Puente: «La integración será un ejemplo en Europa»

M.R.I
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Empeñó su esfuerzo personal en ser alcalde, era su sueño y reconoce que paga un gran coste personal por estar en el foco de los ciudadanos, pero se confiesa feliz de poder seguir al frente del Ayuntamiento este mandato y espera que otro más

Puente: «La integración será un ejemplo en Europa» - Foto: Jonathan Tajes

Si las victorias dejan huella, la de Óscar Puente en las elecciones municipales del 26-M ha servido para refrendarlo como líder del PSOE de Valladolid y para consolidar su aspiración de ser un alcalde que quiere prolongar su mandato más allá de 2023. El socialista no oculta el cansancio de esta larga campaña, pero se muestra sereno y seguro porque la primera victoria del PSOE en unos comicios locales en 30 años reafirma su proyecto. Estos días luce una pose más institucional que nunca, aunque su carácter asoma en algún que otro comentario ácido sobre sus rivales. Ahora toca negociar, y por eso no dejará que sus emociones personales por este triunfo afloren antes de su toma de posesión el próximo 15 de junio. Su objetivo es cerrar un acuerdo con sus actuales socios de VTLP, pero con sus condiciones porque ahora tiene «mayoría», aunque resalta su «generosidad» y que el objetivo es «beneficiar» a los vallisoletanos. Su mantra ahora es «eficacia en la gestión».
¿Cómo se ve, ya con la perspectiva de los días y el poso personal, la victoria del pasado domingo?
Buff. Bueno. ¿Cómo se ve? La verdad, no me he parado a pensarlo. De momento, estoy tratando de rehacerme físicamente y mentalmente porque el desgaste, sobre todo de la jornada electoral, fue muy  grande. El recuento fue complicado, muy agónico, y la verdad es que me generó una tensión que no esperaba.
¿Cómo vivió las horas posteriores?
En las 24 horas posteriores traté de calmarme y empezar a pensar ya en el Gobierno. No tuve tiempo para pensar en el objetivo conseguido. Seguramente, a medida que se acerque la toma de posesión, ese será el día en el que las emociones afloran más y cuando me pare a pensar en lo conseguido. Ahora hay cosas pendientes; la formación de Gobierno es importante, requiere energía y estoy más centrado en eso.
En su primera rueda de prensa oficial como vencedor de las elecciones se le vio con las ideas claras, seguro de que condiciones pondrá en las negociaciones con sus posibles socios de Gobierno.
Me preguntaba por las sensaciones, y en eso no me he parado. En el tema de la formación de Gobierno tengo las cosas claras porque lo he pensado muchas veces a lo largo de este mandato. Ya tenía claro que si volvía a gobernar había cosas que no volvería a hacer así. Tenía pensado que cosas corregir y por cuales no estaba dispuesto a volver a pasar. La ventaja de llegar al Gobierno después de haber gobernado es que tienes claro lo que ha funcionado y lo que no. Y por eso tengo claro lo que quiero ahora mismo, como quiero hacer el Gobierno y que estructura quiero darle.
Ha conseguido mejores resultados que su partido en la provincia y que la propia secretaria provincial. ¿Esa consolidación de su figura tiene algún otro plus?
Yo siempre he tenido confianza en mí mismo, siempre he creído que tenía capacidad y posibilidades para aportar cosas al partido. En ese sentido, los resultados vienen a refrendar o a reforzar esa confianza. Más allá de eso, los partidos necesitan equipos, aunque también líderes, pero con estructuras fuertes y una base sólida. Un líder per se no garantiza el futuro. El PP tuvo 20 años un líder muy fuerte y cuando desapareció ya vemos lo que pasa: se le ven las costuras.  A mí me preocupa y trato de tener un buen equipo y un buen proyecto, con una base sólida y que los militantes estén contentos e implicados. En eso estamos trabajando muy bien y todos han trabajado muy bien en la campaña y desinteresadamente. Hay que cuidar eso.
