El futuro del oficio de Amenábar

R. Travesí (Ical)
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El director de cine aprovecha una clase magistral de la Seminci para reflexionar sobre la función de las salas con pantalla grande y la irrupción de las plataformas en 'streaming'

El futuro del oficio de Amenábar

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Cuarta jornada de la 64ª Seminci

Con apenas siete largometrajes, desde que estrenó ‘Tesis’ en 1996 hasta su última cinta ‘Mientras dure la guerra’ de este año, Alejandro Amenábar se ha convertido en uno de los cineastas más reconocidos en España y del mundo. No en vano, atesora nueve Goyas y un Óscar por ‘Mar adentro’ por la mejora película de habla no inglesa en 2004. Por tanto, es una voz autorizada para analizar el estado actual del sector cinematográfico. El director aprovechó hoy una clase abierta ante alumnos y aficionados al cine en Valladolid para confesar sus temores de que el cine serio, ese que algunos llaman de autor, se limite a los movimientos de las plataformas de ‘streaming’ como Netflix, HBO, Movistar+, Amazon Prime Video y Apple TV, entre otras. En cambio, consideró que el cine tradicional en las salas y con gran pantalla se quedará para que el público solo vea películas de gran espectáculo, de terror y de comedia.

“No me quiero sentir un dinosaurio y me gusta adaptarme a los nuevos tiempos”, sentenció. Y luego justificó estas palabras con el nuevo proyecto en que se ha embarcado con Movistar+, su primera incursión en las series de televisión. Se trata de la adaptación del cómic de Paco Roca y Guillermo Corral ‘El tesoro del Cisne Negro’, centrado en el caso Odissey y la pugna burocrática por el tesoro del Mercedes entre España y Estados Unidos. 

Ante un público que abarrotó el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid en el marco del Festival Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), Amenábar lamentó que las películas pierdan el “formato ideal” de las dos horas. El director reconoció que ha disfrutado mucho con series como ‘Breaking Bad’ pero sin olvidar que otras las tuvo que dejar en la primera temporada porque tenías “cosas más importantes que hacer”. No en vano, expuso que lo que más le gusta es “contar historias” pero ha llegado un punto en que hay “saturación” de historias, con tantas series y miniseries.

También lamentó, según recogió Ical, que grandes películas como ‘Roma’ de Alfonso Cuarón o la próxima de Martin Scorsese, ‘The Irishman’, ambas de Netflix, pero otras de Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Steven Spielberg ven la luz en estas plataformas. Además, criticó que los nuevos gustos de los jóvenes –a la postre, grandes consumidores de las series- que optan por ver las cintas en pantallas pequeñas como teléfonos móviles o a doble velocidad, con la única justificación de ver más productos. “Me parece una aberración”, sentenció Alejandro Amenábar, que esta tarde recogerá la Espiga de Honor, junto a Najwa Ninra y Luis San Narciso.

En este sentido, se refirió a los problemas que tuvo a la hora de encontrar financiación para el rodaje de su última película, ‘Mientras dure la guerra’, que cuenta la historia real que retrata el pasado reciente de España y recupera la figura del escritor Miguel de Unamuno. Hasta el punto que aseguró que el proyecto estuvo “dormido” casi un año al no encontrar dinero en los canales habituales como las cadenas de televisión, que se pusieron “de lado” y temió que se veía obligado a abandonar la idea, ante la indiferencia que percibía. “Televisión Española (TVE) ni nos recibió”, precisó.

Relacionó la dificultad por encontrar financiación por que, tal vez, el proyecto no tenía el suficiente grado de polémica para salir adelante.  “Nadie sabía cómo iba a ser percibida ‘Mientras dure la guerra’ en una sala de cine. Ahora solo triunfa el cine de superhéroes y, en España, en particular, la comedia  y nuestra película era un dramón, que generaba recelo”, añadió.

De ahí que felicitara la apuesta de Movistar+ que entendió que la película se rodaba para las salas de cine y no para la plataforma. A la vista está la buena acogida de ‘Mientras dure la guerra’ que, desde su estreno el 27 de septiembre, ha superado el millón de espectadores, con una recaudación de 6,5 millones de euros. “Es una pequeña lección para la gente que rechazó el proyecto, porque la película está dando dinero y funciona”, manifestó.

Amenábar subrayó que la mejor experiencia con su última película ha sido que se ha sentido “comprendido” por el público. “Ya sabíamos que la cinta no iba a funcionar en los extremos y con quien tenía ideas fijas pero pensamos que sería bien acogida entre la gran mayoría, la que atiende a razones. La reflexión es que, a veces, está bien sentirse contaminado por alguien de enfrente”, señaló.

