López decidirá tras el verano si sigue al frente del PSOE

M.Rodríguez
-
López decidirá tras el verano si sigue al frente del PSOE - Foto: Dos Santos

La portavoz socialista en la Diputación de Valladolid y secretaria provincial del partido se centrará, de momento, en exclusiva en su trabajo en la institución provincial, donde defiende que ha realizado un "buen" trabajo y rechaza las críticas

Teresa López pone buena cara al mal tiempo. La secretaria provincial del PSOE y portavoz socialista en la Diputación apunta que la política «es durísima» y solo se puede aguantar el tirón si se vive con «pasión» porque si no hay que dejarla. Esta filosofía le ha servido para afrontar la pérdida de la Alcadía de Medina del Campo pero, sobre todo, para hacer frente a la crisis interna provocada en el partido por la elección de los diputados provinciales. Una crisis que estalló y salió a la luz pública por las criticas del alcalde de Valladolid y portavoz federal del PSOE, Óscar Puente, que ha pedido a López que abandone la Secretaría provincial. De momento, ella se centra en organizar su trabajo con dedicación exclusiva en la institución provincial, que no compaginará con el ejercicio del abogacía. Y después del verano se centrará en su continuidad al frente de la formación en la provincia, aunque defiende con uñas y dientes la «buena» gestión, tanto en el partido, como en la oposición y como alcaldesa de Medina, donde repite que ha aplicado políticas «muy socialistas».  


Se viven momentos convulsos en la política provincial, que incluso se trasladaron al Pleno de toma de posesión de los diputados provinciales. La polémica previa sobre la elección afectó tanto en el PP como en el PSOE. ¿Por qué ha explotado en esta ocasión? ¿Hay que cambiar el sistema en ambos partidos?
Ha generado problemas en los dos partidos por la forma de elegirlos. En todos las formaciones políticas se producen desgarros cuando se eligen cargos públicos porque son puestos a los que opta mucha gente, pero son muy limitados. Y en esto da igual la forma de elección, que lo elijan los militantes o los órganos rectores de los partidos. Este desgarro luego se cierra, pero no se puede evitar y se vive con más intensidad en los partidos.


Dice que estos desgarros se suelen cerrar pero en esta ocasión la situación ha llegado hasta el primer Pleno de la Diputación y ha puesto en cuestión la dirección de los dos partidos mayoritarios.
Fue un pleno diferente precisamente por los problemas internos. La situación en la que estaba el Partido Popular, con Génova haciendo fuerza y diciendo tú te vas, al presidente del partido es muy fuerte. Pero al final, en primera votación y por mayoría absoluta. El guion estaba más escrito de lo que en realidad pensábamos.


¿Qué valoración le merece el nuevo presidente de la Diputación?
Tengo muy buena relación con el señor Íscar, muy buena. Me parece un hombre muy dialogante y de muchísimo temple. También me he llevado muy bien con el señor Carnero, que me parece que tiene la experiencia de los años de la Presidencia. Pero, en cualquier caso, me da igual uno que otro. No espero, y lo digo con cierta decepción, que cambien las políticas, que en realidad es lo que hay que cambiar. Me temo que la Diputación será la institución que cubra las vergüenzas de la Junta; que favorece, de alguna manera, a los amigos de toda la vida como jóvenes empresarios, empresarios, cámaras de comercio o cámaras de no sé qué. En realidad, tendría que dedicar muchísima más atención a los municipios, que para eso está.


