La hostelería, abierta a medio gas

M.B
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Alrededor de un 12 por ciento de los restaurantes de Valladolid, según los cálculos de la Asociación de Hostelería, estaban abiertos esta semana preparando comida para llevar o recoger

Javi Peña prepara un pedido en La Candela. - Foto: Jonathan Tajes

No son muchos. Más bien pocos. Pero ya están abiertos... aunque a medio gas. El sector de la hostelería vio el pasado fin de semana como se daba un paso más hacia la nueva normalidad, pudiendo abrir sus cocinas tanto para comida para llevar como para recoger en sus locales. Este último matiz ha animado a parte del sector a subir la persiana. «De momento hay un 12% de establecimientos que estén preparando comida para llevar», aseguran desde la Asociación de Hostelería de Valladolid. 
Muchos, por no decir la mayoría, han abierto bajo mínimos. De hecho, son los propios dueños o, como mucho, un cocinero, los que se encargan de elaborar los platos, apuntar los pedidos y entregarlos a aquellos que llegan para recogerlos o, incluso, llevarlos ellos mismamente. 
Así, El Barco, Las Aldabas, La Candela, Trasto, Paquidermo, La Viña de Patxi, Jiapan, Lagarejo, Pedro Olivar o Lagarejo son algunos de ellos. La mayoría se han incorporado este fin de semana, aunque otros, como Brook, Vikingos, Sushitería o Jalonero han mantenido sus cocinas abiertas durante las semanas de la crisis, en su caso solo para llevar.
Juan Carlos Medina entrega un pedido en Las Aldabas.Juan Carlos Medina entrega un pedido en Las Aldabas. - Foto: Jonathan Tajes«Hemos decidido abrir porque pensamos que la hostelería no va a volver a ser lo mismo. Hay que reinventarse y ésta es una forma de ver un estudio», señala Javi Peña desde los fogones de La Candela, en la calle Miguel Íscar, que este lunes dio sus primeros menús y que el martes vio cómo ya le entraban cinco pedidos: «Hemos adaptado la carta. Le hemos dado una vuelta a todo el menú, hemos hecho algo que se pueda comer tanto dentro, cuando se pueda abrir, como para llevar y para casa». Aunque habla en plural es él mismo el que se encarga de la cocina, de recoger esos pedidos y de cobrar –con datáfono y todas las medidas sanitarias y de seguridad–. Su idea es tratar de ‘rescatar’ pronto a alguno de sus trabajadores del ERTE si sigue funcionando este sistema. 
Peña quiere abrir la terraza en cuanto se pueda: «Mi calle me lo permite y he invertido para que la gente tenga llamadores y guarde medidas de seguridad. Renovarse o morir».
La Asociación ha enviado a los establecimientos geles, guantes, mascarillas, cubos... todo lo necesario para la protección de trabajadores y clientes.
Luis Díez, con varios pedidos en El Barco.Luis Díez, con varios pedidos en El Barco. - Foto: Jonathan TajesLas Aldabas, en Teresa Gil, es otro de los restaurantes que ha ‘abierto’ este martes. «No es para ganar dinero... pero si al menos sumamos para pagar alquiler y la luz...», apunta Juan Carlos Medina, uno de los dos autónomos del local junto a Manuel Díez, añadiendo que también es importante que «el cliente tampoco se olvide de nosotros». Como la mayoría han reducido su carta habitual, ya que hay productos que perderían calidad con el transporte y los tiempos, y tratan de llevarlo ellos mismos o que vayan a recogerlo, ya que cuentan con un cocinero que ha salido del ERTE: «Ojalá tengamos que ir sacando a más».
Medina, además, es reivindicativo: «El alcalde debería quitar el pago de las terrazas (como en Salamanca, Santander, Gandía...). O que me deje poner más mesas». De momento, aunque Valladolid pasase a la fase 1 no tiene intención de abrirla hasta el 27 de mayo.
El que sí quiere abrirla. Y si pudiese abrir el bar entero mañana, lo haría mañana, es Luis Díez, uno de los dueños de El Barco, en la plaza ElSalvador. «Hay que intentar llegar a la normalidad, trabajando como hacen otros sectores, como bomberos, médicos, peluqueros...», señala, pidiendo más ayuda a las administraciones: «Después de toda la vida pagando impuestos, ya es hora que las administraciones nos ayuden con algo. ¡Ayuda por favor!». En la cocina, con todas las medidas de sanitarias y de seguridad hay dos personas para preparar los pedidos.
Cristian, en el Jalonero.Cristian, en el Jalonero.Pedidos que todos los fines de semana prepara Dani y su padre Cristian en el Jalonero, un establecimiento que abrió justo la semana del 9 al 15 de marzo. «Hicimos la inauguración ese jueves y llegó el estado de alarma», recuerda. En su caso, situado en la calle Kilimanjaro en el barrio de Pinar de Jalón, decidió abrir, aunque solo los fines de semana, para realizar comidas y cenas para llevar: «Simplemente supimos que se podía hacer y queríamos ver e intentarlo. Que la gente probase nuestro producto». Así, desde el viernes por la noche y hasta el domingo, también para cenar, el propio Dani y su padre trabajan en el local. Uno cocinando y el otro para los repartos: «Eso sí, no damos más allá del barrio».
Del tema de las terrazas no sabe cómo actuar: «La tenemos pedida de forma telemática, pero no sabemos nada. Estoy llamando al Ayuntamiento, no nos cogen y no sabemos si podremos ponerla». Aun así, preferiría el 100%.
El sector trata de ir recuperando la normalidad, sin que ésta haya llegado. Algunos, aunque aún son minoría, ya han abierto sus cocinas. Aseguran que hay pedidos, evidentemente no para paliar las pérdidas, pero sí, al menos, para minimizarlas.