Las sociedades mercantiles elevan sus beneficios un 54,6%

Ical
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Pese a este incremento de beneficios, su tributación a través del impuesto de Sociedades solo aumentó un 4,7 por ciento

Las sociedades mercantiles elevan sus beneficios un 54,6%

Las empresas de Castilla y León dispararon sus beneficios pero mantuvieron prácticamente congelada la cantidad abonada por el Impuesto de Sociedades en 2017. El último informe de la Agencia Tributaria recogido por Ical, expone que el resultado contable (saldo de la cuenta de pérdidas y de ganancias) de las 71.993 empresas obligadas a declarar en la Comunidad por este tributo se situó en el año de estudio en los 2.229,59 millones de euros, lo que supone un aumento del 70,4 por ciento respecto a la cifra de 2016. Sin embargo, la cuota líquida positiva (dinero a pagar tras aplicar deducciones y desgravaciones) de estas actividades se situó el año de análisis en los 690,71 millones de euros, con un ligerísimo avance del 1,6 por ciento.

El cociente entre el resultado y la cuota líquida también pone de manifiesto esa reducción de la presión fiscal empresarial, ya que en 2017 se situó en el 30,9 por ciento, mientras que en 2016 ese porcentaje ascendió al 51,9 por ciento. La conclusión es similar si lo que se compara es lo que pagan estas sociedades con su base imponible (renta menos compensación de años anteriores, y reserva de capitalización o nivelación), aunque de forma mucho menos abrupta. En concreto, el porcentaje en 2017 de la cuota sobre los 3.076,38 millones de base imponible de 2017, supone un 22,4 por ciento de carga, frente al 22,7 por ciento de 2016.

El informe de la Agencia Tributaria pone de relieve que Castilla y León sumó en 2017 un total de 811 nuevas sociedades mercantiles, de las que nueve se incorporaron al grupo de grandes compañías, estrato empresarial que estaba integrado por un total de 99 actividades con una facturación por encima de los 60 millones de euros. El grueso de las empresas, el 47,1 por ciento de las sociedades de la Comunidad, 33.939 (21.888 se registran sin cifras), facturaron por debajo de 50.000 euros; y el 90,4 por ciento, 65.131, por debajo del millón.

Asimismo, la Agencia Tributaria también contabiliza 3.099 empresas con facturaciones entre uno y dos millones; 1.217 con entre dos y tres; 645, con entre tres y cuatro; 404 con entre cuatro y cinco; 303 con entre cinco y seis; 500 con entre seis y diez; 343 con entre diez y 20 y 252 con entre 20 y 60. Entre las más grandes empresas, había 54 con un volumen de negocio con entre 60 y 100 millones; 40 con entre 100 y 500 millones, y cuatro por encima de esa cifra, sin especificar.

Las compañías con cifra de negocio por debajo del millón de euros, dieron un resultado contable negativo de 47,2 millones, frente a los 334,2 millones de pérdidas de 2016; mientras que las grandes empresas con facturaciones por encima de 60 millones declararon 1.105,8 millones de beneficios, cuando un año antes lograron 804.

Las sociedades de menor tamaño fueron las que declararon pérdidas, las 21.888 que no registraron cifra de negocios, de 114 millones; las de facturación de entre cero y 50.000 euros, de 59,2 millones; y las de un negocio entre 50.000 y 100.000 euros, de 4,9 millones. El resto declaró beneficios, con especial incidencia en las de mayor tamaño, ya que las de facturación por encima de 60 millones, coparon el 49,6 por ciento de los 2.229,59 del conjunto de las sociedades mercantiles de la Comunidad, es decir, 1.105,8 millones. Asimismo, destacaron los 303,1 millones de las empresas de entre 20 y 60 millones de facturación; los 182,2 de las de entre seis y diez millones; y los 181,8, de las de entre diez y 20.

Fiscalidad diferenciada

Las grandes compañías pagaron el 18,3 por ciento de sus resultados contables y el 21,4 por ciento de su base imponible, por debajo de la media de las sociedades del 30,9 y 22,4 por ciento, respectivamente. Las pequeñas empresas con cifra de negocio por debajo del millón, abonaron 133,38 millones, cuando declararon pérdidas; una cifra que representa el 22,3 por ciento de su base imponible (597,64).