¿Le ha sorprendido que la candidata del PP haya anunciado ya que compaginará su trabajo con la portavocía en el Ayuntamiento? Aunque esto es algo que usted también hizo en su etapa en la oposición.
Es verdad que lo hice en una etapa, pero yo era mi jefe, entraba y salí por la puerta de mi despacho cuando quería, no tenía que rendir cuentas a nadie, ni tenía un horario obligatorio que cumplir. Y aun así me supuso un esfuerzo muy grande. No sé exactamente qué puesto ocupa en la administración, pero si es inspectora de Hacienda ya hay algo que me supone cierta..., y lo digo desde el desconocimiento. Pero un inspector de Hacienda maneja información muy sensible de particulares y de empresas; tiene unos cometidos muy determinados. Compatibilizar ese trabajo con el de hacer política en una institución no sé si será compatible desde el punto de vista legal, pero desde el político, de entrada, me parece, cuando menos, bastante delicado y sorprendente.
¿Políticamente por qué?
Eso es algo que el PP debe decidir. Yo hablé con ella y le dije que era una decisión suya y ella sabría lo que hacía. En un ayuntamiento como Valladolid no es sencillo hacer la oposición a ratos. Es una institución muy grande, muy exigente y creo que requiere una dedicación plena salvo que, como en mi caso, tuviera la posibilidad de entrar y salir cuando quisiera y dedicarle muchas horas a lo municipal y menos a su profesión. En todo caso, hay que agradecerle la transparencia con la que lo ha hecho público, pero sí que me resulta cuando menos chocante.
Hablando de dedicación, asegura que tiene pensado el esquema de áreas para este próximo mandato. ¿Todos los concejales del PSOE tendrán dedicación exclusiva?
He leído a Manolo y Alberto (VTLP) que no se trataba de que todos los concejales tuvieran dedicación. Es verdad, no es ese el propósito. No sé si todos tendrán dedicación, probablemente no. Depende de si cierro un acuerdo de Gobierno o no. Si no lo cierro tendré que tirar de todos para gobernar.
¿Dividirá las grandes áreas que había hasta ahora?
Tengo claro que la estructuras de Gobierno de ocho áreas no funciona como debería. Vamos a cambiarla y a hacer una mucho más operativa.
En esa negociación con VTLP, ¿ocuparán sus ediles un lugar tan relevante como este mandato?
No tengo problema. Es algo que hablaremos, pero no me parece fundamental. Lo que sí que lo es que se estructure bien el Gobierno para que la ciudad funcione mejor. Políticamente el Gobierno ha tenido una orientación muy buena, se han tomado decisiones muy acertadas, pero en materia de gestión hay cosas que mejorar. El Ayuntamiento debe ser más ágil a la hora de funcionar y temas como la limpieza tienen que mejorar: es así de claro, hay que ofrecerle al ciudadano una mejor gestión. Les hemos ofrecido un cambio de orientación enormemente positivo en muchos aspectos fundamentales de ciudad, pero hay cosas en las que hemos flojeado. Hemos sido muy lentos en determinadas cosas y hemos llegado a las elecciones con un montón de obras sin haber acabado. Eso tiene que cambiar y para eso hace falta cambiar la estructura. Eso es lo que hay que discutir. El tema de las tenencias de Alcaldía y esas cosas no me preocupan.
¿A qué se refiere cuando habla de  una estructura jerárquica?
La idea del Gobierno tiene que responder mucho más a quien manda. La rendición de cuentas, el reporte de información, la recepción de instrucciones,... hablo de cuestiones relacionadas con la gestión pura y dura. No es una cuestión política, es de funcionamiento de las estructuras de Gobierno. Esto que cuento, el ciudadano probablemente no lo siente, pero en la casa sí, y los que tienen que relacionarse con el Ayuntamiento por trabajo, por una licencia o por quejas de funcionamiento han notado que la capacidad de respuesta no ha sido la adecuada.
