Concluye la residencia artística #ArtistasCreartenCasa

D.V.
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Los vallisoletanos Laura Asensio y Jorge Consuegra concluyen su trabajo en la primera edición de esta iniciativa de la Fundación Municipal de Cultura para apoyar con recursos económicos a creadores locales durante el mes de

Bordados con mensajes de Laura Asensio

La primera edición de la Residencia #ArtistasCreArtenCasa, promovida por la plataforma CreArt Valladolid y la Fundación Municipal de Cultura para apoyar con recursos económicos a creadores locales durante el mes de confinamiento, finaliza hoy.  La propuesta se basaba en desarrollar un proyecto creativo, que se ha podido seguir diariamente a través de las redes sociales. En esta iniciativa, la directora creativa y diseñadora gráfica Laura Asensio (Valladolid, 1982) y el ilustrador y dibujante Jorge Consuegra (Valladolid, 1976) han propuesto dos proyectos que desde perspectivas y técnicas diferentes reflejan las inquietudes e incertidumbres que circundan la situación actual. 

 

LAURA ASENSIO

Dibujos desde la ventanas de Jorge ConsuegraDibujos desde la ventanas de Jorge Consuegra

Con ‘Sentires bordados’, Asensio ha mostrado cada día a través del bordado y el ‘lettering’ como herramientas de creación y comunicación, diferentes mensajes desde lo emocional e íntimo a lo político y público, en relación con la crisis social, económica y sanitaria que vivimos actualmente. En este proyecto defiende el bordado como forma de activismo. Una técnica que siempre se ha desarrollado en la intimidad del hogar, un método de evasión para desarrollar la creatividad y tener un espacio para una misma. 

A través de sus diseños de letras y los mensajes que les acompañan, de mera técnica femenina a una herramienta feminista en la que reflexiona sobre la generosidad, transmite la situación de vulnerabilidad de algunas personas, los altibajos emocionales o la supresión de libertades durante el confinamiento.

“Elegí el bordado porque es una técnica que siempre se ha desarrollado en la intimidad del hogar, como actividad de resistencia y, en mi caso, de reivindicación. Una tarea que fue reinterpretada por las sufragistas al bordar sus lemas en banderas, convirtiendo una técnica femenina en feminista. Los bordados creados en lo doméstico de pronto irrumpieron en lo público, afianzando el concepto de que lo personal es político. Por eso, decidí usar está técnica a pesar de que apenas sabía bordar. La idea de embarcarme en un nuevo proceso de aprendizaje también me motivaba, aunque ha sido una labor ardua y lenta que me ha llevado más trabajo del esperado”, señala la creadora. 

Según explica, la parte del proceso que más ha disfrutado ha sido la de “pensar el concepto que quería compartir”. Para ello, se ha inspirado en conversaciones que escuchaba en la tienda, lecturas virtuales o la escucha de algún podcast, además de sus “preocupaciones y sentires en esa situación tan compleja”. “He reflexionado sobre la generosidad, la situación de las personas más vulnerables, sobre los altibajos emocionales o la supresión de determinadas libertades. También en cómo la crisis es la normalidad de mi generación y posteriores, sobre las ganas de una fiesta que (por el momento) está muy lejos de ser real e, incluso, sobre la muerte”, apunta.

“La acogida en las redes ha sido muy buena y me ha hecho sentir un poco más acompañada que, en esta situación, lo he agradecido mucho. Algunas de mis seguidoras han mostrado interés por la compra de los bordados y me han dado la idea de ponerlos en mi tienda online www.lauraasensio.com. Estarán disponibles a partir de la semana que viene”, completa.

Retrato emocional

 

JORGE CONSUEGRA

Por su parte, ‘¿Quién vive ahí?’, de Jorge Consuegra, es una serie de dibujos que retratan a las personas y las escenas que se pueden encontrar en la calle, la vista desde la ventana, la mirada al vecino de otro edificio, de la vía vacía… También las escenas que se producen en el interior, las cosas y las personas con las que te relacionas presencial o virtualmente, la visión de los medios, los momentos que pasamos, que gastamos y que malgastamos. 

El antecedente del proyecto es la iniciativa #dibujaatuvecino, de Alberto Sobrino, para retar a otros dibujantes y artistas en redes. Se utiliza el dibujo como una salida expresiva y surge una nueva necesidad de poner atención en cosas que antes nos eran invisibles, como los vecinos, transeúntes o la arquitectura del barrio, como mero registrador de la realidad o con un sentimiento de espía o voyeur imaginando la continuación o tergiversación de esas situaciones. 

Desde un encierro la mirada se vuelve hacia afuera, hacia lo que esta fuera del alcance, la luz, la ventana, el exterior, la calle, las personas que la cruzan en este ‘ambiente hostil’, las historias que tienen cada una y como el dibujo sirve para mostrarlas, sugerirlas, o directamente recrearlas. Las ventanas no son solo el agujero de la pared que nos enseña nuestro entorno cercano, también son los rectángulos de luz que usamos para comunicarnos e informarnos.

“En este proyecto he pretendido hacer un conjunto de dibujos sobre todo esto, lo que se puede ver desde el balcón, las vidas de los vecinos en sus ventanas, los transeúntes por las calles, personas esperando una cola para poder comprar víveres, calles solitarias, los amigos con los que hablas…, y en algún momento, no solo hacer de registrador, si no de imaginador de vidas propias y de otros”, señala el autor.

Él habrá realizado unos 30 dibujos a lo largo de la residencia, y tiene previsto darle continuidad a la serie más adelante: “Tengo algunas ideas que se han quedado en el tintero o que se han planteado en algún dibujo y que me gustaría desarrollar en alguno nuevo, y tirar más de fantasía que de realidad. Además, hay modelos que me siguen pareciendo suficientemente atractivos. A partir de aquí consideraré posibilidades sobre estos dibujos, ver si tienen algo más de recorrido; publicarlos, exponerlos…”, define.

“El dibujo es un excelente método para trasladar ideas, eficaz, directo. También, el hecho de registrar estas ideas, me permite reflexionar sobre ellas, o sobre las situación que vivimos desde un prisma personal y directo, sin otros filtros, y ver que un público puede acercarse a uno a través de la obra. Trabajar sobre algo hace que la percepción de esa idea no pase de largo, si no que quede en la memoria más tiempo”, completa.