Las sociedades mercantiles que operaban en Castilla y León registraron una cifra de negocio de 62.808,2 millones de euros en 2017 en su conjunto, lo que supone una subida del 5,8 por ciento respecto a 2016. Las grandes empresas se encargaron de mover 24.404,2 millones, es decir, el 38,8 por ciento del total de la Comunidad, con un aumento del 8,7 por ciento respecto a 2016.

Provincias

Por provincias, el comportamiento de los resultados y de la cuota líquida del Impuesto de Sociedades es muy heterogéneo. El resultado empresarial fue negativo en 2017 sólo en Ávila, menos 1,3 millones de euros, donde cayó un 107,8 por ciento (17,6 millones de beneficio en 2016), mientras que la sociedades de esta provincia abonaron en el Impuesto de Sociedades 13,92 millones, un 16,1 por ciento más que en 2016.

Burgos es la responsable del espectacular aumento de los resultados de las sociedades mercantiles de la Comunidad, ya que registraron un resultado de 720,1 millones de euros, y se dispararon un 746,1 por ciento en relación al año anterior. La recaudación descendió sin embargo en esta provincia un 6,1 por ciento, hasta los 138,4 millones.

En el caso de la provincia de León, la cuota líquida abonada por las sociedades mercantiles ascendió a 88,6 millones de euros, con un crecimiento del 2,9 por ciento; mientras que los resultados solo crecieron un 0,1 por ciento, hasta los135,3 millones.

Las empresas palentinas ganaron 219,18 millones, con un avance del 14,8 por ciento; y pagaron en el impuesto de Sociedades 55,6 millones, un 4,2 por ciento menos que en 2016. Asimismo, en Salamanca, los resultados ascendieron a 224 millones, con un crecimiento del 34,5 por ciento, mientras que el abono del tributo sumó 84,1 millones, un 14,7 por ciento más.

Por lo que se refiere a la provincia de Segovia, las empresas registraron un resultado contable de 165,2 millones, con una merma del 22,3 por ciento respecto a 2016, mientras que la recaudación se situó en los 42,6 millones, con un descenso del 12,6 por ciento. En Soria, el resultado fue de 42,86 millones; y el pago líquido, de 21,1 millones, con aumentos del 93,9 y 13,8 por ciento, respectivamente.

La cifra de recaudación en Valladolid alcanzó en 2017 los 218 millones, que supusieron uns subida del 4,7 por ciento; pero los beneficios empresariales alcanzaron los 645,77 millones, un 54,6 por ciento más que en 2016. Por último, las sociedades zamoranas, lograron un resultado contable de 78,3 millones, con un avance del 30,9 por ciento, cuando su contribución por este impuesto ascendió a 28 millones, que representan un crecimiento del 4,2 por ciento.

“Urge una modificación”

El Índice de Competitividad Fiscal (ICF) elaborado por la Tax Foundation, para el año 2019, sitúa a España en el puesto 23 de la clasificación general de dicho Índice, con una nota final de 60,3 puntos sobre 100, lejos aún de los países mejor valorados. Por ello, se insiste en la necesidad de mejorar la competitividad fiscal en España.

Asimismo, y ante la actual situación económica, fuentes de Cecale se reafirmaron en que ahora es “especialmente importante” reducir la presión fiscal que soportan las empresas y las cuotas empresariales a la Seguridad Social - por encima de la de nuestro entorno - con el objeto de generar un territorio “atractivo para la inversión, la atracción y fidelización de talento y, por tanto, para generar riqueza y crear empleo sostenible”. “La carga tributaria empresarial es también un factor determinante del nivel de competitividad y también debe ser un parámetro favorable a la actividad empresarial”, señalaron.

Por ello y, en relación al Impuesto sobre Sociedades, la Confederación urgió su reforma. La acumulación de doscientas modificaciones durante la última década, como por ejemplo los continuos cambios en el sistema de pagos fraccionados que entorpece cualquier y necesaria planificación fiscal, conlleva además y, de forma paralela, “importantes y adicionales costes para las compañías”.

De este modo, la patronal insistió en que es necesario reducir la presión tributaria empresarial para hacerla más competitiva como vía para aumentar el “crecimiento tendencial” y, de este modo, “acelerar la convergencia en renta con los socios europeos”. Por ello, también es necesario “intensificar la persecución de la economía sumergida”, que en España tiene un peso superior en relación con la UE (22 por ciento del PIB frente al 13 de la UE), “lo que hace que quienes cumplen con sus obligaciones tributarias soporten un importante coste adicional por este fraude”.