Es el momento de darle la vuelta. Tenemos cuatro años por delante y me gustaría llegar al final del próximo mandato con la misma determinación política que hemos tenido, el mismo acierto en la orientación de las políticas, pero con mucha más eficacia en la gestión. Ese es el reto. Si somos capaces de hacerlo seremos un Gobierno que tendrá en los próximos comicios, en los que ya pienso porque yo vivo así, un resultado aplastante. Y eso es lo que hay que buscar. Los ciudadanos no nos pueden pasar factura porque no seamos capaces de funcionar mejor.
Estos cuatro años también habrán servido para detectar qué debe cambiar el alcalde y que no, pero sí que quiere hacer.
En las redes quiero tener más presencia en Instagram, que no he tenido, y un poco más en Facebook, que he tenido poca porque me he centrado mucho en Twitter. Voy a necesitar un poco de ayuda y trataré de sistematizar un poco más el uso de las redes. En cuanto a los estilos, es que tengo 50 años, no sé si soy capaz ahora de corregir cosas. Todo ayuda, en la vida uno aprende cosas y trataré de aprender de la experiencia y corregir errores. Pero creo que con defectos y errores he llegado hasta aquí. El mayor acierto que puedo tener es tratar de ser fiel a mí mismo. Soy como soy, para bien y para mal. Mi forma de ser, a veces, me lleva a meterme en líos, pero eso también me ha traído hasta aquí. 
Mucha gente decía que era meterse en un lío apoyar a Pedro Sánchez en el partido cuando nadie creía en él. Yo me metí y he salido bastante bien parado. Hay gente que dice que me debo proteger más, que no debo exponerme tanto, dar la cara siempre... Veremos. Soy una persona con la antena siempre puesta y tratando de ver qué cosas se pueden mejorar y qué oportunidades se pueden aprovechar.
En este sentido, ya ha dejado constancia de que los resultados regionales no pueden afectar a los pactos en Valladolid. ¿Será así?
Estoy convencido de que las conversaciones a nivel autonómico se van a llevar en términos puramente autonómicos. No creo que se ponga sobre la mesa ayuntamientos, salvo en aquellos casos en que en el ámbito local ese entendimiento también pueda solucionar problemas de gobernabilidad. Estoy pensando en Burgos, por ejemplo. En el caso de Valladolid, el PSOE ahora mismo puede elegir y elegirá lo mejor para la ciudad. No apostará por una opción sino ve que es la mejor. 
¿Cuál es su hoja de ruta?
La tengo muy clara. Mi primera ambición era gobernar en solitario. Creo que con once concejales, a tres de la mayoría absoluta, no es la primera opción. ¿Con quién creo que debo gobernar? Pues con las personas con las que me he entendido estos cuatros años, de las que tengo muy buen criterio y con un Gobierno que ha recibido una valoración buena. Ahora, no voy a gobernar con ellos sin que esas cosas que creo que no han funcionado bien no se solucionen. Eso lo tengo muy claro. No voy a pasar por lo mismo. Muchos días me he levanto por la mañana y me he jurado que esto no volvería a suceder. Lo que no voy a hacer es repetir errores y abocarme a situaciones que ya he visto que no funcionan porque entonces sería tonto. Ahora estoy en condiciones de cambiarlo. Y ojalá haya posibilidad de entenderse para que la orientación política y la gestión puedan ir de la mano.
¿Cuándo hablará con VTLP?
Nos hemos visto porque seguimos gobernando, pero antes de sentarme a hablar con ellos quiero tener claro el rumbo y no ir con las manos vacíos. Quiero decirles: chicos esto es lo que yo veo, vamos a compartir diagnóstico. Hay algo en ellos que no comparto y es que son muy negativos a la hora de valorar los resultados, que creo que han sido muy buenos para ellos. Deben ponerlos en perspectiva. Les he repetido durante este mandato que tienen un electorado muy crítico, que integra muy mal las contrariedades, tradicionalmente están acostumbrados a pedir y quejarse, pero no a gobernar. Y cuando uno gobierna hay frustraciones, que hay que encajar y su electorado no las encaja bien. Con todo, la penalización ha sido mínima y han perdido un concejal. 