Ahora que usted se dedicará en exclusiva a su función como portavoz del grupo socialista, después de haber perdido la Alcaldía de Media, ¿cambiará las directrices de funcionamiento? ¿Cómo será esta nueva etapa como portavoz?
En el aspecto formal será completamente diferente porque antes dedicaba muchas horas al Ayuntamiento de Medina del Campo, aunque mi tarea en la Diputación no se resintió de ninguna manera. Dirigía las reuniones de grupo y la política del grupo sin ningún problema, asistida muy bien por los trabajadores del grupo. Era fácil compatibilizar las dos cuestiones, sobre todo porque no era la presidenta de la Diputación era la portavoz de la oposición, en una situación en la que el PP con Ciudadanos gobernaba con mayoría absoluta, con lo que poco teníamos que hacer aquí. Sin embargo, ahora mi presencia física será muchísimo mayor y, de alguna manera, algo cambiará. Pero las tareas de la oposición se hicieron correctamente.


Hace un balance muy positivo, pero algunos compañeros no lo ven así. ¿Va a corregir algo en función de esas críticas?
El trabajo en la Diputación ha sido bueno y sería muy injusto para los diez diputados que hemos trabajado aquí decir que no lo ha sido. Hemos hecho una tarea de visitas, de asesoramiento y acompañamiento a municipios como no se había hecho nunca. No es justo que se diga, por parte de quien no lo ha hecho porque no ha sido diputado, que no ha sido así. Creo que se tiende más a una tarea de desgaste personal que a hacer justicia con la tarea de oposición.


¿Esta crítica se podría justificar también en que esa ‘buena’ gestión no se ha traducido en los resultados electorales, que no han sido tan buenos en la provincia como en la capital en un momento dulce para el PSOE?
Lo que no podemos cambiar es la forma de actuar. Hay que seguir prestando asistencia en los municipios e intentar que el PSOE esté presente en ellos, con gente de la propia localidad. Eso es lo que hemos intentado, pero es una tarea muy difícil. Además, es verdad que los resultados no han sido buenos. Han sido buenísimos en la comunidad, en las europeas, en las generales, pero en Medina ha sido una cuestión personal. No estaban enfadados con el PSOE, sino  con las políticas que los socialistas hicimos en Medina. Hemos hecho una política muy social, que no vende.


¿Cambiaría algo?
No. Volvería a hacer políticas sociales porque para eso nos ponen los ciudadanos. Y cuando nos quitan es porque consideran que las políticas sociales no venden. Las ayudas a la pobreza energética, los bonos sociales, los comedores escolares, etc., todo eso no se traduce en grandes proyectos y eso es lo que, tal vez, la gente quiera. 
Considero que eso es algo muy diferente a la tarea que hemos hecho los diputados en la provincia. Yo, como alcaldesa de Medina, he aplicado unas políticas muy sociales y muy socialistas, que no era lo que la gente demandaba. Y como diputada hemos hecho una tarea de formación y de estar en la calle con la gente como no se había hecho nunca.


¿Será más beligerante este mandato en función de portavoz de la oposición? ¿Considera que suelen hacer poco ruido en la Diputación?
Hemos cambiado completamente la forma de actuar del PSOE en la Diputación. Hemos tenido una comisión de investigación, hemos ido con Meseta Ski a la Fiscalía y hemos dicho no a los presupuestos. Todo eso no existía antes en la Diputación. Había una política pacífica. 
Seremos beligerantes cuando haya que serlo, pero no por salir en los medios o por dar guerra por darla. Yo he gobernado y sufrido una oposición  que daba guerra por darla y que ahora va a continuar con todos aquellos proyectos que tanto nos criticaron. No voy a hacer eso. Seré beligerante cuando los dineros de la Diputación no se apliquen solo y exclusivamente al  mundo rural; cuando se dedique dinero a tapar vergüenzas que tendría que cubrir la Junta o cuando las subvenciones no permitan respetar la autonomía local. Diré no a los presupuestos que no nos gusten, que no sean sociales, pero diré sí si lo son.


¿Compatibilizará el cargo de portavoz con el ejercicio de la abogacía?
No. Voy a darme de baja como ejerciente. No volveré a cometer un error administrativo. En cuatro años llevé tres turnos de oficio y dos temas personales. El informe de la secretaria de la Diputación era concluyente. Había que haber pedido la compatibilidad, aunque no se pudo decir que ese ejercicio marginal afectara a mi labor como diputada. No voy a pedir la compatibilidad porque no voy a ejercer.


