Las autoescuelas retoman este lunes los exámenes prácticos

Óscar Fraile
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El sector estima que tendrán que hacer 3.000 pruebas pendientes en las próximas semanas

La mascarilla es un complemento obligatorio en las clases prácticas. - Foto: Jonathan Tajes

Después de casi tres meses de parón, las más de 50 autoescuelas que hay en Valladolid han comenzado esta semana sus clases, tanto teóricas como prácticas. Pero no será hasta este lunes cuando empiecen a hacer exámenes. Unas pruebas que será un poco diferentes a las que había antes de la pandemia. Por lo pronto, se acabó la habitual estampa de ir dos o tres alumnos por coche y esperar cada uno su turno para ponerse al volante y ser evaluado. A partir de ahora solo irán en el vehículo el examinador y el aspirante. Además, en cuanto el primero estime que el conductor ha hecho los deméritos suficientes como para suspender, dará automáticamente por finalizada la prueba, a diferencia de lo que pasaba antes, que esperaba al final y daba el resultado.
Las clases teóricas han regresado con un tercio del aforo después de las negociaciones llevadas a cabo entre la Dirección General de Tráfico y los agentes sociales. De ahí ha surgido un protocolo de seguridad que todas tienen que cumplir a rajatabla. «Se ha optado por un protocolo de limpieza continua entre clases y se ha dado un espacio de 4,5 metros cuadrados por alumno, cuando lo normal es 1,5 metros», explica el presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas y de la Federación Regional, Arcadio González, quien tiene claro que la seguridad debe ser una prioridad en estos momentos.
Pero hay cosas muy difíciles de cambiar. Por ejemplo, la distancia entre el profesor y el alumno dentro del coche. Ahí solo se puede confiar en una higiene extrema y el uso de mascarillas, geles y guantes. Aunque es cierto que se manejaron otras opciones que finalmente se descartaron. Por ejemplo, poner una mampara entre ambos. «Es un tema al que hemos dado mil vueltas, con muchas propuestas, como la de la mampara o que uno vaya delante y el otro detrás», añade. Pero cada idea tenía unos inconvenientes. En el caso de la mampara, la falta de homologación y el peligro de que pueda impedir el correcto funcionamiento de dispositivos de seguridad como el airbag.
Actualmente hay un ‘tapón’ de más de 3.000 exámenes en Valladolid, entre los que se quedaron pendientes cuando se interrumpió la formación y la demanda acumulada durante estos meses, que presumiblemente se notará en las matriculaciones de las próximas semanas. Las labores de limpieza también ralentizarán al ‘desatasco’ de exámenes, porque los profesores ahora solo tendrán capacidad para hacer diez al día, frente a los doce de antes de la alerta sanitaria. Además, hay que tener en cuenta que hay déficit de examinadores en Valladolid. Actualmente solo hay seis, frente a los ocho que había hace unos meses. Desde la Asociación Provincial de Autoescuelas aseguran que la cifra idónea para una provincia como Valladolid sería diez examinadores. «También hay que tener en cuenta que la Administración está al 50 por ciento en la fase 2, lo que reduce su capacidad de atención», señala González. 
En condiciones normales, Valladolid tiene una capacidad para hacer unos 1.200 exámenes prácticos al mes, sin tener en cuenta las pruebas teóricas y de recuperación. «Ahora tenemos un cuello de botella que veremos cómo se resuelve», dice González. A favor del sector juega el hecho de que el verano es época alta.
Todas las directrices para afrontar la crisis las marca la Confederación Nacional de Autoescuelas, que está en permanente contacto con los agentes sociales, mientras que la Dirección General de Tráfico regula lo concerniente al sistema de evaluación.
Profesores y limpiadores. La nueva realidad ha obligado a los profesores a convertirse también en limpiadores. Son ellos los que higienizan en cada cambio de clase las partes del coche con las que entren en contacto los alumnos. Y también los que realizan una limpieza profunda al final o al principio del día. Una tarea que han asumido con resignación, como un mal menor. «La gente llevaba mucho tiempo parada y tiene ganas de ponerse en marcha, no me he encontrado con ninguna respuesta adversa... al contrario», dice González. Eso sí, para que puedan cumplir con este nuevo cometido se han adaptado sus horarios.
En Valladolid hay unas 55 autoescuelas, aunque algunas con varios centros, por lo que la cifra, a efectos prácticos, asciende a unas 80, sumando la capital y la provincia. Muchas de ellas han visto comprometida su viabilidad en estos meses y se han agarrado a los expedientes de regulación temporal de empleo como a un clavo ardiendo. «Pero somos un sector muy resiliente, que ha venido resistiendo la crisis de 2008 y, después, dos huelgas muy importantes de examinadores», concluye González.

Víctor Manuel Blanco (autoescuela Km.23): «Doy mis clases en directo por Internet»

La autoescuela Km. 23, de Medina del Campo, abrió sus puertas el día 8 con una importante novedad: las clases online. Su director, Víctor Manuel Marcos, las retransmite en directo para los alumnos que se hayan quedado fuera de las presenciales. Este profesor reconoce que los primeros días ha ido mucha gente a informarse. «Pero eso hay que ver luego en las matrículas que se transforma», señala. Porque Marcos dice que en el sector hay tanta competencia que la ‘guerra’ de descuentos y ofertas es muy intensa, «sobre todo entre las autoescuelas de la capital». Según él, en los tiempos que corren no queda otra que acostumbrarse al nuevo trabajo que supone cumplir con los protocolos frente al coronavirus. Lo hace con gusto, si eso implica volver a facturar.

Mariluz Sánchez (autoescuela Milenium): «Somos un gremio que ha sufrido mucho»

La directora de la autoescuela Milenium, Mariluz Sánchez,  se subía por las paredes los primeros días del confinamiento. Acostumbrada como está a «hacer de todo» en su negocio, veía con resignación cómo las facturas seguían llegando y ella no podía trabajar. Los primeros días de apertura ha tenido «muy buena respuesta» por parte de los clientes. «Ha venido mucha gente a informarse para ver cuándo vamos a empezar», dice. Ella ha preferido esperar a la fase 3 para las clases teóricas porque tiene aulas muy pequeñas para reducirlas a un tercio del aforo, tal y como obliga la fase 2. Sánchez señala que las autoescuelas son un gremio que «ha sufrido mucho» en los últimos años. Pero ella es optimista. «Seguimos fuertes, con buena cara y hacia adelante», concluye.