'Mientras dure la guerra', bien documentada

A juicio del cineasta nacido en Chile, esta buena acogida por parte de la crítica y el público se debe a que ‘Mientras dure la guerra’ está “bastante bien” documentada y contrastada. “Siempre que podía me agarraba a lo real, por lo que es una película basada en hechos reales, tal y como fue ‘Mar adentro’”, significó. En este sentido, apuntó que su deseo era contar la historia de los personajes protagonistas, lo que se “cocía” en la junta militar, el desconcierto en el bando nacional o que nadie vio llegar a Franco, entre otros asuntos, pero también la recuperación del himno nacional o el papel de la bandera española. Además, reconoció que una película como ‘Mientras dure la guerra’ funciona “especialmente bien” como experiencia colectiva en una sala de cine. Todo lo que, a su juicio, no estudió de la Guerra Civil cuando estudió Bachillerato.

También valoró las magníficas interpretaciones en la película de Karra Elejalde en su papel de Unamuno, Santi Prego en Franco y Eduard Fernández en Millán-Astray. En cuanto al protagonista, Amenábar apuntó que Karra es “único, volcánico, salvaje e incontenible. Vamos, un Mario Vaquerizo pero en vasco”. De ahí que considerara el “enorme” mérito que una persona así hicera así de bien el papel de Unamuno.

En cuanto a la figura del dictador, aseguró que su “obsesión” era recrear el mejor Franco que se había hecho. Por eso, habló del “reto” de conseguir un actor que, a ser posible, no fuera conocido para que los espectadores solo vieran a Franco. “No quería hacer un Franco de pandereta pero sí que sonara ridículo. Y para ello, la voz era clave”, expuso.

Amenábar reconoció que ha sentido responsabilidad al abordar su último proyecto pero “sin miedo”, tal y como siempre lo ha hecho en su corta carrera de director de cine. Una carrera en la que ha tenido la oportunidad de cruzar el charco y trabajar con Hollywood, con ‘Los otros’. “Se me planteó la posibilidad de trabaja en Estados Unidos. Era algo lícito y muy estimulante porque es la meca del cine, con grandes actores como Nicole Kidman. Fue una experiencia traumática pero muy enriquecedora”, confesó.

Eso sí, aseguró que, de momento, no tiene pensado repetir. “Me gusta jugar con la dificultad pero, hasta ahora, no he encontrado una historia que valga la pena. Aparte de trabajar con grandes estrellas, no veo más ventajas. Irse a Estados Unidos es emigrar y yo he crecido en Madrid, por lo que quiero trabajar en mi tierra y estar cerca de mi familia”, declaró. El director señaló que el idioma siempre complica a la hora de “defender” una visión y una “limpieza en la mirada”, ante la “jungla” de los ejecutivos de Hollywood. Hasta el punto de que apuntara que ha visto a muchos colegas frustrados tras comprobar que el sueño americano se convirtió en la pesadilla americana.

Inicios en el cine

La charla también sirvió para que Amenábar hablara de sus primeros contactos con el cine, cuando se aficionó a las películas de terror o cuando se escapaba su hermano al cine a las sesiones continuas. “Ahora pienso que tenía un punto de friki porque cuando una película me impresionaba la contaba a mis compañeros. Me ayudaba a comprender hacer cine y, ahora, a contar bien las cosas a los actores”, manifestó. Luego, descubrió que su hobbie que era el cine le podía permitir trabajar en ello, con tres referentes como Alfred Hitchcock, Steven Allan Spielberg y Stanley Kubrick que eran el “triunvirato”.  Recomendó a los estudiantes empezar con los cortometrajes, porque son una importante fuente de aprendizaje, como jugar con la posición de la cámara y el montaje.  

A lo largo de su intervención, el director tuvo palabras de agradecimiento hacia José Luis Cuerda, por darle la oportunidad de rodar ‘Tesis’ tras ver uno de sus cortos. “Era cumplir mi sueño, porque soy la persona más feliz durante un rodaje, al ser mi estado natural”, dijo. Habló de su paso por la Universidad Complutense, donde fue un mal estudiante porque acabó desencantado pero le sirvió, al menos, para conocer a  gente con sus mismas aficiones e inquietudes y con las que ha trabajado posteriormente como Mateo Gil y Carlos Montero.  

Por último, señaló su deseo por escribir los guiones, sin ayuda de nadie, porque le encanta “poner ladrillos” y juntar palabras. También, apostó por supervisar la música, que es fundamental en todas sus películas, para lo que es un firme defensor que la interpretación corra a cargo de una orquesta sinfónica.

En cuanto al Oscar que logró con ‘Mar adentro’, aseguró que fue otros “sueño cumplido”, pese a que acabó muy cansado de la promoción en Estados Unidos. “Es un premio icónico porque te ve mucha gente y supone una gran responsabilidad”, reconoció.