Los bajos márgenes del azúcar merman el cultivo de remolacha

R.G.R
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El cultivo de remolacha cae en más de 3.000 hectáreas en la última década y los agricultores afirman que no se sembraría «si no fuera por las ayudas». El balance económico de Acor fue negativo la anterior campaña

Los bajos márgenes del azúcar merman el cultivo de remolacha

El negocio del azúcar ya no es tan goloso en Valladolid como lo era hace tan solo unos años. La liberación del mercado está ocasionado que la única empresa productora de azúcar de la provincia haya mermado de forma considerable sus beneficios y que los remolacheros reconozcan abiertamente que cambiarían de cultivo si no fuera por las ayudas medioambietales que les proporcionan tanto el Gobierno como la Junta. El negocio puntero y más rentable del campo durante los últimos años ha dejado de ser tan goloso para convertirse «en un mal menor». 
El precio del azúcar viene marcado por el mercado internacional y España es un país deficitario que necesita consumir toda su producción de azúcar y además importar desde otros países. El precio de un kilo en un supermercado puede rondar los 70 céntimos de euro, un valor claramente insuficiente para mantener la estructura existente en la provincia durante las últimas décadas.  
La Sociedad Cooperativa General Agropecaria (Acor), única productora en Valladolid, alerta de que  si se toman como referencia las últimas cinco campañas y se retoma la campaña 2012/2013 el precio medio de venta del azúcar blanco en la UE se ha reducido un 50 por ciento hasta los 361 euros por tonelada de junio de 2018. 
Este escenario nada halagüeño hace presagiar que cada vez menor número de remolacheros continuarán con su labor en la provincia, algo que ya se viene produciendo durante los últimos años. El sector industrial no pasa por su mejor momento y no está teniendo más remedio que diversificar la producción con la introducción de nuevos elementos, como la fabricación de plásticos, y cultivos como la colza y los cereales. Mientras, los agricultores, por su parte, están abandonando el cultivo ante la bajada de la rentabilidad. 
El cultivo ha descenso hasta las 7.824 hectáreas cultivadas durante el año 2018, frente a las 10.146 que se dedicaban ala remolacha tan solo diez años antes, lo que supone un descenso del 22,8 por ciento. Los sindicatos agrarios lo tienen claro. «Este descenso es provocado por la caída de la rentabilidad», destaca el coordinador de UCCL en Valladolid, Valentín García.  
Los remolacheros estiman que el coste de sembrar, mantener con productos fitosanitarios, regar y recoger cada una de las hectáreas de cereal que se siembran es de unos 3.600 euros por hectárea, teniendo en cuenta que el coste de la electricidad es más elevado para que funcione los riegos por sondeo. La media de rendimiento por hectárea durante las últimas cinco campañas se ha situado en 97,4 toneladas. Acor está pagando 42 euros por cada tonelada, lo que hace que el agricultor obtenga de la cooperativa unos 4.090 euros, con lo que obtiene un beneficio neto de 490 euros. Con este precio, las agrupaciones sindicatos manifiestan que no es rentable continuar sembrando. Pero a estos 490 euros hay que sumar los casi 1.000 por hectárea que llegan en forma de ayudas directas tanto del Gobierno como de la Junta. Es decir, que finamente los remolacheros vallisoletanos que entregan el cultivo a Acor puedan sacar un rendimiento cercado a los 1.500 euros por hectárea. 
El precio de la tonelada no siempre ha sido 42 euros por tonelada, sino que Acor ha llegado a pagar hasta 52,34 euros, con una media durante los últimos doce años de 44,54 euros percibidos por los socios por cada una de sus toneladas. 
De ahí se pasa el sector productor, en este caso a Acor, cuyos balances económicos de los últimos diez años reflejan claramente un descenso en la rentabilidad. El último ejercicio se cerró con 2.554.014 euros de pérdidas después de impuestos debido a la caída del precio del azúcar. Es un mercado que no se puede controlar. A partir de octubre de 2017, los productores europeos dejaron de estar en un mercado protegido y se inició la liberalización, con la abolición de medidas que regulaban el mercado, como las cuotas máximas de producción. Desde ese momento, la caída de los precios ha sido pronunciado durante la última campaña fueron insostenibles industrialmente.  Lejos quedan ya aquellos balances claramente positivos como los 17.085.539 euros después de impuestos de la campaña 2012-2013 o los más modestos de 3,1 millones de la 2009-2010. 
futuro. Acor solo tiene garantizado el pago de los 42 euros por tonelada durante esta campaña y todavía se desconoce la retribución que percibirán los remolacheros durante la próxima campaña. Las agrupaciones agrarias tiene claro que si no se llega a ese precio o decaen las ayudas de la Administración el cultivo pueda abandonarse en gran medida. Por ello, avistan un futuro desalentador en gran medida. 
Acor es la única empresa productora de azúcar en la provincia. Durante la campaña aumenta su plantilla para afrontar la campaña de recepción de remolacha. La campaña supone un revulsivo económico ya que, a diario, descargarán en la fábrica más de 500 camiones. 
En los primeros días de la recién estrenada campaña ya han entrado de media 350 vehículos cada jornada. También se genera actividad en el campo con los equipos de arranque y redunda en el empleo, ya que la cooperativa ha incorporado para afrontar esta campaña a 183 trabajadores, que elevan la cifra global de empleados en la planta azucarera a 398.