¿Le ha compensado y le compensa seguir en política con la exposición pública y el coste personal que lleva?
La política es apasionante. Es una elección que uno hace, uno lo vive como una pasión y solo así compensa. Cuando hablan de grandes sueldos o de poco trabajo es mentira. La política es durísima, no solo porque expones tu vida personal a la crítica de todo el mundo, sino por el trabajo, pero es una pasión. Ejercí la abogacía durante 25 años con una pasión increíble, pero reconozco que los últimos años estaba cansada. Y, de repente, entro en política con 50 años y me dedico a un nuevo proyecto. Volví a tener ganas de hacer cosas y pasión. Eso es impagable, aunque los peores momentos de mi vida los he vivido en política. Pero es así, o lo vives con pasión o debes dejarlo.


¿Esos peores momentos de los que habla han sido recientemente, cuando recibió las críticas de Óscar Puente?
Sí, desde luego. El peor momento político de mi vida ha sido no perder las elecciones en Medina, que para mí fue un shock, sino el Comité Provincial del día 19 de junio. Fue terrible, terrible porque Óscar era mi amigo, era mi confidente, era la persona a la que le comentaba casi todo de mi vida política. Recuerdo que cuando me ofrecen ser candidata a la Alcaldía de Medina, que me lo propone Óscar López, a la persona a la que llamo es a Óscar Puente. Cuando tengo que ver si quiero gobernar o no en Medina, con aquella minoría y aquellos pactos, la persona a la que llamo es Óscar Puente. Era mi amigo. Y mi peor momento en política ha sido ese. 
Considero que fue muy injusto, mucho, porque él lo vivió con dolor pero no es como él lo vivió. Y eso  me produjo una situación que todavía intento borrar y que ha tenido consecuencias personales en mi vida, sin ninguna duda.


¿Seguirá al frente del partido después del verano?
Voy a dejar pasar el mes de julio y agosto, y en septiembre veré cómo queda toda esta situación.

 

¿Qué le parece que en el Ayuntamiento de Valladolid la primera decisión haya sido subir el sueldo un 25% a los ediles no liberados y se quiera recuperar el poder adquisitivo de los demás? ¿Lo apoyará en la Diputación si se plantea?
Se ha hecho mucha demagogia con el sueldo de los políticos. Si queremos tener a gente competente, que en la empresa privada vivía muy bien, tenemos que pagarles. Pasa lo mismo con los jueces, médicos y todas las personas que asumen responsabilidad. 
El sueldo se utiliza como una moneda para darse en la cara los propios políticos. Tendría que ser un tema superado. Y quien dirige un ayuntamiento como el de Valladolid tiene que recibir una contraprestación acorde a la responsabilidad que ejerce. Por mucho que sea vocacional tienes que comer. Sino solo se podría dedicarse a esta labor los que tienen unas cuentas corrientes saneadas, que luego, además, se lo llevaban por otro sitio.


¿Le parece adecuado que sea la primera decisión?
Es que en el Pleno de constitución es donde se puede hacer, donde se toman las decisiones sobre los salarios, las liberaciones y las cuantías. Tendríamos que dejar de dar guerra sobre lo que el político recibe. Además, muchas veces es mentira, como lo de las pensiones vitalicias. Sin políticos habría una dictadura, y eso ya sabemos lo que supone. El sueldo de los políticos no arruina un país, lo hace la corrupción. El presidente del Gobierno cobra menos que el seleccionador de fútbol y nadie lo discute. Si un político hace una gestión óptima en su trabajo es barato. Si un alcalde toma posesión y dice que se quita el sueldo, sale en todos los medios, pero yo desconfío porque hay algo que no me cuadra. 
Hace falta transparencia. Yo cobro lo que cobro, pero no se me ocurre decir que ahora paso dietas. Eso es algo que vi en el Ayuntamiento de Medina cuando llegué: había facturas de tres coches de tres políticos a Madrid, pero iban en uno solo. Eso son corruptelas indecentes. Y eso se acaba cuando cada uno tiene su sueldo y hay transparencia. Uno no llega a la política a hacerse rico pero tampoco a poner dinero de su bolsillo para poder ejercer esa tarea.