Por otro lado, tampoco comparto esa especie de culpabilización que hacen al electorado de no haberles retribuido con justicia lo que han hecho. Creo que les ha retribuido bien y les han casi, casi mantenido la confianza que les habían dado. Y tienen que admitir que alguna cosa no habrán hecho bien cuando pierden un edil. No se puede culpabilizar al electorado, no me gustan esos análisis. Creo que en mí propuesta está una de las claves por las que han sido penalizados y creo que va a ayudar a todo el Gobierno.
¿Hay fecha?
No. Voy a mantener reuniones de carácter técnico para ver que estructura de Gobierno podemos implementar. Y luego hablaremos.
Algunos concejales del último Gobierno de Bolaños recuerdan que en un escenario similar ellos se tuvieron que apoyar en el CDS porque IU no les votó e incluso uno de sus presupuestos se sacó adelante con el apoyo del PP. ¿Puede repetirse ese escenario con Ciudadanos?
No lo sé. Sí sé que tengo claro el rumbo, que tengo la experiencia necesaria y el conocimiento muy detallado de la ciudad como para saber en qué hemos fallado y acertado. Y creo sinceramente que podemos hacer un Gobierno en el que apostemos por reforzar lo bueno y corregir lo no tan bueno. No veo ninguna dificultad para que eso se produzca. Ahora, si hay obcecación por mantener determinadas cosas que sabemos positivamente que no han funcionado, yo haré otro Gobierno. No voy de farol porque tengo cartas. Si tengo que jugarlas las jugaré, no me gustaría porque sigo pensando que lo mejor para la ciudad es eso. No depende solo de mí.
Tienen pendientes proyecto claves para el futuro de la ciudad, como la integración, que ha gestionado la Concejalía de Manuel Saravia. ¿Seguirá en ese área si hay acuerdo?
La integración es clave este mandato. Lo tengo que hablar con ellos. En principio, no tengo mayor problema con sus concejalías. Sí que hay cosas que vamos a trocear y, por lo tanto, habrá competencias que irán a parar a otras áreas. No se puede con áreas tan grandes como las que tenían aunque se han matado a hacer horas. No les puedo pedir que trabajen más porque han trabajado como burros. Esto es lo primero que tenemos que reconocer cuando nos sentemos en una mesa: esto no da. No nos empecinemos en que tenga que haber ocho áreas para decir que solo hay ocho políticos cobrando, que es una cosa de una inmadurez política tremenda. Vamos a hacer las cosas con sentido común. 
Pero también hay macroáreas en manos de concejales socialista como Cultura, Comercio y Turismo. ¿Qué pasará con este área y con su actual responsable que tiene cantos de sirenas de un posible Gobierno de Tudanca?
Lo veremos. Con Ana, de momento, no he hablado qué es lo que piensa hacer. Pero es una persona con tanta capacidad, tan buena prensa e imagen que puede estar en cualquier lado. Estaré a lo que ella quiera. Le pedí que viniera hace cuatro años, dejó la portavocía en el parlamento autonómico, dejó el doble de sueldo y una posición mucho más cómoda para apuntarse a una aventura incierta. Por lo tanto, en lo que haga yo la respaldaré. Y ese área se dividirá. Creo que la promoción económica, el empleo y el turismo deben ir juntas, con comercio. 
¿También se troceará la Concejalía de Hacienda?
Creo que la Función Pública en unos años en los que viene mucha contratación, con mucho empleo público y generaciones de funcionarios que se jubilan, y espero que nos levante un poquitín el pie del cuello con la tasa de reposición, será importante. Voy a necesitar una Concejalía que funcione con mucha agilidad para ir reponiendo las plazas  que vamos a ofreciendo. Por tanto, el área de Hacienda y Función Pública va a quedar reducida a eso.
¿Qué puesto tiene reservado para su fichaje estrella: Charo Chávez?
Charo Chávez es una persona polivalente. La veo, dependiendo un poco de cómo organicemos Cultura y Promoción Económica, en cualquiera de esas dos áreas.
¿El fichaje ha sido clave para dar la puntilla a Podemos en Valladolid?
