El virus asfixia al sector cultural en Valladolid

M.Rodríguez
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El tejido cultural local vive una situación extrema por la parálisis provocada por esta crisis sanitaria. La incertidumbre y la falta de liquidez cuestionan la viabilidad de muchos proyectos artísticos

El virus asfixia al sector cultural en Valladolid - Foto: Jonathan Tajes

Las cifras oficiales apuntan a que cerca de un tres por ciento de vallisoletanos viven de actividades vinculadas a la Cultura. Un sector que denuncia que vive casi en crisis permanente, pero que ahora se siente arrinconado por esta crisis sanitaria, que ya es más económica, que mantiene suspendidas casi todas sus actividades y, por tanto,  sus ingresos.


La pandemia ha golpeado a las empresas y profesionales del sector en el trimestre  de más actividad y en el que, además, se prepara la nueva temporada de septiembre. «Estos son de los mejores meses del año. También es el periodo en el que se preparan la nueva temporada que, ahora, se ha quedado en el aire. Eso crea mucha incertidumbre», detalla Tomás Martín, presidente de Artesa, asociación que reúne a 30 compañías teatrales profesionales de la región, diez de ellas de Valladolid. «Hasta ahora, han ido tapando huecos como podían ante la total ausencia de actividad e ingresos. Quien ha podido ha puesto a su personal en ERTE, otros se han acogido a ayudas para autónomos o han pedido aplazamientos en las cuotas de la Seguridad Social, IVA e IRPF. Y unas con más suerte y otras con menos, hemos ido a los bancos a pedir créditos -que habrá que devolver- para pagos inaplazables de nóminas, alquileres, amortizaciones, teléfonos, etc.», lamenta. Pero ahora, con la fase 3 de la desescalada, piden a las administraciones públicas, de las que depende mayoritariamente el sector, ayuda para afrontar esta crisis y para intentar planificar las nuevas programaciones.


En lo que llega la nueva normalidad, alguna buena noticia se anuncia para estos profesionales. De momento, ya está confirmado que la 15ª edición de Olmedo Clásico se celebrará del 24 de julio al 2 de agosto, con 6 representaciones. Un festival del que es habitual la compañía de teatro Corsario. «Hemos tenido que cancelar las funciones y no sabemos cuándo se podrán hacer porque ninguna representación este año tiene garantías, aunque haya previsiones para hacerlas», explica Jesús Peña, director de Corsario. 


Una panorama muy incierto y muy condicionado por las medidas sanitarias derivadas de la covid-19, que implican una reducción de aforos que hace que muchos gestores privados renuncien a poner en marcha, de momento, su programación. Por eso casi todas las miradas se vuelven hacia las administraciones públicas. En este caso, el Ayuntamiento de Valladolid organiza el programa ‘A Cielo Abierto’, con propuestas en espacios abiertos y con aforo, que se plantea como una alternativa para «apoyar y mantener el tejido cultural de la ciudad», asegura la edil de Cultura, Ana Redondo, que también adelantó que el TAC, en formato local y reducirá, se celebrará desde el 14 de agosto con «una selección muy cuidada de espectáculos». «Las compañías que trabajan en calle se pueden salvar este verano, pero para los de sala la situación es muy complicada y puede suponer la quiebra de mucha compañías», lamenta Peña.

 


«No sabemos cuándo volverán las funciones»

Las compañías profesionales de Valladolid has visto sus representaciones suspendidas o pospuestas sin fecha. En el caso de Corsario todavía no saben cuándo podrán volver a las tablas. «Ninguna representación este año tiene garantías, aunque hay previsiones de retomarlas», apunta su director, Jesús Peña. Eso hace que la situación sea «muy delicada» para un colectivo ya muy machada por anteriores crisis económica. 


Una situación que se extiende a los grupos de música locales y las salas que programan conciertos. «No sabemos cuándo volveremos a trabajar. Este crisis nos ha pillado en la época de más actuaciones», reconoce Javier Carballo, vocalista de Los Pichas. Y ha roto los planes del grupo, que este verano había planeado un gran espectáculo para celebrar su 30 aniversario. Carballo defiende las medidas que se han tomado para frenar el virus; de hecho, estos dos meses han recaudado fondos para traer material sanitario de China para distribuir en residencias y hospitales de Valladolid. Pero recuerda que estos meses no ha ingresado «ni un euro» y entiende que hay que reactivar ya la economía. «Lo que nos preocupa de la vuelta es que en nuestras actuaciones la cercanía es una premisa y eso ahora está muy limitado. Igual que hay que garantizar que podemos realizar nuestros espectáculos en condiciones dignas». 