Habla de transparencia, pero porque les cuesta tanto a los partidos aplicarla en su gestión diaria.
No, no cuesta. Las cuentas están ahí.


No hablo de las cuentas sino de la gestión orgánica.
La transparencia en materia de gestión de retribuciones y fondos no cuesta. Eso está ahí y lo vigila el Tribunal de Cuentas. A veces, lo que cuesta en el debate interno, es que el partido sea lo que se ha dado en llamar democrático, un poco como se mueven Podemos o IU. Parece que la democracia representativa no fuera tan democracia como un militante un voto. Además, hay una cosa que ya nos está enseñando la práctica y es que en partidos tan democráticos que se decide todo en asamblea siempre sale lo que dice uno. Algo estará fallando. 
Sin embargo, cuando uno dice que los delegados o una comisión ejecutiva votada por todos los militantes los elija parece que eso no es transparencia. Si no puede haber órganos de dirección que puedan hacer en el día a día su gestión y todo lo hay que someter a las bases y pasar por votaciones para qué nos eligen. Hay que dejarlos trabajar y si no les gusta pues a los cuatro años a la calle.


¿Entiende que muchos recuerden la promesa de Pedro Sánchez de que siempre se aplicaría un militante un voto?
Sí, sí la recuerdo. Y aquí ha sido así en todo lo que los órganos federales han establecido. Es más, no existía esa reglamentación para la elección de los diputados provinciales, donde tenían que ser elegidos por la Junta Ejecutiva. Y el partido en Valladolid hará un reglamento, que luego mandará a la Federal para que sea aprobado, de nombramientos de los diputados provinciales. No quiero volver a elegirlos. Eso es terrible. Pero trae muchas disfunciones que sean elegidos por un militante un voto. Por ejemplo, en Soria han elegido a ocho hombres y dos mujeres, cuando los estatutos dicen que tiene que ser paritario. Además, tiene que haber un portavoz que tiene que trabajar cómodo con su grupo, y no se tragaba igual con un viceportavoz que ha nombrado él y es su persona de confianza al que te nombra un militante un voto, que no es el que hubiera elegido. Este es un órgano colegiado, donde tenemos que trabajar con los que nos gustan. El día que Óscar Puente presentaba su lista decía que había elegido la lista que había querido elegir. ¡Claro! Tiene que trabajar con la gente que él quiere trabajar. Pero bueno, nos tendremos que acostumbrar a todo. Si aceptamos que un militante un voto, pues venga, y luego nos tendremos que acostumbrar todos porque tampoco contenta a todo el mundo, ni tiene porque ser la mejor. Pero bueno, disciplina de partido y se aplicará a parlamentarios y diputados provinciales. En último extremo, que delegues el poder que la Ejecutiva te da en los militantes no deja de ser quitarte una responsabilidad. No es bueno ni malo es otra forma de hacer.


¿Lo extendería a las listas de los ayuntamientos?
En las listas municipales ni lo propone el partido ni yo me presentaría como candidata si me tuvieran que dar hecha y tener que asumir una lista que propusiera la asamblea. Si no me dejan elegir mi lista al Ayuntamiento yo no voy.


¿Los militantes tienen esa demanda?
En la elección de los diputados provinciales sí que existía esa demanda, clarísimamente, no es un problema de familias. Ha sido un problema estrictamente de petición de los militantes que querían elegir a sus diputados como lo han hecho con los nacionales.