Puede haber ayudado. León de la Riva dice que ha sido una jugada maestra, aunque creo que me sobrevalora en este caso. Me infravaloró mucho cuando estaba en la oposición, pero ahora creo que me sobrevalora. Algo ha ayudado, pero no era ese el propósito. Podemos se ha diluido en gran medida por sus propios errores. La llegada de Charo Chávez al grupo socialista es la consecuencia de la política absolutamente suicida y autodestructiva del partido, no solo en Valladolid porque se han cargado el Gobierno en Zaragoza y el de Carmena en Valladolid. Es decir, en Podemos hay gente que se levanta por la mañana a ver con quién se enfrenta. Han tenido una política completamente equivocada que ha estado a punto de costarnos también el Gobierno progresista de Valladolid. Pero, al final, las cosas han salido bien. Y creo que Charo tiene muchísima capacidad política, es una persona con muy buena cabeza y creo que lo puede hacer muy bien.
¿Cómo valora que Vox haya entrado en el Consistorio?
Los ciudadanos deciden. Y si han decidido que Vox debe tener representación en el Ayuntamiento, pues adelante. Veremos cómo funciona y cómo trabaja. Hay que dar a todo el mundo un margen. La entrada de Vox en el Ayuntamiento es un poco como la entrada de otras formaciones políticas en su día, sin un proyecto local y un poco subidos a la ola de un proyecto nacional, lo que hace que haya gente que llega a los ayuntamientos y luego empiezan a pensar qué es lo que quieren para Valladolid. El caso de Ciudadanos es muy evidente porque no tengo muy claro cuál su proyecto para la ciudad a día de hoy. Y es el segundo mandato que están ahí.
Por cierto, todavía no hemos hablado del soterramiento. ¿Se nota que se ha acabado la campaña?
Veremos. Creo que depende más de la oposición que del Gobierno. Seguían en una casilla equivocada, y el tiempo da y quita razones. En este caso ha dado la razón a quienes sosteníamos que el soterramiento es una asunto en el que los ciudadanos han pasado página. Pilar del Olmo decía que por qué el alcalde iba a ser el primer beneficiario político, pues es evidente porque si hace el soterramiento hay alcalde para 200 años. Es el que más se puede beneficiar políticamente, y si dice que no se puede, el ciudadano no es tonto. Seguir empecinados en eso y hacerlo siendo el partido que durante 20 años pudo hacerlo y no lo hizo es algo que los ciudadanos no iban a comprar. Ahí están los resultados. Nosotros tenemos muy claro el plan.
¿Cuál es el cronograma?
Hay un proyecto de integración ferroviaria para el que hay dinero ya. Tenemos 35 millones en la caja de la sociedad y antes de fin de año habrá otros 35 o 40. Con eso tenemos que abordar en este mandato, como mínimo, el paso de Labradores, el de Padre Claret y Unión, junto con Pelícano más el túnel de Andrómeda. Fíjate desde la estación hasta el apeadero la de cosas que van a cambiar. Y eso lo van a ver los ciudadanos. Además, vamos a seguir ocupación espacio que hoy es de las vías y que va a ser para calles.  Como se ve ya en Rafael Cano, donde se ve la calle ensanchada, con el carril-bici en la enorme acera. 
Cuando vean eso se darán cuenta del gran acierto que hemos tenido al pasar página de un imposible y apostar por lo posible. El ejemplo de la integración del ferrocarril en Valladolid será un ejemplo en toda Europa, no solo en España donde todavía hay quien sigue defendiendo los soterramientos en un país con una deuda tremenda, que está recortando en educación y en sanidad. Cuando terminemos la integración mucha gente se dará cuenta del acierto histórico que ha tenido este Gobierno a la hora de pasar página y no empecinarse en lo imposible.
El cambio de accesos al parking de la Plaza Mayor ha sido el proyecto personal de este mandato, ¿cuál será el de la próxima?
