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El universo paralelo de las redes sociales  provoca explosiones incontroladas, que cada vez adquieren mayor dimensión y repercusión social. Ya hace tiempo que se nos advierte del peligro de las radicalizaciones que se extienden por esta vía virtual, que retroalimenta las ideas de colectivos muy concretos, que reciben una constante autoafirmación en las mismas para que no se salgan de su terreno ideológico.
Una de las últimas nos pilla muy cerca y  sus coletazos todavía se mantienen vivos un debate político poco provechoso. El retuit desde el perfil institucional del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento a un comentario de un usuario que hablaba de «acabar con Óscar Puente al estilo Mussolini» es un ejemplo más de que las redes sociales no son un buen escenario para la política, pero sí para engendrar odio y violencia. Y el tuit, reprobable, pasó a centrar la  política municipal, que se aleja por momentos de la realidad  y los problemas diarios de los vallisoletanos. Y se abre una nueva vía de confrontación, ya que alcalde amenazó con denunciarlo,  y en está en todo su derecho, lo que hizo que el tuitero se disculpara y pillara al PP con el paso cambiado. Pero lejos de hacer política de verdad se está recurriendo más  al ruido que a la razón. Tras la nefasta gestión de los 'populares', llega ahora la decisión de los socialistas de no acudir a la celebración del Día de la Provincia, lo que priva a una parte de los vecinos de tener representación en el acto.
Las redes marginan a los que no se conectan y a los silenciosos, generan actitudes que enquistan los problemas y marginan el diálogo y negociaciones necesarias para resolver los problemas de los vecinos. El filósofo Daniel Innerarity lleva tiempo estudiando este fenómeno y alerta de que el odio se despliega con mayor libertad allá donde quienes odian saben que sus palabras no van a ir más allá, que su odio no va a tener consecuencias de tipo violento. Defiende que venimos de un espacio vertical y jerarquizado y ahora la sociedad se ha horizontalizado. «¿Quién manda sobre quién? Internet ha ampliado el espacio público y la información que llega a los ciudadanos ya no procede en exclusiva de ciudadanos o políticos». No hay nada protegido de la crítica, nadie puede imponer el silencio….Esta apertura que suponen las redes sociales también comporta riesgos. Pero son precisamente los que nos gestionan los que deben ofrecer ejemplaridad y no confundirnos más.