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Un pueblo dividido en dos

Luis Amo
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En la parte vieja está el Ayuntamiento, el médico, la farmacia o el supermercado y en la zona nueva está el colegio o las piscinas

El derrumbe del muro de contención atrajo a muchos curiosos todo el día. - Foto: Jorge González

El Consultorio Médico del Sacyl, la Casa Consistorial, la Farmacia e incluso el supermercado en la margen izquierda del río Pisuerga, en la parte vieja del municipio vallisoletano, mientras que en la parte nueva están el CEIPMelquíades Hidalgo, el Complejo Deportivo y las piscinas de verano además de una carnicería y una pescadería. Esta es la radiografía de la localización de los servicios de Cabezón de Pisuerga que unidos a través del puente medieval distan a una distancia aproximada de un kilómetro pero que con el cierre del viaducto por el derrumbe de parte del muro de contención están separados por algo más de quince kilómetros por carretera. Es más, ahora están más cerca de la parte nueva del pueblo los servicios abiertos en la localidad vecina de Cigales que en la propia de Cabezón.


Es más, la inutilización de la carretera para poder cruzar el puente ha estado a punto de afectar a los servicios básicos de los residentes allí dado que sólo un día antes del suceso se hizo un empalme de las conducciones en previsión, como así ha sido, de que se rompiesen por la fragmentación del muro. Con el agua potable ha podido suceder algo similar pero lo cierto es que desde primera hora de ayer se está trabajando para dar independencia a los dos depósitos de cada lado del puente y así evitar posibles restricciones, tal y como explicó ayer a este periódico el alcalde de Cabezón de Pisuerga, Arturo Fernández, quien además señaló que «los vecinos se lo han tomado de la mejor manera posible dentro de que las circunstancias son bastante incómodas para todos». «Lo importante es que no ha habido daños personales», insistía ayer en el lugar de los hechos.


Y estos, los vecinos, pues un tantos divididos porque muchos reconocía ayer que esta situación se veía venir desde hacía tiempo y nadie ha hecho nada. Y, los pagadores del asunto, como siempre, «los vecinos que tenemos que sufrir las incomodidades durante no sabemos aún cuanto tiempo pese a que hayan puesto un bus cada media hora entre un lado y otro».