Arsuaga: "El sector en España se hace viejo"

Juan Luis Arsuaga
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Nuestro país se sitúa por debajo de la media europea y debería estar muy por encima

El sector en España se hace viejo

No hay crisis económica en la que los políticos españoles no señalen la imperiosa necesidad de cambiar el modelo productivo del país. En qué dirección? Se sobrentiende, claro está, que hacia una economía más basada en el conocimiento y la innovación tecnológica. Y sin embargo los presupuestos son cada vez más flacos en este capítulo y se ha hecho justo lo contrario de lo que se predicaba cuando llegó la última crisis. Hay menos dinero para investigar, no más.
Parece ser que se aplazan las inversiones en generación del conocimiento para cuando lleguen las vacas gordas aunque es en épocas de vacas flacas cuando se necesitan más y se percibe más claramente el problema. Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve, dice el refrán. Pues ya podemos irnos preparando porque parece que se acerca una tormenta de las serias, según dicen los economistas.
¿Por qué estamos siempre con la misma cantinela, con estas jeremiadas cada vez que se convocan elecciones? Es fácil echarles la culpa a los políticos, que la tienen, pero también es verdad que la sociedad debe movilizarse en pos de este objetivo como lo ha hecho para producir otros cambios  profundos en nuestra sociedad.
Y esta es también la obligación de los científicos: recordar que España puede ser un país desarrollado en este terreno como lo es en casi todos los demás. Porque lo cierto es que España se sitúa por debajo de la media europea, cuando le correspondería por importancia económica estar muy por encima.
Hace falta también  reformar estructuras en la universidad y los centros de ciencia españoles, por supuesto, porque se observan signos alarmantes de mal funcionamiento. El más grave es la baja proporción de investigadores de otros países e incluso de otras regiones en nuestras aulas y laboratorios. Parece que aquí solo se coloca el de casa. Pero ya haremos autocrítica otro día porque a pesar de la precariedad económica nuestras universidades y nuestros universitarios alcanzan promedios más que dignos, como comprueban nuestros ‘erasmus’ cuando salen fuera. Algo se está haciendo mal, y tendremos que cambiar, pero mucho se debe de estar haciendo bien.