 

«Ya era difícil antes, ahora se roza la catástrofe»

Los conciertos siguen suspendidos y la incertidumbre no ayuda a los grupos de música locales. «Ya estaba todo difícil antes, ahora roza lo catastrófico. No sabemos cuándo volveremos a trabajar», apunta Javier Carballo de Los Pichas. Él, como otros músicos y técnicos, no ha ingresado nada estos meses ni se ha podido acoger a las ayudas del sector. Y aunque ya están ensayando no sabe si podrán volver en condiciones «dignas».


Iniciativas privadas.

Los espacios culturales de gestión privada  también acusan el impacto de la crisis. En Andén 47, un centro que surge como lanzadera del arte y de la cultura urbana local, cerraron sus puertas el 12 de marzo y retomarán parcialmente su actividad la próxima semana. «Somos un colectivo multidisciplinar con una nivel elevado de proyectos, que se han paralizado. La situación es devastadora», explica Juan Manuel Pardo, uno de los gestores. Aunque esperan recuperar a los  400 alumnos que participan en  sus actividades. «Hay mucho adolescente y confiamos en recuperarlos», detalla. Ya están organizando actividades de verano para intentar «paliar» los efectos de la crisis y ofrecer una «alternativa» a la gente que se queda en Valladolid. Además, organizan actividades culturales externas como el festival Faro Urbano, una cita del movimiento Hip hop, para el que están buscando ya nueva fecha. Y también intentarán retomar en julio las intervenciones en medianeras de edificios previstas en el proyecto municipal Distrito Vertical. 

 

«Vamos a trabajar cinco meses para mantener el año»

Andén 47 es uno de los espacios culturales de gestión privada de Valladolid. El centro cerró unos días antes del estado de alerta para «garantizar» la seguridad de sus más de 400 alumnos y suspendió también todos los proyectos de intervención en la ciudad. «La situación es devastadora porque el sector trabaja 9 meses para mantenerse 12, pero este año trabajaremos solo cinco». La próxima semana recuperarán parcialmente la actividad.


Un escenario muy similar viven en la Escuela de Circo, que también paralizó toda su actividad en marzo. «La crisis nos afecta un montón porque nos ha parado los meses que más trabajamos. Hemos perdido clases, talleres y fiestas fin de curso en colegios», detalla Rafael López, uno de sus gestores. Sus clases abarcan todas las edades pero, en principio, planean retomar la actividad en julio con los más pequeños. Y se centran en preparar el nuevo curso para octubre, con todos los cambios que la situación implica. Estos profesionales también tenían previstas actuaciones, que esperan ir recuperando gracias a las programaciones alternativas de este verano.

 

«Hemos perdido el trimestre con más actividad del año»

La Escuela de Circo ofrece clases tanto para niños, jóvenes y adultos, pero este año no ha podido finalizar el curso como es habitual. «Esto nos ha afectado mucho y hemos perdido el trimestre de más actividad», detalla uno de sus responsables, Rafael López. Ahora están preparando cursos de verano para que los más pequeños «vayan volviendo a la normalidad», y también intentan recuperar algunas de las actuaciones canceladas. 


Los cambios también han llegado a las galerías de arte. En el caso de la Galería Javier Silva se han desplazado las exposiciones previstas estos meses a la nueva temporada. «Como nos dedicamos al mundo del arte contemporáneo, y éste no deja de ser una mirada a la realidad interior y exterior, nos ha surgido una duda y una propuesta, con la que vamos a cerrar esta temporada tan singular», explica Silva. La propuesta se llama Relecturas y se centra en releer, colectivamente, algunas de las obras de los artistas de la galería, a la luz de la nueva mirada que ha dejado la crisis sanitaria global.

 

«Las muestras  se aplazan a la próxima temporada»

La covid-19 cerró museos y galerías. Poco a poco todos reabren, pero con cambios. La Galería Javier Silva deja las inauguraciones previstas estos meses para la próxima temporada, donde esperan que la situación sea más favorable para disfrutar de ellas. Y apuesta, donde se propone  releer, colectivamente, algunas de las obras de los artistas de la galería, a la luz de la nueva mirada que ha dejado la crisis sanitaria global.