Puente pide a VTLP gestión más eficiente y menos ideológica

M.R.I
-
Saravia y Puente, durante un Pleno.

El socialista solicita a sus actuales socios que acepten dividir las ocho concejalías, con la creación de al menos otras cuatro, para «mejorar» la gestión y que se olviden de la rebaja de los sueldos

Óscar Puente es el gran vencedor de las elecciones municipales del 26-M. El actual alcalde y candidato electo lo sabe, se siente reafirmado y con margen de maniobra para decidir con quién gobernará los próximos cuatro años el Ayuntamiento de Valladolid. Los once concejales que ha conseguido el PSOE suman mayoría absoluta con los tres conseguidos por sus actuales socios de Valladolid Toma la Palabra (VTLP), pero esta suma ahora no va a ser tan simple y requiere matices. 
El alcalde electo quiere introducir «cambios» en las condiciones del actual pacto. Puente los califica de «matices» para mejorar la gestión y ser «más eficientes», pero la propuesta de dividir algunas de las actuales ocho concejalías y establecer una jerarquía de mando para evitar «fallos» en la gestión levanta alguna que otra ampolla en los ediles de VTLP, que todavía se están recomponiendo de la pérdida de un representante, pero que defienden la que consideran ha sido una «buena» gestión en el pasado mandato.
preferencia. La posición mucho más cómoda que tiene en esta ocasión el PSOE para negociar quedó clara desde la noche del escrutino electoral, aunque el candidato socialista siempre ha evidenciado su preferencia por sus actuales socios. Ambas formaciones tienen muchos puntos en común en su programa electoral y arrastran algunos proyectos importantes de su primer mandato. A esto se suma la sintonía personal, aunque estos cuatro años también han existido tensiones y desacuerdos que dejan huella, y que ahora Puente tiene claro quiere evitar que vuelvan a reproducirse.
Quizás por eso el socialista ha preferido dejar pasar los días para serenar los ánimos de una campaña intensa y asimilar el resultado. El candidato se sentará la próxima semana con sus socios, con los que ha coincidido esta semana en la reunión de la Junta de Gobierno. Una cita que sirvió para una primera toma de contacto informal, donde les reiteró lo que ya ha dicho en público: que él tiene unas condiciones y que también puede negociar con Ciudadanos. Una opción que no es la preferente, aunque su candidato, Martín Fernández Antolín, se ha mostrado dispuesto a dialogar y buscar vías de entendimiento. Un acuerdo, que si coteja los programas de ambas formaciones también sería posible porque existen muchas coincidencias. De hecho, la política fiscal, que inicialmente podría ser un obstáculo, podría ser «compatible», según apunta el propio Fernández Antolín. Algo que extiende al proyecto del soterramiento, donde Ciudadanos se ha mostrado más flexible durante la campaña electoral y donde prioriza los ejes de desarrollo en la ciudad, un proyecto que también apunta podría «negociarse» con los socialistas. En este sentido, reitera que no han entrado en el Ayuntamiento «para ocupar cargos», sino para «aportar a la ciudad» mediante un pacto con el PSOE o en la oposición.
Las condiciones de Óscar Puente y la opción de negociación con Ciudadanos presionan a los representantes de VTLP, que quieren sentarse a dialogar primero los contenidos y objetivos del próximo Gobierno. Los de Saravia defendieron en las negociaciones del pasado mandato la reducción de concejalías, algo que el alcalde aceptó a regañadientes. Ahora siguen en esa posición porque casi todos los cambios afectarían a sus áreas. Así, de Medio Ambiente podría salir Parques y Jardines, al igual que de Urbanismo se desgajaría la sección de Licencias o Juventud saldría de Participación Ciudadana. Precisamente las áreas que lideran María Sánchez, Manuel Saravia y Alberto Bustos.
Una propuesta que puede sonar a castigo, aunque los socialistas rechazan que sea así y defienden que eso ayudaría a que los tres ediles de VTLP puedan «centrarse» en temas tan importantes como el planeamiento de la ciudad y el desarrollo de proyectos como el de la integración ferroviaria, la gestión de servicios municipales como el de Limpieza y la posible remunicipalización del Centro de Tratamiento de Residuos o la reforma del estadio José Zorrilla.
Aunque en el planteamiento de «cambio» del alcalde electo también está partir macroáreas como la actual de Hacienda, Función Pública y Promoción Económica o la de Cultura, Comercio y Turismo. Una propuesta que el actual portavoz socialista, Pedro Herrero, justifica: «es lo normal, ya advertimos al comienzo del anterior mandato que esto nos iba a dar problemas y los desajustes y dificultades de gestión hay que dejarlos ahí». De hecho, recuerda a los ediles de VTLPque el Ayuntamiento de Zamora, gobernado por sus compañeros de Izquierda Unida, ha tenido el pasado mandato once concejalías con 60.000 habitantes.
sin medios. La experiencia de gestión de PSOE y VTLP también hará que las negociaciones se lleven a cabo esta vez sin testigos, como se hizo en el pasado mandato. Al menos eso se ha puesto sobre la mesa en el encuentro informal de esta semana, según indican fuentes consultadas por El Día de Valladolid, aunque el portavoz socialista niega tal extremo a este periódico.
Aunque puede ser una opción a considerar porque otro de los puntos espinosos de la negociación será el suelo del alcalde y los concejales. Este ha sido un foco de conflicto durante este mandato. De hecho, ha paralizado la modificación del Reglamento Orgánico, y VTLPpresentó una moción en el último Pleno ordinario para fijar el compromiso de retomar la negociación, cuya mesa no se reúne desde principios de 2016 después de que el PSOE decidiera levantarse de la misma. 
Los socialistas mantienen la misma posición y no quieren que el tema de la rebaja de sueldos vuelva a ocupar titulares en los medios de comunicación. Este es uno de los puntos donde piden a sus socios que se centren más en la gestión «en beneficio» de la ciudad y menos en cuestiones «ideológicas». Aunque esto no depende solo de Saravia, Sánchez y Bustos, ya que los ediles deberán consultar la decisión sobre el posible pacto con la militancia de VTLP. En este sentido Saravia recuerda que eso les obliga a defender «políticas de progreso y  temas concretos», con unos objetivos «definidos» y no limitarse a una redistribución de concejalías como plantean desde el PSOE.
Unas diferencias que, inicialmente, parece que se salvarán sin muchos daños colaterales, como apuntan desde ambas formaciones. Aunque todos se sentarán la próxima semana a la mesa de negociación pensado en este mandato, pero también con la vista puesta en las próximas elecciones municipales porque este comicios les han servido para testar con bastante claridad cómo se amortizar los réditos de la gestión en coalición.