Apoyo popular para salvar El Penicilino

M.Rodríguez
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Una recogida de firmas trata de preservar el emblemático bar de la plaza de la Libertad pidiendo que la Junta lo califique como BIC. El propietario del edificio, que se reformará, lo desalojará en febrero

El bar El Penicilino es uno de los locales más emblemáticos de Valladolid, pero también de los más antiguos porque sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX.  Este local ubicado en la plaza de la Libertad está en los bajos de un edificio con mucha historia, que aunque ha sufrido más de una rehabilitación, ahora va a dejar paso a una nueva construcción. Un final contra el que los actuales gestores del bar han luchado desde hace años, y que ya vivió Los Tintes, otro establecimiento emblemático, que compartía manzana con El Penicilino. 
El cierre del establecimiento tiene fecha, al margen de las obras que se vayan a realizar en el edificio. El propietario del inmueble ya les ha comunicado a los actuales propietarios del negocio que deben abandonar su local el próximo mes de febrero, según confirma a El Día de Valladolid uno de los socios. Lo que no tienen claro, de momento, es cuál será el futuro de este negocio. «De momento estamos en un periodo de reflexión y todavía no hemos decidido qué hacer», explica.
Para muchos vallisoletanos sí que tienen claro cuál quieren que sea el futuro de este bar, que quieren que siga abierto en su actual ubicación. Para eso, hace unos semanas se ha comenzado una recogida de firmas en la plataforma change.org. El objetivo es reunir el máximo posible, al cierre de esta edición llevan más de 4.000 firmas, para pedir a la Junta de Castilla y León que lo declare Bien de Interés Cultural. El argumento que se utiliza es que es un lugar emblemático de Valladolid como lo es el Pasaje Gutiérrez, la Plaza del Viejo Coso o el Mercado del Val. «Nadie entendería que se derribaran estos lunares», se reitera y se solicita que en el proyecto de reforma del edificio «se mantenga este lugar tan emblemático que forma parte del ADN de nuestro querido Valladolid». Una petición que ya han firmado personalidades como el etnógrafo Joaquín Díaz o el escritor Javier Damaso.  «La recogida de firmas es algo que nos hace sentirnos muy orgullosos, pero no sé si realmente servirá para que lo declaren BIC. Nosotros no sabemos nada», explica uno de los socios del bar.
Apoyo popular para salvar El PenicilinoApoyo popular para salvar El Penicilino - Foto: Jonathan TajesUna propuesta que suena bien en el Ayuntamiento de Valladolid, donde la concejala de Cultura, Ana Redondo, asegura que se estudiará el posible apoyo a esta petición. «Toda declaración de BIC para una ciudad que aspira a tener un reconocimiento por su patrimonio nos viene muy bien», apunta. En este sentido califica la iniciativa ciudadana de plausible e importante en un momento de globalización y de pérdida de identidad en las grandes ciudades. «Hay que apostar por un espacio singular como este y hay que preservarlo porque es una seña de identidad de la ciudad», explica la concejala. 
La identidad del local es algo que da valor propio al Penicilino, como reconocen sus actuales gestores, y que sería difícil de recuperar en cualquier otro espacio. «Buena parte de su encanto se debe al sabor antiguo que tiene el local. Podríamos mantenerlo en otro local, donde posiblemente tendríamos la misma afluencia de gente pero perdería la gracia de su sabor original», apuntan.
Un valor que también reconoce el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, que recuerda que la Ley de Patrimonio permite proteger actividades como esta, pero no es muy optimista de que la iniciativa prospere en la Junta porque el Ayuntamiento «ya lo intentó con el Lope de Vega y no prosperó».


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Apoyo popular para salvar El Penicilino - Foto: Jonathan Tajes
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