Los pueblos estrenan 'status'... pero sin grandes cambios

Ical
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Las comarcas de Villalón, Mota del Marqués y Villafrechós amanecen hoy en fase 1 pero reconocen que en estas primeras horas hay más expectativas que variaciones. Hay 45 municipios con más de seis mil vecinos afectados

Los pueblos estrenan ‘status’... pero sin grandes cambios

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Mota del Marqués entra en fase 1

Dan sus primeros pasos en la denominada fase 1, pero en su mayoría reconocen que no están notando grandes cambios en estas primeras horas de este nuevo ‘status’ privilegiado dentro del proceso de recuperación de la normalidad tras la declaración del estado de alarma por la incidencia del coronavirus. Sin embargo, en los municipios vallisoletanos de Villalón, Mota del Marqués y Villafrechós ya se adaptan a esta nueva realidad en la que podrán disfrutar de algunos alivios adicionales. 
La presencia de tres trabajadores de una empresa de Tordesillas en una de las terrazas de la plaza Mayor de Mota del Marqués, disfrutando de unas cervezas y un pincho de tortilla a primera hora de la mañana era hoy la única imagen diferente respecto a cualquier otra jornada. El bar Ruy-Wamba que regenta Mila volvió a abrir hoy sus puertas a las ocho de la mañana con la incertidumbre por ver cómo se desarrolla la vuelta a la actividad. “La gente está retraída”, reconocía Mila, quien confía en que la vuelta de las apuestas de la Primitiva y el Euromillones atraigan a más gente. “Ya que vienen a sellar el boleto, se tomarán un café”, confiaba. 
Precisamente para el desarrollo de esta actividad ha tenido que instalar una mampara de seguridad para evitar contacto con los clientes. No se planteó mantener el bar cerrado porque “hay que ir avanzando” aunque determinará el horario en función de la actividad que se perciba porque “aquí por las tardes no hay nada”. 
Sentado en la terraza de su bar, el bar Casino, también en la plaza del pueblo, Aquilino esperaba la llegada del primer cliente. “He abierto a las nueve de la mañana y todavía no ha venido nadie a tomar ni un café”, lamentaba. Después de dos días de limpieza se mantiene “aguantando” a recuperar cierta actividad después de dos meses parado. “Lo peor es cuando llega la factura” aunque reconoce que lo que quiere es “trabajar como antes” y tener ingresos suficientes para “pagar lo que se debe y comer, para la mujer y para mí, que no somos más”. 
Precisamente su mujer limpia en el interior de su vivienda y reconoce sentirse “agobiada”, por un lado porque su marido le ha dicho que aún no ha despachado ni un café aunque “todo el mundo le pedía que abriera, y ahora nada”, y porque así se encuentra con las mascarillas. “Me pica la cara, da igual la que me ponga y de lo que sea”, se queja, mientras otra vecina, Valeriana, aprovecha para pasear y disfrutar de la buena temperatura junto a sus vecinas. 
Salvo un par de furgonetas de reparto, el tránsito es escaso en Mota del Marqués, también el de vecinos. Luisa asegura tener ganas de llegar a un momento de cierta normalidad, sobre todo porque ella está en el pueblo con sus padres y su marido está en Valladolid. “A ver si abren y puede venir, como hacía antes”, reclama. Mientras, asegura que la vida de ayer a hoy no ha cambiado en nada, porque son poca gente en el pueblo y así es fácil guardar las distancias, por lo que los casos de coronavirus apenas han existido y los que ha habido, han sido leves. “Hay que ir recuperando la normalidad, por la economía y por todo”, aseveró. 
En Villalón de Campos la situación era parecida, y quizá se piensa más en cómo avanzar en general en el regreso a la normalidad, en especial de cara a la llegada del buen tiempo, cuando además, se prevé la llegada de gente al pueblo, que en el cambio inmediato que supone el cambio de fase, algo que en las zonas rurales se nota especialmente en las terrazas, porque las pequeñas tiendas han permanecido abiertas. Sin embargo, en ese municipio, Sergio Peña, del restaurante Casa Peña, reconoció que no tienen previsto abrir “hasta últimos de junio” a pesar de poder hacerlo por estar ya en fase 1, porque “no nos sale rentable”.
También en Villafrechós volvieron a abrir dos de los tres bares del pueblo. Germán regenta uno de ellos y volvió a abrir, no sin dudas, porque aunque es conscientes de que hay que desinfectar continuamente, reconoció que cuando se acumule más gente “es mucha pérdida de tiempo” en el ritmo del establecimiento, además de que un 50 por ciento de capacidad en el recinto “no es una buena medida para los bares” como el suyo, que dispensa tapas y comida rápida. La dueña del otro bar se mantenía también expectante a la llegada de clientes porque por ahora la situación es “tranquila” y más allá de la reapertura no se han apreciado muchos cambios que no tengan que ver con la distancia y las medidas de protección como geles y desinfectantes.
Regreso del culto
El párroco de Villalón de Campos volverá mañana a ofrecer misa, algo que no ha hecho desde la declaración del estado de alarma. “Ese día teníamos un entierro una hora antes de salir el decreto y decidimos no tener culto hasta nuevo aviso”, explicó a Ical, aunque reconoció que aún no ha avisado a los fieles. “Mañana será el primer día con la misa de San Bernardino en Cuenca de Campos”, cerca de Villalón, más allá de los entierros de estas semanas, que eran “algo impactante”. 
Sobre la situación general, consideró que la gente acudirá cuando pueda a los pueblos porque “se está mucho mejor para moverse y para todo” ya que, sobre todo en las ciudades “todo el mundo quiere salir y no hay sitio para todos a la vez” ya que hay momentos en los que “sale todo el mundo corriendo a las mismas horas”. 
Turismo seguro
En materia turística, Rosa, que es técnico de Turismo en Villalón, explicó que el deseo de la gente después de esta experiencia será sobre todo acudir a espacios abiertos, para lo que se apostará por lugares como la ruta de las fuentes o las vías verdes. “Es lo que amos a fomentar”, declaró. En estas semanas se han hecho “muchos estudios” y la intención es “prepararnos bien” para ofrecer “un turismo de calidad y seguro”, sobre todo pensando en la pirámide de población de las zonas rurales. 
“Tenemos una gran responsabilidad, algo mayor porque no nos podríamos perdonar que por imprudencia, padezcamos el contagio”, apeló. “Por eso limitamos mucho los aforos, por seguridad nuestra y del visitante” de cada a un verano “intenso” que se espera. 
Pensando sobre todo en las próximas semanas, el alcalde de Villalón, José Alonso, dijo tener hoy “un doble sentimiento” por haber pasado a la fase uno: por un lado “una enorme satisfacción” porque este salto supone “el premio al trabajo bien hecho” pero también “un poco de miedo a lo desconocido” por ser uno de las primeras zonas en dar el salto. “Tenemos que ser doblemente responsables y demostrar a los vecinos de la región que somos capaces de hacer las cosas bien y que nos merecemos esto”, por lo que llamó a los vecinos a ver este paso a la fase 1 como “un pequeño paso en una carrera de obstáculos muy larga” en la que se puede “volver hacia atrás” si no se hacen bien las cosas, sentenció.