Tierra de cerámica

Javier Villahizán (SPC)
-

Castilla-La Mancha crea belleza a través del barro en un arte que acompaña al ser humano desde hace 6.000 años

Tierra de cerámica - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Más de 6.000 años de Historia contemplan la cerámica de Castilla-La Mancha, un arte único que quiere convertirse en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y que supone uno de los primeros quehaceres de las comunidades humanas y una de las más significativas expresiones creativas.
Tras el éxito de la exposición aTempora en Talavera de la Reina, Toledo, la muestra se traslada a Burgos gracias al impulso de la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 y junto a la colaboración de la Fundación Impulsa Castilla-La Mancha. El visitante de la exhibición puede sumergirse en este arte inmemorial repleto de historia y expresión a través de las más de 600 piezas singulares que pueden verse hasta el próximo octubre en el Fórum Evolución de la capital castellana. 
Jarrones azulones de gran tamaño, platos decorados con escenas nobiliarias y alegóricas que casi cobran vida, imágenes de santos que brillan como si tuviesen luz propia, surtidores de agua que asemejan animales salvajes y paneles que parecen vidrieras son algunos de los ejemplos que pueden verse en aTempora.
Una muestra que une la cultura y el patrimonio de las dos regiones y que pone el foco en la contribución de ambos territorios con las celebraciones de los 800 años de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Burgos, cuya fecha se conmemora dentro de dos años.
La exhibición recorre 60 siglos de un arte ancestral en Castilla-La Mancha que abarca desde el Neolítico hasta la Edad Contemporánea, pasado por la Edad del Cobre y Bronce, la Edad de Hierro, la época romana, el período visigodo, la conquista islámica y la etapa cristiana, para dar paso así al arte del  azulejo del Renacimiento de los siglos XV yXVI, las expresiones artísticas del XVII y sus paneles heráldicos y las piezas más elaboradas de los siglos XVIII y XIX. Además de las creaciones que salieron de las fábricas de cerámica de Nuestra Señora del Prado, en Talavera, y la de Santa Catalina, en Puente del Arzobispo, también en Toledo.
Los primeros cuencos de enterramiento en esta región española, hace cerca de 6.000 años, se entremezclan en una primera sala expositiva con otras piezas de alfarería que alcanzan hasta la Edad Media. En este recorrido se pueden contemplar pilas bautismales, tinajas, platos, jarrones, orzas, bandejas, ánforas, copas y hasta un sinfín de productos de uso cotidiano de todas las civilizaciones que han recalado en las tierras de Castilla-La Mancha: romanos, visigodos, almohades, musulmanes y mudéjares. Una trayectoria que pone en valor la cerámica de estas primeras comunidades que poblaron esta región.