolta pamplonés dejaron sobre la lona a un Carramimbre que nunca dejó de creer y que llegó al último minuto aún con vida (73-69), pero la falta de acierto a la hora de la verdad condenó a los vallisoletanos.

Finalmente, la frialdad desde la línea de tiros libres dio la puntilla (77-71) a un Ciudad de Valladolid que no pudo en la primera mitad y que no le dejaron en la segunda, pero que acabó muriendo con en la orilla y con la cabeza alta.