Hay muchas cosas pendientes. Está el proyecto de la Ciudad de la Justicia, donde ya no tenemos excusas y la obra tiene que empezar, no digo estar acabada este mandato porque eso sería complicado. En Santa Catalina, como mínimo, lo que tenemos es que tener un diseño claro de qué es lo queremos, pero no nos engañemos porque el proyecto será muy costoso y por tanto hay que buscar financiación. Me preocupa más pensar bien y tener claro qué haremos, que hacerlo. Hay muchas cosas por hacer este mandato, pero esto no corre tanta prisa. Y el Parque Agroalimentario, que espero que al menos esté cerrado el acuerdo del consorcio que tiene que gestionarlo.
¿Todo estos proyectos serán más fáciles con el Gobierno central del PSOE y la opción de controlar también la Junta? ¿Cambiará mucho el trato a Valladolid?
Bueno, creo que el trato a Valladolid por parte del Gobierno de España era mejorable. En la Ciudad de la Justicia, mientras ha estado Catalá de ministro, prácticamente no hemos podido hablar de nada, pero tampoco me quejo excesivamente. Sí creo que el trato de la Junta es manifiestamente mejorable, y no estoy hablando solo de dinero sino de que te escuchen, que pueda haber coordinación en temas sociales; pequeñas cosas como la Feria, que podían haber ido mucho más rápido y han ido despacio porque la Junta ha estado lanzando balones fuera. No lo quiero decir, además, porque sino ya se vuelve a armar otra vez. Hablo de esa relación fluida entre administraciones que tenía que haber propiciado que algunas iniciativas hubieran ido más rápido.
¿Cuál será su papel en el PSOE? ¿Aspira a la FEMP aunque ya se haya postulado Abel Caballero? 
Si Abel aspira a la FEMP tiene mi apoyo, yo nunca me pelearé con un alcalde que tiene el respaldo que tiene en su ciudad y que, además, es un amigo y un ejemplo. Yo no estoy en la pelea por la FEMP.
¿Seguirá de portavoz federal?
Eso depende del próximo Congreso Federal, y para eso quedan dos años todavía. Seguiré estando en la Ejecutiva y ejerciendo ese papel de portavoz informal o formal, pero no activo porque mi cargo no da para poder hacerlo a tiempo completo. Estoy en todas las áreas, metido en el grupo de estrategia... Mi opinión es tenida en cuenta y voy a intentar seguir aportando e influyendo, pero mi dedicación es la Alcaldía.
Con el sueño cumplido de haber sido alcalde y de haber ganado ahora las elecciones, ¿ha tenido un coste personal más alto del que se pudo llegar a imaginar?
Buff. Es una buena pregunta. Bueno, tendría que entrar en profundidades sobre mi vida que no quiero. Pero está claro que desgasta personalmente y te pone en el foco, te priva de cosas que de no estar en esto tendría. Pero creo que al final cuando eliges algo como esto asumes que hay precios, a veces, que hay que pagar y los pagas. Vivir haciendo lo que a uno le gusta, levantarte todas las mañanas con ganas de ir al trabajo y acabar la jornada y que se haya hecho corta aunque haya durado 14 horas, no tiene precio. Por tanto, si lo tengo que pagar, lo pago.
¿Qué le pide a Del Olmo después de las tensiones del pasado mandato? 
Ella traslada una intención de hacer una oposición constructiva, de buscar diálogo y acuerdos en temas de ciudad. Y, de momento, le doy el crédito que tiene que es todo porque no la conozco. Pero como soy de pensar que hechos son amores  y no buenas razones, pues el tiempo lo dirá. En todo caso, no soy quien para decirles cómo tienen que hacer su trabajo; ahí están los resultados del trabajo de estos cuatro años y ellos verán qué línea quieren seguir. 
Yo voy a ponérselo muy difícil porque voy a gobernar lo mejor que sepa y pueda, creo que tengo muchos elementos para hacerlo bien y tendrán un trabajo complicado estos próximos cuatro años. Siempre he pensad que por gritar mucho tampoco vas a conseguir nada. Si él que tienes en frente lo está haciendo bien trata de ser inteligente y sacar partido a los errores y buscar buenos acuerdos. Mi trabajo es gobernar lo mejor posible.