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Morata salda deudas

Agencias
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El delantero cura sus heridas con el tanto decisivo que da el billete a Qatar a la Roja

Morata salda deudas - Foto: AFP7 vía Europa Press

Álvaro Morata transitó por los límites que debe aceptar un deportista de élite por ejercer su profesión. La Cartuja y la Eurocopa dejaron una huella dolorosa en su alma, un recuerdo que no borró el tanto a Polonia porque el daño que causaron el odio de los insultos a su familia y el rechazo de una parte de la afición hicieron mella en el delantero madrileño. En el mismo escenario, ante el mismo rival, se desquitó tan solo cinco meses después poniendo su firma a un tanto decisivo.

El fútbol, casi siempre, ofrece oportunidad de revancha aunque el delantero madrileño no lo imaginaba en sus peores momentos de la Eurocopa del pasado verano. Venía con el trabajo psicológico preparado, con una etapa de infelicidad en su última aventura, en el Chelsea, que le rebajó las ganas de brillar en los terrenos de juego. 

Tuvo que ponerse en manos de especialistas para ser feliz. Lo ocurrido en Sevilla tras fallar una clarísima ocasión ante Suecia superó cualquier barrera.

Ya había sentido el rechazo de su propia afición en el amistoso ante Portugal en el Metropolitano, pero a buen seguro que una parte de esos pitos correspondían a aficionados atléticos que no habían comprendido su salida del club para jugar en la Juventus. 

Era impensable que se repitiese en plena Eurocopa pero ocurrió y ante Polonia, en el segundo partido, se repitieron con un hecho, los insultos previos a su mujer y sus hijos con la camiseta de la selección, que hicieron estallar a Álvaro y denunciarlo públicamente tras su primer gol en el torneo.

Tan afectado que le faltaban ganas para levantarse, provocó Morata que Luis Enrique hiciese la defensa pública más extrema que jamás hizo de un futbolista en una sala de prensa. 

De héroe a villano

El documental de la Eurocopa desvela cómo usó previamente los mismos argumentos delante de todos los internacionales para reforzar la autoestima tocada de su delantero. «Solo Harry Kane supera su número de goles con una selección en el mismo número de partidos. Está por delante de un tal Raúl que no era nada malo», soltó el seleccionador en un refuerzo que ayudó a levantarse de la lona al jugador que ahora porta el '7' de la Roja.

Despertó ante Croacia con un gran tanto en la prórroga y firmó el mejor de sus goles como internacional ante Italia en semifinales, antes de fallar en la tanda de penaltis junto a Dani Olmo (los extremos de Morata), los dos jugadores que acabaron con el sufrimiento ante Suecia en la última jornada de la fase de clasificación.

Olmo, como en Georgia, inventó un derechazo salvador desde fuera del área. En esta ocasión al travesaño para dejar a Morata, que había perdido el puesto como delantero ante un nuevo 'competidor' como Raúl de Tomás, la oportunidad de saldar su deuda con La Cartuja y volver a sonreír en Sevilla con la camiseta de la selección.

Su celebración dejó un abrazo especial, a Luis Enrique, su gran apoyo en los peores momentos, y una dedicación aún más especial, a Miguel Ángel, un niño malagueño de la Fundación Deseo con el que cumplió una promesa. 

Morata seguirá instalado en una relación de amor-odio con el aficionado español pero, en el camino, ya ha marcado 23 tantos en 50 partidos como internacional. El último da el pase directo al Mundial 2022 y evita el riesgo de una repesca envenenada que estrena formato.